Viajes de Fray Francisco Menéndez a Nahuelhuapi/III

ANO DE 1793




DIARIO[1]
A LA
LAGUNA DE NAHUELHUAPI
con el objeto
DE RECONOCER LAS NACIONES EXISTENTES
en las inmediaciones a ella
por mandato expreso
del Exmo
Señor

Fr. D.n FRANCISCO GIL Y LEMUS
Virrey del Reyno del Perú y Chile &a

De orden del Exmo Señor Virrey se me proveyó en la ciudad de Lima de lo que juzgué necesario para la expedicion. Me embarqué en el puerto del Callao el dia veinte de septiembre de mil setecientos noventa y dos a las siete y media de la noche, y llegamos al de San Carlos de Chiloe el dia diez y seis de octubre entre siete y ocho de la noche. El viage fué brebe, y

hubiera sido aun mas, si las embarcaciones de estos mares tubieran mejor provision de velas[2].

Aunque el tiempo mas oportuno [3] para esta expedicion es a últimos de Noviembre o principios de Diciembre, la rebelion de los Indios de Osorno en la que quitaron la vida a un Misionero [4] fué causa para que no se pudiese salir hasta el dia nuebe de enero de mil setecientos noventa y tres, en cuio dia salí del puerto de San Carlos. Provincia de Chiloe, llebando en mi compañia al P. Fr. Diego del Valle, al Capitan de Milicias Dn. Nicolas Lopez con setenta y nuebe Milicianos todos voluntarios [5] y al Sargento de Infanteria Pablo Tellez con nuebe soldados veteranos. Llegamos a Callvuco el dia once, y por esperar que se acabasen de moler las harinas estubimos en este partido hasta el dia diez y siete, en donde tomé un maestro piraguero [6] y dos peones mas. Tomamos el rumbo para nuestro destino y llegamos a Nahuelhuapi el dia diez y ocho de Febrero. En la Laguna de todos Santos se lebantó una pirahua de diez y seis varas. El P.e Valle tambien cayó enfermo de ahogos [7] y desde alli le remití a Callvuco con siete hombres. Todo coadyubó para tardar tanto, porque los que quedaron condujeron todo el bastimento. Los que fueron a llebar al P.e Valle a Callvuco llegaron a Nahuelhuapi el dia diez y nuebe, y dicen, que el P.e Valle llegó a Callvuco algo aliviado.

En Nahuelhuapi se hizo una pirahua de diez y ocho varas [8], y aunque costó bastante trabajo el abrir los robles, el dia veinte y siete nos embarcamos en las dos pirahuas, y con viento en popa llegamos en siete horas y media cerca del desagüe de la laguna, al lugar que en el viage pasado nos señalaron para tomar puerto. Antes de desembarcamos vimos un palo clavado cerca de la playa: Luego que nos desembarcamos lo fuimos a ver, y era un palo de los que el año pasado nos sirvió de hasta de lanza, que estaba en el lugar, en que quedaron de poner señales [9], y junto a un camino, en donde vimos pisadas de Caballo, no mui antiguas.

Dia 28 de Febrero

Continuó toda la noche un viento travesia mui fuerte, pero sin llover. Se dió racion a cinquenta hombres para seis dias con animo de buscar los Indios, particularmente al cacique Cayeco Ayejó [10] que el viage pasado me dijo, que estaria en el parage llamado Nahuelhuapi. Salimos a las siete y media de la mañana por una loma ácia el norte y antes de subirla nos llamaron los que quedaron en la playa, porq.e estaban los Indios a la otra parte de la Laguna ácia el Sur: que nos havia estado mirando gente de a caballo. Nos retiramos y por estar la Laguna mui alborotada no pasamos a buscarlos.

Despues fui con don Nicolas Lopez y otros a ver el desague de la Laguna, que está al leste al pié de un cerro no mui alto. Anduvimos para llegar a él mas de una legua por un pasto mui alto, y quasi seco. El desague no es mui ancho, pero sí mui ondo, y de bastante corriente. Ba dando vuelta a una loma, y de la parte del leste tiene el cerro, que corre norte sur, y el rio ha al norte con varias vueltas [11] por medio de un llano, que tendrá de ancho del leste al Oeste mas de una legua y de largo N. S. pasa de cinco. Ya nos retirabamos para las pirahuas, quando asomó un Indio por la otra parte del desague, que venia acia nosotros: Le hablamos, mas por el mucho ruido de la agua y del viento apenas nos entendiamos. El Capitan preguntó por su compadre el manco, y contestó diciendo, que estaba bueno, y acordandose de Lopez, y añadió, que si sabia nadar, pasase, que hablarian: le respondió, que no sabia, que pasase él a nosotros. Luego desensilló el caballo, y se desnudó quedandose con un bordillo, y una faxa ancha que le servia de calzones: montó a caballo, y se echó al rio agarrandose con la mano derecha de la clin del caballo, y con la izquierda cogió las riendas con que le governaba. Assi pasó nadando con brebedad y nos dió la bien venida de parte de Mancúuvunay, que habia mas de dos meses que nos estaba esperando, y que presumia, que no cumpliamos nuestra palabra. Este Indio es hijo de Cayeco [12] y el año pasado no nos havia visto. Despues se le dijo, que si gustaba fuese con nosotros o que se retirase, y dijo que haria lo que le mandasen, porque el cacique le havia dicho, que si son los del año pasado, haz lo que te manden, y si no lo son vuelbete luego. Fué con nosotros a las pirahuas, comió mui contento y se retiró a dar parte al cacique. Apenas volbió a pasar el desague, asomaron por mas abajo otros quatro a caballo, y vinieron ácia nosotros. De estos conociamos tres y ellos nos conocian. El otro estaba el año pasado ácia Buenos ayres, y aun se le escapaban algunas palabras en Castellano. Los regalamos con harina, y al despedirse quedaron de traher caballos para que el capitan baya a visitar a Mancúuvunay.

Dia. 1.° de Marzo

Amaneció en calma la Laguna y pasé con cinquenta hombres a la parte del leste [13]. Formamos unos ranchos para defendernos del viento junto a un rio pequeño, que viene del lugar, en donde havia estado la última Mision, segun nos dijeron el año pasado. Cerca de las ocho de la mañana llegaron doce Indios, y entre ellos tres hijos del cacique Cayeco, y trageron quatro caballos para llebar al Capitan, y a los que le havian de acompañar. Me dijeron de parte de Mancuuvunay, que estaba esperando a Cayeco para venir a verme. El capitan se fué con los Indios y llebó en su compañia cinco hombres mas todos con su armamento. A las tres de la tarde llegaron dos Milicíanos con un Indio, y dicen que el Cacique no quiso despachar a sus amigos, porque estaba esperando a Cayeco para hablar a un capitan nuebo que havia y que fuesen dos soldados mas. Quando se fué el capitan escriví una carta a Mancuuvunay, que me lo encargó el viage pasado, y me aseguraron que lo estimó mucho, pero que fué preguntando a Don Nicolas lo que decia cada renglon de por si, y aun cada palabra.

Dia 2 del mismo

Entre ocho i nuebe de la mañana llegó el Capitan con una gran tropa de Indios e Indias: se les recibió con buen semblante, y nos trugeron tres ovejas de regalo. Despues los regalé y quedaron al parecer contentos. Pregunté a Mancuuvunay, como le havia ido con los Pehuenches, despues que yo me marché el año pasado, y me dijo, que por haver caido enfermo el año pasado, de viruelas, no los havia visto ni hablado [14]; tratéle del cumplimiento de la palabra, que me dió el año pasado de ir a los Huillihuincas, y Aucahuíncas; y me dijo que no los havia al norte, y los del sur estaban cinco meses de camino [15]; y lo mejor fué que me dijo que el no habia dicho tal cosa. Callé, porque sospeché algun misterio, y me convidó, para que fuese a su casa, a lo que condescendí por ver, si podia lograr algo. Todo el thema de los Indios y caciques, es que yo haga casa para mí y para mi gente. Díjeles, que si han de ser christianos, la haré con gusto; pero si no lo han de ser, mejor será retirarme. Cayeco me aseguró, que el y sus hijos serian christianos: que haria su casa junto a la del Padre y que tambien sembraria: a solas me dijo, que mañana vendria a verme y que hablariamos. Todos se marcharon contentos y quedamos libres de sus majaderias, que son bastante pesadas. Antes que se marchasen pregunté por el rio Lime, y dijeron que no havia tal rio[16].

