Duque de Enghien (Juicios)

Juicios de Napoleón
de Anónimo
Nota: En esta transcripción se ha mantenido la ortografía original.

ENGHIEN, (Luis Antonio Henrique de Borbón Duque de) [1]


Estaba un día solo sentado a la mesa en donde había comido acabando de tomar mi café.... Corren a avisarme de una nueva trama. Se me demuestra con calor que era ya tiempo de poner término a tan horribles atentados; que era tiempo en fin de dar una lección a aquellos que han hecho una habitud diaria en conspirar contra mi vida; que esto no se concluiría sino lavándose en la sangre de uno de ellos; que el Duque de Enghien debía ser esta víctima, pues que podía tomársele sobre el hecho, que hacia parte de la conspiración actual; (la de Cadoudal) que se había aparecido en Strasbourg, que aun se creía que había venido hasta Paris; que debía penetrar por el Este al momento de la explosión, mientras el Duque de Berry desembarcaba por el Oeste. Ahora yo ni aun sabia precisamente quien era el Duque de Enghien; la revolución me había encontrado muy joven; no iba a la corte, e ignoraba en donde estaba. Se me satisficieron todos estos puntos. Pero si esto es así, me decía yo, es preciso tomarlo, y dar las órdenes consiguientes. Todo estaba previsto de antemano; las piezas estaban todas preparadas, no hubo más que firmarlas, y la suerte del príncipe se decidió. El estaba hacía algún tiempo a tres leguas del Rin en los Estados de Bade. Si yo hubiese conocido antes esta vecindad y su importancia, no la hubiese sufrido, y esta sospecha de mi parte, cuando el suceso le hubiese salvado la vida. En cuanto a las diversas oposiciones que encontraba, a las numerosas solicitudes que me hicieron, y que se han esparcido con el tiempo, nada hay mas falso; no las han inventado sino para hacerme mas odioso. Lo mismo sucede respecto a los motivos tan varios que se me han dado; estos motivos han podido existir tal vez para las miras particulares de los autores subalternos que concurrieron a esto; por mi parte no ha habido mas que la naturaleza del hecho en sí mismo, y la energía de mi natural. Seguramente si yo hubiese sido instruido en tiempo de ciertas particularidades concernientes a las opiniones y al natural del príncipe, si sobre todo hubiese recibido la carta que me escribió y que no se me entregó, sabe Dios porque motivo, sino después que él no existía, sin duda alguna le hubiese perdonado.... Se portó, con mucha intrepidez y la dignidad más varonil delante del consejo de guerra, y nada negó. L. C. — M. - O.


  1. El Duque de Enghien emigró en la revolución, se fue a las armas realistas, después las dejó por ir a Etteiheim (Bade). Sorprendido en la noche del 9 de Marzo de 1801, se capturó su persona, y fue llevado a Francia escoltado para ser juzgado por una comisión militar. Condenado unánimemente sobre siete jefes de acusación, cada uno de los cuales merecía la pena de muerte, se le hizo pasar por las armas en los fosos del castillo de Vincennes el 22 del mismo mes. Los miembros que componían el consejo de guerra eran los Coroneles Guiton, Ravier, Bazancourt, Barrois, Rabbe, Dautancourt, y el Capitán Molin, todos nombrados por Murat General en Jefe, Gobernador de París. Mulin, General de Brigada, presidía la comisión. El Duque de Enghien había nacido en 1772.