Curso Zodiacal: Sagitario


Querido Discípulo:

En nuestra Revista ofrecemos un cierto número de pormenores que consideramos necesarios para explicar estas enseñanzas. Aquí nos limitamos a tratar de líneas vitales principales. A este respecto, debemos desde luego advertir, que los Planetas y Constelaciones Zodiacales no sólo actúan sobre las partes señaladas con exclusividad, sino que tienen influencias secundarias y dirigen sobre otras partes también su poderosa actuación. Así, por ejemplo, Escorpio no influye sólo en las partes sexuales de que ya hemos hablado anteriormente, sino que alcanza asimismo a los órganos eliminadores como son la Nariz, la Garganta y los Hemorroides, etc. Hoy, que llegamos a Sagitario, hemos de señalar que su influencia principal es ejercida sobre los Muslos (femorales), pero también la ejerce sobre la Cintura, Pulmones y Antebrazos.

Sabemos, pues, que el Planeta del Ego es Júpiter, palabra que procede del Dios Romano JANO o IANO (a que dio lugar el mantram IAO) y que más tarde se transformó en JOVE. Esta palabra dio origen a su vez a nuestro día jueves y al jeudi francés. Júpiter, al lado de Saturno, es el Planeta más poderoso y por eso los astrólogos le llaman LA FORTUNA MAYOR. Todo lo que sea grande y noble, cae bajo la influencia de Júpiter cuyo astro ofrece Magnetismo y Calor. En Signos anteriores, hemos pasado por órganos sumamente delicados e importantes y vimos que actuaban en ellos Planetas inferiores, pero ahora que llegamos a los muslos, se presenta nada menos que Júpiter en Sagitario.

Esto quiere indicarnos algo y, en efecto, la parte femoral (muslos) tienen en este punto una vital importancia sideral que no debemos perder de vista. Los muslos son, por así decirlo, como una coraza que envuelve y defiende a la vez a una de las arterias principales, la Femoral, que como un canal verdaderamente caudaloso de sangre, es de importancia suma para nuestro organismo. Sabemos ya, por nuestros estudios, que en la Sangre reside la Personalidad, y esta Personalidad se engendra y reside en el Poder Magnético de la misma Sangre. Nuestro propio Magnetismo no es otra cosa que el resultado de las corrientes superiores procedentes de lo alto al chocar con las que proceden de la Tierra, y es precisamente en los muslos donde ellas se encuentran, se unen, se entremezclan y se abrazan.

Sagitario era para los Griegos el Centauro Chiron, y este a su vez el maestro de Esculapio, el Dios de la Medicina. Chirón, separadamente, era hijo de Cronos, el tiempo. Recordemos, a este respecto, que la Mitología nos cuenta que cuando Chirón quería liberar a Prometeo, se hirió voluntariamente con una flecha envenenada por Heracles cuyo veneno había tomado de la Hidra. Como símbolo astrológico para este cuadro tenemos una flecha que es la de Escorpio unida a una M o a Acuario. Esta simbología, debe invitarnos a pensar detenidamente. De aquí, pues, que aquellos que han nacido bajo la influencia de Sagitario, se hieran generalmente por propia culpa o por culpa propia se rodeen de trabas, escollos y dificultades en la vida.

La Providencia quiere que nuestra vida sea llana, fácil, en camino recto hacia el triunfo y el éxito, pero somos nosotros, nosotros mismos, los que por nuestras propias culpas y torpezas ponemos cortapisas a nuestro caminar. Esta tendencia brota y radica en las influencias que nos proyectan las corrientes terrestres situadas en los muslos.

Sabemos que Júpiter es la representación de la personalidad, y los seres que nacen bajo estas influencias son llenos de sabiduría y muy adeptos a la Filosofía; son grandes militares, sacerdotes, jueces y en fin, hombres cuya personalidad está siempre bien definida.

Steiner concedía al hombre tres partes: Parte Mental, Rítmica y Volitiva, haciendo residir esta última significativamente en las extremidades. Es decir, la Magnetización de la sangre concentrada en la femoral, al pasar por los muslos, se cargaba, según él, del Principio Volitivo y luego, al actuar de nuevo Sagitario con Júpiter en los pulmones, esa voluntad perdía la parte grosera, terrestre, material, para convertirse en Voluntad Divina.