Despues me contó el capitan, que Cayeco llegó a lo de Mancuuvunay como a las diez de la noche, y despues de haver hablado, fueron los tres con los demas españoles a hablar al capitan del Sur, el que gastó tanta autoridad que parecia un general. Este capitan es un Indio del Sur, que hace poco tiempo que llegó a esta tierra con algunos de los suyos, y vienen, segun me persuado de hacer sus correrias por las pampas, y aun temo, que vienen huyendo de alguna persecucion de los de Buenos ayres: tiene quatro mujeres y la una es blanca, la que escondió luego que llegaron allá mis compañeros, de suerte que solo una vez la vieron. No habla la lengua general de chile, y assi es preciso hablarle por interprete, que lo hace Mancuuvunay [17].

Tambien dice don Nicolas, que antes de amanecer se desapareció la gente de dos toldos dejando el uno medio descompuesto y con carne, que teme que hayan ido a buscar mas gente. Si huvieramos llegado antes que llegase este capitan con su gente, puede que se huviera logrado el ir al Sur; pero con tanto enemigo, no parece seguro sin exponerse a rompimiento con ellos. Bien es verdad, que para acabar con todos estos sobran los que vienen con migo. Nos aseguran, que muchos Indios del Sur están en las tierras de Mancuuvunay, que han trahido muchas chaquiras y buenas, de suerte que las que les he dado apenas hacen caso de ellas, quando las que les dí el año pasado las estimaron tanto, y eran mui inferiores a las de ahora. Este año andan los mas cargados de chaquiras sobre doradas, y tantas que algunas Indias han echo cofias de ellas, y cintas para el cabello. Me persuado que las habrán robado en las cercanias de Buenos-ayres, porque, segun dicen, vienen de allá, y dicen tambien, que se las regalaron. Me han asegurado que una India tiene muchas en un costal. El Indio que nos fué a ver el segundo dia de


El mismo cacique llamaba la atencion especial de Menendez i de toda su comitiva por tener cuatro mujeres, siendo una de ellas blanca, es decir una cautiva española, arrebade sin dada a su hogar en un malon. La triste suerte de esta mujer debia causar necesariamente viva sense, cion i curiosidad entre sus compatriotas. Desgraciadamente el autor no logró siquiera acercarse a ella i ménos aun hacer algo por rescatada. Viéndose en la necesidad de evitar todo lo que pudiera ofender a los indios, se impuso probablemente esta reserva absoluta.

Menendez presentia que la presencia de este cacique en Nahuelhuapi contrariaba sus designios Desde luego se cereioró que, a consecuencia de ella, le era imposible efectuar la salida al Sur ordenada por el virei ("Instruccionu art 7). Ademas el efecto moral, que producia, fué mas perjudicial aun. Este cacique se mostraba abiertamente hostil a Menendez, combatiendo el ascendiente que la propaganda de su palabra i de sus consejos estaba ganando entre los vecinos de Nahuelhuapi, la que sin este elemento perturbador habria tenido un éxito seguro, mientras que bajo su influencia Mancuuvunay se mantenia siempre indeciso.

Otro inconvemente debido a la llegada de estos huéspedes tehuolches fué la depreciacion de las chaquiras i demas efectos de agasajo traídos por Menendez, puesto que los aportados por muellos desde el Atlántico eran mas valiosos i abundantes. nuestra llegada con los hijos de Cayeco tiene un puñal con este rotulo T̊. 1766 y dice, que se lo dieron en Buenosayres [18] como tambien una casaca azul con divisa de Cabo de Esquadra.

Dia 3 del mismo

Entre nuebe y diez de la mañana llegó el cacique Cayeco Ayejo con toda su familia, y comieron con nosotros. Dijo que aun estaba a la parte del leste del desagüe: que no havia visto a los Pehuenches; pero que Mancuuvunay los havia ido a ver, y que le cogió la enfermedad de viruelas [19]: y que havia dicho a otros caciques, que nosotros haviamos estado en sus tierras, y que todos estaban con deseos de vernos. Despues de varias preguntas que se le hicieron dijo, que cerca del cacique Coluna o Colunahuel estaban unos Aucas, que trahian calzones blancos y chaquetas: que andaban vestidos como nosotros, que sembraban trigo, maiz, cebada, y papas y que hacen pan, y aun hizo la demostracion, como amazaban. Que Coluna los tenia acosados en el monte, y que él vivia en el llano [20]. Díjele que queria ir a verlos, y si sabia como se llamaba el cacique o Toqui de estos Aucas, dijo que no lo sabia. Que Coluna era su amigo, que nos acompañaria, pero que havia dos rios caudalosos, que no los podríamos pasar. Quedamos en ir dentro de tres dias por salir de la duda.

Al anochecer llegó la otra pirahua, y dijeron que havia llegado un Indio con su muger la que sabia castellano y me queria ver: que habia estado en Chiquito Buenosayres, y presumimos fuese Mendoza. D.n Nicolas fué en la pirahua a ver al Indio, y a las dos de la mañana volvió con ellos. Dijo la India, que havia estado en Chico Buenosayres cerca de un año. Preguntéle en que forma, está la poblacion, y por la respuesta conocí, que ni es Mendoza, ni Buenosayres. Dice, que se puede ir embarcado hasta allá: que las casas están a una y otra vanda del rio: que este rio desague de la laguna llega hasta allá; que beben de el, porque entra despues en una laguna mayor que esta de Nahuelhuapi, que tiene la agua amarga. Que una cacica llamada Basilia, venia a las tierras de Coluna embarcada a hacer Chicha de manzanas. Preguntéle por el que mandaba y solo dijo, que, havia un capitan grande y otro chico. Que havia campanas, Padres, Pulperias, y muchas chaquiras.

La regalé con sintas, chaquiras y a quanto le daba respondia Dios se lo pague. Su marido es cuñado de cayeco y quedó de acompañarnos [21].

Dia 4 del mismo

Por la mañana llegaron dos hijos de Mancuuvunay y otros Indios: trugeron quatro caballos, para que fuese a su tolderia. Fui con cuarenta y cinco hombres, y nos recibió con demostraciones de alegria saliendo a recevirnos a caballo mas de una quadra antes de llegar. Fuimos al toldo del capitan del sur, sirvió Mancúuvunay de intérprete, pero él estubo mui serio y grave que parecia un general del Exercito. Por mas cuidado que puse, no pude ver la muger blanca; pero si la hija de ella que anda con el pelo cortado, señal de Cautiva[22]. El sargento la vió con las Indias Puelches, y preguntó a las Indias, como se llamaban y despues a ella, y no respondia mas una de las Indias le dijo en secreto, que su Madre era Señora, que la habian trahido los Indios del Sur. Nos regaló Mancúuvunay una ternera y nos retiramos para la Laguna, aunque no nos pasamos para la otra pirahua por estar muy fuerte el viento.

Dia 5 del mismo

En quanto amanecio nos pasamos a la otra pirahua y se bastimetaron cinquenta y siete hombres para veinte y siete dias [23]. A las doce salimos, y fuimos siguiendo un camino usado a la orilla del desague. Como era tierra llana anduvimos cerca de seis leguas: las cinco al norte i la otra al N. O., que es el rumbo del rio con vueltas[24]. Despues de pasar una ladera fuimos a dormir a un valle que tendrá dos leguas del S. E. al N. O.

