La leyenda del Cid: 14

La leyenda del Cid de José Zorrilla


La leyenda del Cid

IEditar

VIEditar

Cuando al fin de su carrera
Rodrigo Díaz llegó
del robledal a la vera,
a un paje no más halló
que le habló de esta manera:

«Tu padre, a escape al tornar
a Burgos torvo y mohíno,
te envía por mí a ordenar
que deshagas el camino
y le esperes en Vivar.»

El mancebo, aunque azorado
por lo que el paje le dijo,
obedeció a lo mandado
en la sumisión criado
y el respeto de un buen hijo;

y vueltas dándose a dar
a lo que a entender no acierta,
no dejó de caminar
cavilando hasta la puerta
de su casa de Vivar.

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Cuando a más del mediodía
repecharon del castillo
Jimena y su ama la vía,
dijo a aquélla en el rastrillo
el paje que se la abría:

«El conde a Burgos no ha un hora
al partir a rienda suelta,
dejó ordenado, señora,
que no volváis desde ahora
a salir hasta su vuelta.»

Jimena, aunque no avezada
á que nadie la dirija
orden así formulada,
la así por su padre dada
acató cual buena hija.

Y, aunque azorada, a no dar
su brazo a torcer resuelta,
se fué en silencio a encerrar
en su aposento, la vuelta
del conde en él a esperar.




La leyenda del Cid de José Zorrilla

Introducción: I - II - III - IV - V - VI - VII - VIII; Capítulo I: I - II - III - IV - V - VI; Capítulo II: I - II - III - IV - V - VI - VII - VIII - IX; Capítulo III: I - II - III - IV - V - VI - VII VIII; Capítulo IV: I - II - III - IV - V - VI - VII - VIII - IX - X - XI - XII - XIII; Capítulo V: I - II - III - IV - V - VI - VII; Capítulo VI: I - II - III - IV - V - VI - VII - VIII; Capítulo VII: I - II - III - IV - V - VI - VII - VIII; Capítulo VIII: I - II - III - IV - V - VI - VII - VIII - IX; Capítulo IX: I - II - III - IV - V; Capítulo X: I - II - III - IV - V - VI - VII - VIII - IX - X - XI - XII; Capítulo XI: I - II - III - IV - V - VI - VII; Capítulo XII: I - II - III - IV - V - VI - VII; Capítulo XIII: I - II - III - IV; Capítulo XIV: I - II - III - IV; Capítulo XV: I - II - III - IV;