Sagitario es la novena Casa del Zodiaco, donde encajan los viajes, la educación y todo cuanto tenga relación con la Religión y la Filosofía. Al Centauro Sagitario lo pintaban con alas y una doble cabeza, de las cuales una miraba hacia adelante y la otra hacia atrás. Esto quiere decir que el que ha pasado por el Signo de Sagitario se prepara para la comprensión de las cosas religiosas y filosóficas.

Personas ajenas a nuestros estudios podrán reírse al ver que nosotros ponemos en relación los Muslos con los sentimientos Filosóficos y Religiosos, pero es que ellas no están acostumbradas a ver más que las cosas desde el punto de vista material. Es decir, no ven más que Piernas, pero se les escapa y no advierten que esas Piernas no son más que la expresión, el símbolo de algo espiritual, e ignoran la frase Bíblica que dice: “Somos, como cuerpo, un Templo de Dios y el Altísimo mora en nosotros”.

Dicen que cuando el cuerpo material duerme, sale el doble etérico al espacio; que así como durante la vigilia el cuerpo necesita alimentos materiales, así el espíritu durante la noche, mientras vaga por el espacio, se alimenta de corrientes siderales; que así como el alimento material entra por la boca al estómago y por la piel las substancias coloidales, así hay 42 puntos principales y entre éstos, doce sobresalientes en relación con las Constelaciones Zodiacales. Somos, pues, Ángeles encarnados, y un Ángel, como cuerpo, es santo, divino y sagrado desde los pies a la cabeza.

La cara doble del Centauro nos dice que las personas que hacen ejercicios de Sagitario, aprenderán a ver en los Anales Astrales (Anales Akásicos de la Teosofía Oriental) aquello que es el pasado, y nadie podrá ser clarividente si no ha luchado y permitido que el Magnetismo Superior se mezcle armónicamente con el inferior o déla Tierra, cuyo hecho acontece, como ya se ha dicho, en los muslos. De otra parte, el Rosacruz debe aprender el don de la Profecía, es decir, no sólo debe ver la vieja fisonomía del Pasado, sino que ha de sentir y percibir el Porvenir, llegando a ser proféticamente intuitivo. Claro está que esto se consigue si se ha venido pasando por todas las prácticas, pero siempre, una de las indispensables, es esta de Sagitario-Júpiter en los muslos.

La Orden de los Martinistas, sigue el camino del SUPERIEUR INCONNU (Superior Ignoto o desconocido) pero es la Gran Iniciación o al hacerse un Iniciado en los Misterios de Júpiter-Sagitario. En la Quirología hemos aprendido que el dedo índice es el dedo de Júpiter y, por consecuencia, el de la Personalidad, que indica de dónde toma su nombre, siendo curioso que este dedo esté en relación con los muslos y corresponda el índice de la Mano Derecha al Muslo Izquierdo y el de la Mano Izquierda al Muslo Derecho. Cruzándolos índices, se llama mentalmente a la corriente Superior, la de lo alto, para que descienda a unirse con la inferior de la Tierra.

Las Religiones del Oriente son de carácter Lunar, y es este el motivo de que se pongan en oración utilizando la posición horizontal a fin de percibir las fuerzas lunares. Las Huacas Peruanas están en posición inclinada, en cuclillas se podría decir, pues, su culto solar les exigía que recibieran las influencias del Astro Rey. No obstante, también se colocaban con las rodillas levantadas, a fin de entremezclar las corrientes lunares con las del Sol.

Imite el Discípulo la posición de las Huacas Peruanas levantando el Dedo índice de ambas manos por cinco, diez o más minutos, según se tenga tiempo, pronunciando largamente la vocal Iiiiiiiiii cuya vocalización debe terminarse en Ssssssssss, pues, es IS el Mantram que corresponde a esta práctica, y téngase la Mente absorta y pendiente del deseo de adquirir las Fuerzas de Sagitario en la Región de los Muslos.

Si el Discípulo ha practicado ya durante un mes la Magnetización Sexual con su mujer, habrá de sentir ahora una corriente muy agradable en las piernas, cuyas corrientes son las que se encuentran en la antesala de las partes sexuales.