Dia 6 del mismo

Pasamos dos laderas a la orilla del rio siguiendo el camino de los Indios y el mismo rumbo, y al subir una loma vimos humo a la otra parte del rio, y luego nos encontró el Indio, que nos fué a ver a la Laguna: Vajó con nosotros a un valle, en donde nos estaba esperando con su familia, su muger nos regaló con manzanas asadas; avisó a su cuñado Cayeco, el que estaba a la parte opuesta. Cayeco mandó juntar sus caballos, y ovejas para pasarlos frente al toldo del indio, en donde tienen balsa para pasar el rio [25]. Despues de haver estado con el Indio continuamos el camino: pasamos dos laderas y tres valles, y en el tercero encontramos la casa del Indio, la que se reduce a dos o tres cueros de cavallo cosidos, y puestos en cinco, seis Estacas con que forman un Toldo que los defiende del viento y agua. Hicimos alto para esperar al Indio, y vimos a la otra parte del rio (al O) en una punta que forma la vuelta del rio, quatro Indios que a nuestro parecer nos estaban mirando y luego bajaron a la orilla del rio. D.n Nicolas fue con dos hombres a hablar con ellos, y los encontró junto a la balsa: Eran los hijos de Cayeco, que nos estaban esperaudo. Luego llegó el Indio con su muger y Cayeco asomó por la otra parte del río con toda su hacienda y familia. La hacienda de estos indios consiste en es cavallos, Yeguas, y algunas obejas, Cueros de cavallos, y de Guanacos pintados, y algunos tienen algunas Bacas aun que pocas. Con los Cueros compran cavallos a los tratantes del Norte que son los Pehuenches, y Españoles que andan con ellos. Cayeco llevó su ganado a una Vega pastosa que está despues de la punta en que vimos los Indios, y en donde da buelta el rio azia el Norte.

Pasó Cayeco y sus hijos en la balsa, y las Indias que quedaron en la otra, parte decian a los Españoles, que pasasen en la balsa, ya que eran navegantes en grandes mares [26]. Cayceo dijo, que se descansase hasta el dia siguiente, que pasaria con dos caballos para aliviar la carga a algun enfermo o cansado.

Dia 7 del mismo

Luego que amaneció continuamos el camino que tienen hecho los indios a la orilla del rio, que va al N. Quedose D.n Nicolas con dos hombres esperando al cacique, que luego se barqueó con sus hijos, para que llebaran dos hombres a su tolderia, porque oyó decir que se volvian por enfermos a la laguna, lo que no se verificó porque ya habian seguido viaje. Despues de andar casi dos leguas y media vimos a dos manzanos que habia en un riachuelo, y la gente fué a coger manzanas; quando volvieron con ellas, asomó el capitan y el cacique.

A las doce llegamos a un rio bastante caudaloso, que baja de una Laguna mediana que está al Oeste, y sino llega el cuñado de Cayeco a badear a muchos en su caballo, no sé como hubieran pasado. Algunos lo pasaron a pie, pero con bastante trabajo [27]. Pasamos a dormir en una ladera, que formaba un llano junto a una vuelta del rio, y pregunté a Cayeco, como se llamaba este sitio? me respondió, que se llamaba Limay: luego le pregunté, si estaba lejos el rio Lime? y dijo que estaba junto a la tierra de Coluna, que era tan grande como el desague y que solo a nado o en balsa se podia pasar, y que al segundo dia llegariamos a él. Me alegré con esta noticia que en Nahuelhuapi me ocultaron [28].


Dia 8 del mismo

Continuamos siempre por las orillas del rio, que ba ya al N. E. de la ahuja y despues de andar cerca de tres leguas se adelantó Cayeco a ver a un hermano suyo llamado Milláúan desde donde havia de hacer propio para llamar a Coluna para tratar con el, y ver si podremos pasar á los Aucas sus vecinos. Nos señaló sitio en donde le haviamos de esperar, que fué luego que llegasemos a un rio pequeño entre árboles. Para llegar a dicho rio faltaba un llano hermoso; aunque era bastante largo un Viento Oest nos hizo correr mas de lo que queriamos [29].

Cerca de medio dia llegó Cayeco mui triste y dijo que su hermano se havia mudado a otro lugar y que él lo iria a buscar. Despues de medio dia salió Cayeco con D.n Nicolas, y nosotros fuimos detras subiendo un cerro bastante alto lleno de pasto y quando a nuestro parecer ibamos acabando de subir, comenzó a llover, y presumiendo que en dando vuelta a la cumbre encontraríamos algun arbol para abrigarnos del viento, descubrimos otro valle q.e iba para otra mayor altura sin haver un arbol grande ni pequeño, y assí tubimos que aguantar el aguacero. El maior trabajo era que a cada paso perdiamos el rastro delos caballos. Llegamos al otro alto desde donde se descubre al norte una llanura mui dilatada la que termina en un cerro largo del O. al E, y es la tierra del cacique Coluna. A la parte del leste de este cerro se ve un cerro, que remata en piramido, cubierto de nieve, y a la misma parte está la junta del desague y rio Lime, en donde se rejistra una llanura entre el cerro dicho, y otro que baja del sur. El llano que divisamos puede tener al N. mas de diez leguas, y por medio de el pasa el rio Lime, que baja de una laguna, segun dijeron, mayor que la de Nahuelhuapi, que está, al Oeste [30] Anduvimos mas de dos leguas siguiendo las pisadas de los caballos y encontramos al capitan que volvia a encontrarnos. Llegamos temprano a una vega, en donde havia algunos arboles y quinoa ya madura, con mui buena agua de la que ya teniamos necesidad. Dormimos aquí, y puse todo Cuidado en que no se tocase en la quinoa, porque no diga el dueño que ibamos a rrobar.

Dia 9 del mismo

Por la mañana salió el cacique con el capitan y un mozo en busca de Millahuan, y a las nueve y media volvieron estos dos con caballos para que fuesemos donde le encontraron, que seria una legua de distancia. Se havian ido algunos a ver la tierra, y no fuimos tan brebe, por lo que cerca de medio dia llegó Cayeco mandado por su hermano, aver si nos havia sucedido algun atraso. Fuimos todos a una quebrada que dejamos ayer, y llegamos a un poco de prado que tenia el pasto verde, en donde havia ocho toldos con mas de setenta personas entre grandes y chicos de uno y otro sexo. Havia bastantes caballos, yeguas, nuebe vacas y algunas ovejas: de: estas nos regalaron tres [31]. Nos recivieron sin hacer demostracion alguna de desconfianza. El cacique Millahuan y su capitan son hermanos de Cayeco. Nos hicieron un toldo de pellejos para abrigarnos del viento y aguaceros, porque ya llueve por estar cerca de los cerros de nieve. Millahuan me dijo que ya havia despachado el propio al cacique Coluna, el que volveria mañana en todo el dia.

