Camilo Desmoulins (Juicios)

Juicios de Napoleón
de Anónimo
Nota: En esta transcripción se ha mantenido la ortografía original.

DESMOULINS (Camilo). [1]


Camilo Desmoulins que, desde el origen de la revolución, se había titulado procurador general de la linterna, hallándose seducido y aplacado por una joven, quiso poner un término a los asesinatos del tribunal revolucionario. Danton, Herault de Sechelles, Lacroix, osaron pedir que el golpe que se acababa de dirigir centra Hebert, mas bien contra el resto del partido de Marat, se volviese en efecto al bien de la República entera, que ningún inocente fuese ya condenado, que se pusiese un término al terror, que se estableciese una comisión de Clemencia. Todos ellos perecieron en el cadalso, y fueron arrastrados allí por toda la comisión de salud pública, y por los jacobinos furiosos. El pueblo fue consternado, y por la primera vez, no dio signo alguno de alegría. L. C.


  1. Nació en 1762, era abogado del parlamento antes de la revolución. Elevado con Robespierre le ligó más íntimamente con él cuando esta estalló. Cuando fue puesto en público y se le preguntó la edad que tenía, el respondió: "La edad del Sanculote Jesu-cristo y cuando murió; es decir, 33 anos, edad fatal a los revolucionarios." Condenado a muerte, no le condujeron sin trabajo al suplicio. Resistiéndose sus vestidos fueron reducidos a arrapiezos. Se había casado en la revolución con una hija natural del abate Terray. Robespierre y Saint-Just fueron sus dos testigos. Esta mujer que lo adoraba pereció en el cadalso 10 días después de la muerte de su marido, pero con más firmeza: ella dio el pecho a su hijo hasta el lugar del suplicio, y lo cubrió con su pañoleta, para que no fuese testigo de la sangre que se iba a derramar.