Dia 10 del mismo

Millahuan convidó a su hermano Cayeco a beber chicha. Para ir a esta funcion vino a nuestro toldo, en donde havia dormido, y dejó sus armas, que son un puñal y un arco con doce flechas que tienen la punta de fierro hecha a manera de harpon [32]: todos hicieron lo mismo para que no huviese alguna novedad. Se sentaron a beber y conforme iban bebiendo, iban aflojando la cinta con que se ciñen. A media tarde pasaron a otro toldo a hacer la misma ceremonia. A la oracion llegó el que fué de propio a llamar a Coluna y dijo que Coluna andaba ácia el norte fuera de su tierra: Que vendria dentro de doce dias y que entonces pasaria a verme a Nahuelhuapi, que tenia deseo de conocerme. Con esta respuesta determine el retirarme; porque para pasar el rio Lime es necesario buscar caballos, y Millahuan no los dará sin permiso de Coluna: y por otra parte, talvez fuera preciso usar de la fuerza contra sus sugetos y fuera echarlo todo a perder [33]. Tienen los Indios por agravio que entre alguno en sus tierras sin su permiso. Me acuerdo que estando yo en Valparaiso el año de noventa, quando salí de Chiloe, con el P.e Misionero Fr. Antonio de la Sarta, dijo este Missionero, que el principal motivo que tuvieron los Indios de los llanos para no dejar pasar al señor obispo de Penco para Valdivia havia sido el que su Iltma. no les escrivió pidiéndoles licencia para ello: Que quando alguno de los Misioneros pasa de Chillan para Valdivia lo hace luego que llega a las tierras de algun cacique o thoqui. Este fué el motivo de retirarme [34].

Dia 11 del mismo

Nos despedimos de los Indios regalandolos con algunas chaquiras, espejos, navajas, y a cada familia dos varas y media de Vayeta, con lo que quedaron al parecer contentos. Millahuan me dijo que se iba para Nahuelhuapi, que aquella no era su tierra, y que viviria con nosotros quando viniesemos a vivir allá. Nos dió dos caballos para llebar el bastimento, y fueron con nosotros un hijo de Cayeco, y otro pariente, que dice que acaba de llegar de Chico Buenosayres de donde trajo semilla de Melones, sandillas, y porotos, juntamente señalado el tiempo para sembrarlo. Le preguntamos por aquella tierra y en todo conviene con la India, y añadió, que la india Maria que havia estado alla mas tiempo, nos daria mejor razon: Que vivia en el camino por donde haviamos de pasar: Que si le pagaban, nos llebaria allá; que desde lo de Coluna podiamos ir embarcados, y volber, como lo hacia la cacica Basilia, que venia desde allá embarcada a hacer chicha de manzanas a lo de Coluna: que la agua que bebian era de este desague que pasaba por medio del pueblo y entraba en una laguna mayor que Nahuelhuapi, porque no se ve la tierra a la otra parte, y la agua es amarga [35].

Dia 12 del mismo

Poco despues de medio dia llegamos al toldo de la India Maria (que así dijo la llamaban en Chico Buenosayres) la que estaba en la otra banda con la familia de Cayeco, pero luego vino, y le preguntamos si iria con nosotros a Chico Buenosayres y dijo que sí, pero que aora era muy tarde, porque estaba lejos y que para volver nos lo impediria la nieve. Preguntéle si havia Sacerdotes como yo? dijo que havian dos que vivian en una casa, y luego dijo a su marido, que no havia visto como tenia yo la cabeza: Yo estaba con la capilla puesta, y díjome que la descubriese: la descubri y luego dijo Vengelu, vengelu, así, así, como está [36].

Dia 13 del mismo

Antes de las tres de la tarde ya estábamos todos en la laguna, y los que quedaron encargados de la gente, que fueron el soldado Leandro Soto, y el Miliciano Lorenzo Mella, me dijeron que por haverseles acabado la sal hicieron propio a Mancuuvunay, y al punto los socorríó no solo con la sal, sino tambien regalandolos con una oveja, a lo que le havian correspondido con llevarle harina y viscocho [37].

Dia 14 del mismo

Muí temprano llegó Cayeco a despedirse, se le agradeció su trabajo, y me dijo, que andaría todo el mundo con nosotros: que él y sus hijos se pasaban luego a esta parte del desague: que su hermano Millahuan tambien se venia, para que viviésemos juntos, que sembrarian, etc., que temia que Mancuuvunay con los Huilliches, que son mui ladrones, le harian guerra para robarle sus ganados. A la tarde llegó el manco hijo de Cayeco y dijo, que los Indios havian pensado, que nosotros haviamos ido a Maloquear; pero que ya estaban ciertos, de que a ninguno haviamos echo daño. Mandé las gracias a Mancuuvunay, y que el dia siguiente me iría a despedir de el a la otra parte de la Laguna [38].

Dia 15 del mismo

Pasé con treinta y siete hombres a la parte del leste de la laguna, y antes de las nuebe de la mañana llegó Mancuuvunay con su capitan Cona [39] y un hijo suyo: presumí que fuesen solos; pero luego asomó una tropa de Indios de todas edades y sexos, que pasmaba, y venia primero el capitan del Sur, aunque mas tratable que los dias pasados. Les dije que tuviesen paz, que no huviese guerras, lo que sentiría mucho, que yo no me quedaba con ellos hasta ver al Señor Governador de Callvuco. Mancuuvunay se lo dijo al capitan, y este contestó diciendo: que por donde el anduviese publicaría el buen corazon del Padre y su gente, y lo mismo diria él y su gente en su tierra: que contásemos con su amistad que de su parte no habria la menor novedad.

Hice cargo a Mancuuvunay de haverme engañado dandome palabra de acompañarme al Sur, y dijo que para ir al Sur era mui tarde: que por allá no hallariamos mantenimiento si nos cogia el Invierno: Que es necesario salir mui temprano [40]. Se les regaló con quatro achas, chaquiras, arina y viscocho, y quando entendí que se marchaban comenzaron una gregeria en lengua del Sur, que parecian grajos: todos hablaban a un tiempo hombres y mugeres. Preguntóse al manco, que era lo que hablaban? y dijo que no era por mal, sino que decian, que nosotros los haviamos regalado, que era razon que ellos nos regalasen. Luego fueron echando pellejos de Huanaco en un monton, y el Capitan Cona de Mancúuvunay me dió uno grande de Corzo, y otro dieron al Capitan, y el Cacique le dijo, que los otro los repartiese a su gente. Nos despedimos, y nos acompañaron hasta que nos embarcamos. Nos dieron el buen viage con mucha griteria y algazara, se dispararon algunos tiros [41], y nos pasamos a la otra vanda de la laguna.

Andan con estos Indios dos mozos de Buenosayres: el uno será de diez y ocho a veinte años; y el otro de veinte y ocho a treinta. Andan vestidos como los demas Indios, y quando nos vinieron a ver la primera vez se pintaron; pero ahora solo el mayor se pintó. Al menor le dije que se viniera con migo y me respondió en lengua chilena que no iria. Por mas que le persuadí, jamas quiso, y tampoco el responderme en castellano, sino en lengua, y siempre al caso. Al mayor solo hablé una vez, y me contestó tambien en lengua, diciendo que estaba enfermo y que no podria aguantar el camino. Estos suelen ser los peores entre esta gente, porque ya que ellos se ven perdidos, procuran perder a los demas [42]. No sé si andan con los del sur, o con los Puelches. Quando nos vieron divertidos con los Indios montaron a caballo, y se desaparecieron. Pedí a Mancúuvunay uno de sus hijos y me dijo, que se quedase con el uno de los nuestros, y como ninguno quiso, tampoco apuré yo el traherle [43].

Dia 17 del mismo

Despues que estamos en la laguna solo un dia hubo calma tal qual dia sosegaba un poco, pero luego volvia a su primera fuerza la travesia. Oy amaneció en calma y luego nos embarcamos, fuimos costeando por la costa del norte hasta frente de las dos Islas, que hay en el seno del sur en donde salió el viento con bastante fuerza. Quiso Dios que huviese allí una ensenada, en la que tomamos puerto, que esta abrigado de todos los vientos, menos desde el sur hasta el leste. Salimos a registrar la tierra, y en medio de la ensenada en un alto cerca de un riachuelo se encontró el sitio en donde antiguamente estubo la Mision. Se ve claramente el lugar de la capilla en donde se hallaron dos mecheros de laton amarillo y una plancha del mismo metal con algunos circulos al compas los que yo he guardado. Cabó la gente, y se encontró una bobeda de Madera en donde havia seis calaberas, varias planchas, y chaquiras, argollas de fierro ya gastadas y un fierro. Señala las Madrinas que estavan recien quemadas por el fuego, que el Sargento Pablo Tellez pegó en el mes de Diciembre proximo pasado. Se conservan quatro madrinas o postes a quien no toco el fuego. El sitio de la casa está un poco mas hácia la laguna con todo el suelo enrrajado, aunque quasi echo polvo, y la calle que rodea la plaza. Por lo que se ve no llegan aquí los Indios, pues no ay señal de camino sino uno que va desde la playa, pero mui antiguo y nada usado [44].

El sitio es mui bueno, tiene vella vista, y abrigado de los vientos de la cordillera. Buena tierra para sembrar toda semilla. De suerte que a mi juicio, en llebando bastimento para un año y semillas de trigo, quinua, cebada, maiz, porotos y abas para sembrar, antes de un año ya tendrán los Religiosos con que mantenerse. Y si produce el trigo como la espiga que encontramos el año pasado, no solo bastará, sino que sobrará. El pasto es abundantíssimo en todo el círculo de la Laguna y mas de veinte leguas en contorno: en las cercanias de este sitio, no solo ay pastos, sino vegas y mui pastosas. Al mismo tiempo ay bastantes cipreses para formar casas, y el monte no está lexos.

Todo lo dicho es mui a propósito para los que quieran juntarse con los Padres. Bien es verdad que habrá que sufrir los Indios el primer año; pero en viendo ellos que con pocos dias de trabajo se logra manutencion para todo el año, no dudo que se alegrarán, y atraherán a otros muchos a su compañia. La familia de Cayeco y sus hermanos llenarán el número de doscientas almas: son bien vistos de sus circunvecinos, y si estos los ven trabajar puede que los imiten y talvez fundarse con ellos una Mision gloriosa y formar escala para el descubrimiento de las naciones del sur, las que en sabiendo el encuentro del capitan que estaba con Mancuuvunay ni les causará admiracion, ni miedo el que bayamos a sus tierras, y nos recibirán con amistad. Dios nuestro Señor cuios juicios son incomprensibles dispondrá lo que sea de mayor agrado de su divina majestad. Dios tañi cuthayen mo thoquipe tañi duamiel. Amen. [45]

Dia 19 del mismo

Mui temprano nos embarcamos para aprovechar un recalmon que hubo, pero apenas salimos de la ensenada encontramos con el mismo viento. Despues de pasar una punta de piedras, descubrimos otra ensenada pequeña que tenia una playa de arena algo abrigada, y fuimos a ella por no volver atras. A medio dia se descargaron las pirahuas, y las aseguraron para estar con menos cuidado, y a las cinco de la tarde calmó un poco el viento. Ya estábamos quasi aburridos con tanto temporal, y todos convinieron en que nos embarcasemos, lo que se egecutó al punto, y a fuerza de remo fuimos a amanecer al puerto de la Esperanza [46] en donde se aseguraron las dos pirahuas, y despues nos pasamos a la otra parte de la Cordillera. El paso estaba mui malo por las muchas lluvias que hubo en los altos, pues solo un dia o dos estubo descubierta de nubes la cordillera.

El dia veinte y tres llegamos a Ralun sin mas novedad, que haver encontrado la Laguna de todos Santos mui crecida, y las pirahuas mui distantes, y para llegar a ellas, quasi se ahoga el capitan D.n Nicolas Lopez y un mozo al pasar un rio. Esto puede servir de aviso, para quando se ofrezca otro viage, se lleve una de ellas a donde se pueda llegar a la vuelta, sin peligro, que es cerca de los pangues, que todo se puede hacer, a mas tardar, en menos de quatro horas de trabajo [47].

Dia 25 del mismo

Despues de medio dia nos embarcamos para Chiloe, y porque comenzó a llover me fui al puerto de San Luis con otras tres pirahuas: solo el sargento Pablo Tellez se dejó llevar del viento y siguió viage largo. Llegamos a San Luis ya de noche, y lloviendo, nos guarecimos en un rancho que havian echo los cortadores de tablas, y al dia siguiente con un viento leste fuimos al Puerto de Cuvitue, y antes de entrar en el vieron algunos una Pirahua junto a Cayecura, entramos en el Puerto y encontramos fuego encendido de que inferimos que el Sargento havia estado allí. No proseguimos viage para Chiloe por ver que afuera corria Norte. El dia 27 estuvo el dia bastante riguroso con Norte, Travesia y aguacero, pero a la tarde dió esperanzas de bonanza. A la media noche nos embarcamos y a Vela y a Remo llegamos al fuerte de Calbuco cerca de las once del dia quando se estaba comenzando la Misa del Jueves Santo En el mismo dia escriví al señor Governador dándole parte de mi llegada, porque suponia a su Señoria cuidadoso por no haverle echo propio luego que me desembarqué en Nahuelhuapi, como me lo previno en las instrucciones, lo que no hice por causa de los tiempos, y si hago el propio huviéramos llegado juntos, porque el rio Peulla no les huviera dejado pasar. El que quedó guardando los bastimentos en Ralun nos aseguró que desde el dia que nos embarcamos en todos Santos, siempre huvo temporales mui fuertes menos dos dias antes de llegar nosotros.

El Sargento me estava esperando en una Islita que esta frente al fuerte junto al Estero de Poluqui, de donde salió luego que nos víó asomar, y comenzó a dar disculpas sin pedirselas El bastimento que trahia en la Pirahua venia todo mojado, y particularmente un quintal y medio de viscocho que fue preciso botar por estar ya echo barro. En el fuerte se secó el bastimento que con el agua se mojó y estuvimos en el hasta el dia dos de abril, que el tiempo nos permitió salir para San Carlos, adonde llegamos el dia quatro a las dos de la tarde, y para que conste lo firmé en dicho puerto el dia seis de abril de mil sete cientos noventa y tres[48].


Notas
  1.   Advertencia bibliográfica: El diario del tercer viaje de Menendez a Nahuelhuapi, un eslabon mui importante en el ciclo de los viajes de nuestro autor, se habia sustraido hasta hace poco a las investigaciones de los bibliógrafos. Por esta razon falta en la edicion de sus viajes en el "Anuario Hidrográfico".

    Habiéndole hallado en el manuscrito que sirve de base a mi publicacion, contaba con lo seguridad de poder ofrecer al público una edicion completa de sus diarios, tan luego que mis estudios preparatorios lo permitieran. Durante algunos años me lisonjeaba aun que este manuscrito fuera la única fuente existente de este viaje. Sin embargo me equivocaba: existe efectivamente una copia del diario primitivo de este viaje, la cual habia permanecido oculta, sin conocerse su mérito. Con el motivo de que mi publicacion de sus primeros viajes habia llamado la atencion sobre los manuscritos fragmentarios existentes del mismo autor, vine a saber, que mi distinguido amigo el señor Alejandro Cañas Pinochet, persona mui amante de las ciencias i hábil coleccionista, poseia dos piezas relativas. ¡Cuál no fué mi sorpresa al cerciorarme que una de ellas en una copia del informe oficial sobre el tercer viaje! El señor Cañas Pinochet tuvo la galenteria de cederme estos documentos importantes para aprovecharme de ellos en la obra que tenia entre manos. El lector ha tomado ya conocimiento de uno de ellos [n 1]. El señor Cañas Pinochet los obtuvo en Chiloé de la familia del digno patricio D. Fernando Andrade, en la que se habia conservado desde el tiempo de su cuñado D. Carlos Douglas, el primer agrimensor de la provincia i laborioso consultor de Fitzroy i Darwin, quienes utilizaron largamente sus informaciones.

    El diario de este viaje es una copia en dos letras diferentes, que formaba parte de un cuaderno mas grande en que lleva la compajinacion de fojas 31 a 44; la letra es poco clara, pero es fácil descifrarla; unas pocas hojas estan manchadas, habiendo quedado inintelijibles algunas palabras al fin i en parte insustancial. Hai varios pasajes de importancia que faltan en el manuscrito mio i que he adoptado intercalándolos en el lugar correspondiente. En cambio hai en el mio algunos que faltan en la copia.

    Mediante esta feliz circunstancia dispongo de dos versiones inéditas de este diario i, consultándolas en la misma forma que en los otros viajes, puedo ofrecer de él tambien un testo completo arreglado sobre la base de dos códigos.

  2. El autor no menciona esta vez el buque en que hizo el viaje. Sabemos por la "Instruccion" del Virei que debia hacerle en la Santa Teresa.

    Moraleda iba tambien en este buque; parece que se encargó en el viaje, como otras veces, de su direccion, en que poseia una habilidad sobresaliente, debiéndose probablente a ella la brevedad del viaje. Poseemos un prolijo diario de navegacion de este viaje por Moraleda, en que vienen algunas observaciones náuticas de importancia. Especifica tambien los defectos del buque a que alude Menendez; menciona ademas espresamente a éste como pasajero, deteniéndose con complacencia en el resultado favorable de su última espedicion [n 2].

  3. Recomendamos a los esploradores futuros esta opinion de una autoridad tan competente sobre la época mas oportuna del año para espedicionar.

    Conviene indudablemente salir algo temprano a las esploraciones con el fin de lograr sin falta el número suficiente de dias útiles, para el caso de que el verano se presente lluvioso, como sucede relativamente a menudo. Ademas el consejo de Menendez está basado talvez sobre el hecho conocido a él, de que noviembre es un mes en que prevalece frecuentemente buen tiempo. Este hecho es confirmado por las importantes observaciones recientes del DR. C. Martin: resulta de ellas que este mes es por término medio poco lluvioso; solo el mes de febrero trae menor cantidad de agua caida que noviembre; en cuanto el guarismo menor de los dias de lluvia, marzo le es igual i le aventajan febrero, enero i diciembre.

    Menendez salió dos veces en noviembre, una vez en diciembre i tres veces en enero; si salió tan tarde como en enero, fué por serios inconvenientes. Las expediciones a Ofqui i Guayaneco salieron mas temprano aun, en octubre.

  4. Hemos mencionado ya esta rebelion i la muerte del misionero franciscano en Rio Bueno, en le ocasion del asesinato del padre Elguea, que fué equiparado por Moraleda con aquel atentado.

    Claudio Gay [n 3], el eminente naturalista e historiador, describe estensamente este alzamiento que habia comenzado ya en setiembre de 1791, los cuncos mataron al P. Fr. Antonio Coscoa i a diez españoles mas en diversos puntos. Una espedicion capitaneada por el capitan Tomas de Figueroa no pudo pasar el rio Bueno. A un postillon del correo que venia de Chiloé le dieron muerte atroz descuartizándole entre cuatro caballos. El gobernador de Valdivia D. Lucas de Molina envió un bote a San Carlos para comunicar este suceso al gobernador de Chiloé.

    A pesar de estos graves ultrajes el capitan jeneral D. Ambrosio O'Higgins no solo se abtuvo de castigar a los indios, sino que procuró atraerlos a la paz, lo que consiguió, de modo que no tuvo dificultad de fundar a principios de 1796 la nueva Osorno.

  5. Como el autor habia venido de Lima provisto de la "Instruccion" del virei i de su abundante tren de pertrechos i municiones de boca, su salida se verificó conforme al programa formado de antemano.

    La espcdicion fué la mas numerosa que habia salido del lado del Pacífico para la otra banda. La jente escojida por el esperimenaudo capitan Nicolas Lopez habia acudido voluntariamente, en conformidad con las órdenes del virei (artº 2); todo manifestaba el entusiasmo que reinaba en la provincia por la prosecucion de los descubrimientos de ultra-cordillera.

    Como consecuencia de estos arreglos diferentes se hizo forzoso despachar la espedicion de San Cárlos, en lugar de Castro, de donde habian salido todas las anteriores.

  6. El arte de la construccion de las piraguas se habia perfeccionado notablemente hácia el fin del siglo, de modo que habia dado oríjen a la nueva profesion de constructores dedicados especialmente a ella. Segun relatamos antes, hemos alcanzado a conocer a un maestro de ese oficio estinguido, pudiendo informarnos por él de algunos puntos esenciales de su fabricacion.
  7. El término provincial de Chiloé "los ahogos" indica la enfermedad conocida en la ciencia bajo el nombre "asma con enfisema". Esta enfermedad, que privó a Menendez en este viaje de la compañia de su modesto i fiel colega, es comun en Chiloé; el clima húmedo i frio de esta comarca i de toda la pendiente occidental de la Cordillera austral dispone indudablemente a ella.
  8. Esta piragua, una construccion mui notable por su gran tamaño, es la misma que hallé guardada, aunque casi del todo derruida, en la playa de Puerto Blest i de la que conservo un fragmento. El autor señala las dificultades que hubo que vencer en su fabricacion; otra de ellas consistiria en hallar árboles suficientemente largos i corpulentos para los grandes tablones de una sola pieza. Me he referido ántes a este lejendaria embarcacion; véase e. l. t. II, p. 236.

    El tiempo empleado en su construccion fué comparativamente reducido. La espedicion impulsada por la buena voluntad de todos sus operarios marchaba adelante a prisa.

  9. Como el punto, en que habia desembarcado la espedicion anterior, no ofrecia puerto i se hallaba ademas bastante distante de la tolderia de Mancuuvunay, Menendez necesitaba otro lugar de recalada, que evitara esos inconvenientes, i se habia puesto de acuerdo con el cacique i los indios sobre un lugar aparente, en que habian quedado de poner una señal.

    Ellos cumplieron fielmente con este compromiso. A pesar de que los pehuenches habian tratado en el interin de malquistar a Mancuuvunay con los españoles, prevaleció la opinion favorable a ellos. De esta manera la señal, que acababa de encontrar, manifestaba a Menendez que seria bien recibido.

    Resultó que el lugar elejido por ellos no podia ser mas favorable para las necesidades de Menendez: ofrecia una verdadera posicion estratéjica defendida por el río Limai i las riberas del lago. Menendez se aprovechó de estas condiciones ventajosas para establecer en ella su cuartel jeneral i depósito de víveres con el resguardo fijo de una de las piraguas. Con la otra atravesaba un corto brazo del lago para ponerse al otro lado del Limai i a poca distancia de los toldos del cacique.

    El autor no da una descripcion mas detallada de la topografía de este puerto, de modo que es imposible fijarle con certeza. Sin embargo habiendo tenido el cuidado de seguir el curso de esas entrevistas i teniendo presente la distancia de la boca del rio Limai i otros detalles, esperamos que la ubicacion de este puerto dada en nuestro "Plano" sea correcta i que no será difícil reconocerle mas tarde en el terreno. Observaremos ademas que este puerto corresponde casi exactamente al lugar en que Falkner coloca en su mapa la Mision.

  10. No conocemos el significado del segundo apellido o sobrenombre "Ayejó" con que el cacique aparece en este lugar; notemos que tiene acento. A porte de que no se preste a la interpretacion de su sentido, es escepcional, porque los nombres personales de los indios se espresan jeneralmente por una palabra.

    Este cacique era el que se habia mostrado mas afecto a Menendez desde el principio i continuó en esta buena disposicion hasta el fin. Por esta razon nuestro autor se propuso ir a verle ántes que a todo otro.

  11. El desagüe de un lago es siempre un objeto jeográfico de gran interes: tan luego tiene islas i brazos muertos, tan luego se desliza majestuoso e impetuoso en un solo cuerpo con mas o ménos rapidez. El del Limai se halla en este caso.
    El señor Guillermo E. Cox observó cerca de su boca, como a quinientos m. adentro de ella un fenómeno que describe en su "Relacion" [n 4] i del que da un perfil separado en su mapa: "En este punto la seccion trasversal es mui notable: a la derecho hai colinas bastante elevadas de las cuales hemos nombrado una: el cerro de la Estátua; el rio corre al pié mismo de esas colinas, mientras tanto que a la izquierda una especie de dique natural le mantiene en su lecho, i el fondo del valle está cincuenta metros mas a la izquierda; de modo que el Limay no corre por el fondo del valle, sino que a media cuesta: su lecho parece un acueducto formado por la mano de la naturaleza para trasportar una masa de agua desde un punto a otro del mismo nivel, haciéndola pasar mas arriba del fondo de un valle mas abajo". Un exámen detenido en el terreno tendrá que esclarecer las condiciones de esta configuracion singular observada por Cox.

    El cerro mencionado por Menendez es el cerro de la Estátua de Cox o cerro Cármen de Villegas, en cuyas inmediaciones las armas arjentinas reportaron en marzo de 1881 la victoria decisiva sobre las fuerzas de Shauihueque, el último caudillo de los indios independientes. Ella dejó consumado el fin de la Araucania, desapareciendo para siempre de la historia un pueblo que habia llenado al mundo con la fama de sus proezas de valor. Esta rama habitadora del desierto sucumbió peleando valieniemente, a pesar de la inferioridad de sus armas, por su independencia, en conformidad con las inmemoriales tradiciones guerreras de su nacion. Casi a la misma época la de Chile, bajo lo influencia de la civilizacion invasora, abdicó de su antiguo dominio de un modo mui diverso: fué paulatinamente, en silencio, i sin derrame de sangre.

  12. La pasada del rio a caballo es un notable ejemplo de la bizarra destreza de esos hijos salvajes de la pampa, que se esplica por el constante uno del caballo desde su infancia: familiarizados desde niños con la naturaleza vírjen, aprenden a arrostrar sus peligros. Encontramos este mismo método de atravesar los rios en uso en algunos cuerpos del ejército ruso compuestos de jinetes semicivilizados i criados de igual manera.

    Por lo demas, no faltan otros ejemplos de bizarría demostrados en nuestro tiempo en la pasada del rio Limai: el finado señor Otto Muhm, apreciable vecino de Valdivia i compañero de Federico Braemer (1857), pasó este rio a nado cerca de su confluencia con el Colloncurá.

    El indio que dió esta prueba de destreza servia a Mancuuvunay, a pesar de ser hijo del cacique Cayeco.

    Notemos todavia que este indio usaba en su ropa, fuera de la faja que le servia de calzon, el bordillo, pieza de vestimento poco conocida, de que nos hemos ocupado ántes.

  13. Como reinaba calma en el lago, Menendez i su tropa se pasaron embarcados al otro lado del desagüe, atracando en el mismo punto que conocemos por su descripcion del año pando i desde el cual tenian facilidad de comunicarse con Mancuuvunay. Establecieron allí otro campamento provisorio, a donde recalaban cada vez, cuando venian embarcados del cuartel jeneral, para ponerse en comunicacion con Mancuuvunay.
  14. El autor hace esta pregunta en alusion al denuncio de la conducta de Mancuuvunay, trasmitido por el oficio del gobernador Lucas de Molina. Veremos mas adelante que el cacique faltó a la verdad en su contestacion.
  15. Esta afirmacion del cacique es en todo conforme a la verdad: no habia españoles al Norte i los del Sur, los de San Julian o Santa Cruz ("los Huiliihuincas" de los indios) se hallaban mas o ménos a la distancia indicada. Menendez, quien no se desprendia del todo todavia del fantasma de los Césares, no comprendia aun la verdadera situacion i condicion de los establecimientos del Atlántico, de que los indios le deban noticias.
  16. El autor no menciona la fuente de que obtuvo este nombre del rio, cuya version es idéntica a la de Falkner ¿Sería que haya tenido conocimiento de los trabajos de este antecesor suyo? Mas adelante hallaremos otros datos sobre el nombre del rio.
  17. La aparicion de este cacique del Sur ces9 un incidente curioso e importante. Al comentar el viaje de Villarino hemos bosquejado las grandes rutas recorridos anual i periodicamente por las tribus nómades de la Patagonia, entre las que descuellan los tehuelches. El camino real, que seguian con preferencia i que ha dado a conocer el esclarecido Musters, salia de la boca del rio Santa Cruz i cruzaba el rio Limai un poco antes de juntarse con el rio Colloncurá, dejando a Nahuelhuapi al Oeste. Por una desviacion lijera conducia tambien a este lago. Es probable que este cacique, cuyo nombre queda desgraciadamente en olvido, por no haberle trasmitido el autor, haya seguido esta ruta i que atraido por la fama de Menendez, que habia resonado en toda la Patagonia, se dirijiera a Nahuelhuapi para ver modo de lograr algo en la feria que su venida habia de formar.

    Este cacique hablaba otra lengua, sin duda la tehuelche. Del hecho que Mancuuvuuay la hablaba tambien, sirviendo de intérprete, podemos deducir que la segunda lengua que se hablaba en Nahuelhuapi, segun los cronistas, era esa misma, que habia sido tambien la de los poyas, confirmándose nuestra asercion anterior sobre este particular.

    Es realmente curioso que este cacique supiera darse el aire de un gran señor, imponiéndose a nuestros espedicionarios por su gasto de autoridad e inaccesible altivez. Este tacto diplomático i la elocuencia son rasgos innatos de la índole intelectual de los pueblos primitivos de la América.

  18. Buscando una interpretacion de la marca de fábrica claramente indicada de este puñal, una inspiracion, al parecer feliz, nos ha hecho caer en la siguiente: T̊ significa "Toledo". Siendo así tenemos que los artefactos de acero tan afamados de este antiquísimo emporio industrial del Tajo, tan floreciente en la Edad Media i hoi tan decaido,—llegaban todavia en el siglo pasado hasta los remotos desiertos de la Patagonia.
  19. Cayeco haciéndose confidente de Menendez le comunica la verdad sobre la actitud de Mancuuvunay: su viaje a los pehuenches, negado por el mismo, segun acabamos de ver, fué efectivo i sucedió en esta ocasion que recibiera el contajio de la viruela.

    Esta perniciosa enfermedad, introducida por los europeos, pudo comunicarse hasta esta comarca tan distante i desierta; Mancunvunay recibió el contajio de los pehnenches que habia ido a ver; estos a su vez le recibieron de los españoles o indios de Valdivia, que comerciaban con ellos por el paso de Ranco.

    Por fin el enfermo la sobrevivió i parece que el contajio no cundió, porque a haber hecho mayores estragos, Menendez lo habria sabido. La costumbre de los indios de aislar a los enfermos [n 5] aunque en cierto modo inhumana, es sin duda un profiláctico eficaz para evitar la propagacion de las enfermedades infecciosas. La viruela no se ha hecho endémica en Chiloé como en las otras provincias de Chile i parece haber sido siempre relativamente benigna. El Capitan King refiere que fué introducida a Chiloé en 1776 por un buque procedente del Callao [n 6], pero que fué confinado al puerto San Cárlos i esterminada con prontitud.

    En los catorce años que residí en Puerto Montt (1855-1869) la virueia fué introducida dos veces por buques venidos del Norte i estinguida cada vez por enérjicas medidas de infeccion.

  20. Se menciona aquí por la primera vez al cacique Coluna o Colunahuel, siendo esta última una variante usada solo una vez en el diario oficial. Este cacique, segun la relacion de los indios de Nahuelhuapi, un personaje de alta categoria i cacique principal de la comarca vecina del rio Colloncurá, se ha hecho mítico para nosotros, por haber quedado en el misterio, sin que se haya conseguido su aparicion en los estrados de nuestra historia. En vano hemos buscado su nombre entre los numerosos caciques anotados por Villarino.

    La version "Colunahuel" se presta a la interpretacion del nombre: significa "tigre vermejo" de colu "bermejo, colorado" i nahuel "tigre". Coluna puede ser la abreviacion familiar de Colu-nahuel.

    Coluna es en la idea de Cnyeco i de los indios de Nahuelhuapi el árbitro de los aucahuincas, denominacion bajo la cual entienden a los españoles de Valdivia. El indio, hombre primitivo i de índole infantil, se figura que los europeos, a quienes mira con el mayor desprecio i odio, son dominados por su connacionales; no comprende ni admite la superioridad de aquellos ni mira las obras de la civilizacion con interes, bien que se fije en apariencias esteriores. Aquel cuento indio en boca de Cayeco, interpretado a su manera por los europeos que no saben penetrarse de la asociacion de ideas del hombre primitivo, da lugar a la ficcion de los Césares.

  21. Encontramos aquí a una "lenguaraza", que ejerce el mismo oficio en este viaje, como la Teresa i la Maria Lopez en el de Villarino i como la Maria en el de Fitzroy. Ya nos referimos en nuestro estracto del viaje de Villarino a esta clase de intérpretes i a la causa de que la, mujer india se preste de preferencia a esta clase de servicios.

    Esta india se llamaba tambien Maria, segun veremos mas abajo, i vivia a orillas del rio Limai; Menendez pasó dos veces a su casa en su escursion por el rio Limai. Por la identidad del nombre i por la circunstancia que la Maria Lopez, que era casada, con un hermano de Chulilaquin, se mostró bien informada sobre el rio Limai i lago Nahuelhuapi, me he figurado vagamente que esta última haya sido quizas la misma Maria nuestra [n 7].

    La breve relacion de esta india es notable tanto como manifestacion de las impresiones injénuas que las obras de la civilizacion producen en la mente inculta i candorosa del indio como tambien por los datos que nos suministra. Se confirma el hecho jeográfico ya conocido a Falkner que las aguas del lago Nahuelhuapi desembocan al Atlántico por el rio Negro i se agrega que este rio es navegable, circunstancia que habia quedado ignorada en Chile. La apreciacion del mar como una laguna mayor de agua saluda no deja de ser curiosa i es propia, segun parece, a todos los pueblos primitivos.

    La intérprete informa a Menendez que la cacica Basilia subia por el rio para hacer chicha en la tierra del cacique Coluna. Este cuento es algo oscuro i no es posible interpretarle a satisfaccion. Villarino habla de una sola cacica llamada "la cacica vieja", que viajaba por tierra rio arriba, en compañia de la leuguaraza Teresa, hasta Las Manzanas [n 8]: no nos indica su nombre, de modo que no sabemos si es idéntica o no a la que se menta aquí. Nos hemos figurado que este cuento sea la version india, bastante desfigurada del viaje de Basilio Villarino. Recordemos que la tripulecion del célebre piloto contaba a los indios que el objeto de su viaje fué cosechar manzanas en las tierna de los Aucas. Se reennoce aquí tambien a Coluna como cacique de las tierras de Caleufu i Huechuhuehuin, que producen esa abundancia de manzanas.

    No deja de ser estraño que fuera por boca de esta india que Menendez recibiera la primera noticia fidedigna sobre los establecimientos españoles del Atlántico i especialmente sobre la nueva poblacion El Cármen situada en la boca del rio Negro. Las noticias sobre esta villa, hoi Patagones, a que nos hemos referido antes en el capitulo sobre el viaje de Villarino i cuya existencia nuestro autor ignoraba, debian interesarle vivamente: eran como un saludo de sus paisanos i hermanos del Atlántico i una prueba palpable de la inmensidad del imperio colonial de España (hoi dia tan tristemente reducido a cero). Ademas era la colonia mas inmediata a Chiloé: esta comunicacion verbal e indirecta era el primer lazo que se tendió del uno al otro Océano i de una provincia austral a la otra. Ha pasado ya mas de un siglo desde aquel encuentro de Menendez i todavia esos centros se mantienen aislados i con mui pocas relaciones directas. Pero en fin parece que ya no tardará el momento que las irresistibles fuerzas del progreso humano unan esos puertos franqueando victoriosamente la Cordillera i el Desierto.

    Los indios llamaban El Cármen "Chico Buenos Aires" por tener con la capital de este nombre lo comun de ser puerto de mar i el único, fuera de él, que se conociera. Parece que la marcha de esa naciente colonia habia sido próspera desde los pocos años de su fundacion, puesto que ya estaba dotada de los atributos, enumerados por la india, de una poblacion regular i que habia casas en ambos lados del rio. De las que se hallaban en la orilla Sur del rio, se formó hace pones años la naciente ciudad de Viedma, la capital de la gobernacion de Chubut.

  22. El autor indica el pelo cortado como señal de cautiverio. No pudiendo profundizar el estudio de este punto, no sabemos si la costumbre de señalar a los cautivos por cierto corte de pelo es efectiva i jeneral. Solo conocemos un dato mas sobre este particular que debemos a Musters[n 9], quien refiere que el pelo cortado en la frente es señal de viudez, es decir de un estado diferente del indicado por Menendez. Dejamos a los etnógrafos de profesion la tarea de estudiar el significado de esta costumbre en vista de datos mas completos.
  23. Menendez emprende la memorable escursion a lo largo del rio Limai, que le habia sido encomendada por el virei (art. 6) "para reconocer la nacion de los aucahuincas establecidos a la orilla de este rio". Ella forma el punto culminante del tercer viaje i debe llamar nuestra atencion por su alcance relativamente lejano. Menendez llega en ella hasta el pié oriental de la Cordillera.

    Ha sido principalmente sobre este alcance suyo que hemos basado nuestra argumentacion a favor de la línea de frontera sostenida por Chile en la grave cuestion de límites [n 10], aduciendo a ella un punto de vista enteramente nuevo, cuyo valor nadie podrá desconocer, por ser tan concluyente como fácil de comprender: Mientras que nuestro autor llegó hasta el pié oriental de la Cordillera despues de haber trasmontado no solo la línea arjentina sino tambien la chilena, sus contemporáneos, los viajeros arjentinos Basilio Villarino i Antonio de Viedma alcanzaron apénas hasta esa altitud, quedando léjos de la línea chilea i mucho mas de la arjentina. Aun en nuestro tiempo ningun viajero arjentino alcanzó ántes de la sancion del Tratado de 1881 la frontera austral en litijio, miéntras que del lado de Chile se cruzó repetidas veces. Se deduce de estas consideraciones una presuncion mui fuerte que el tratado citado no pueda haber concedido a la Arjentian una línea de frontera que sus esploradores no hayan alcanzado en época anterior.

    Como preparativo del viaje proyectado, Menendez habia convenido dos dias ántes con Cayeco i su cuñado, el marido de la "lenguaraza", que le acompañasen. Los dos vivian en el camino, segun veremos luego.

    El número crecido de jente i la abundante provision de víveres que llevaba, permitian a Menendez estender esta espedicion a la distancia que quisiera i sin temor a enemigos.

  24. Es perfectamente exacta la observacion del autor que el rio hace en esa parte una vuelta al NO., que debia llamarle la atencion, por cuanto la direccion final del rio es al Este. Debemos reconocer que en la mayoria de los casos no se le escapan los rasgos característicos de los terrenos que recorre.

    El rio Limai corre en esta seccion al Norte, es decir paralelo a la Cordillera. Es probablemente debido a esta causa que su corriente, segun D. Eduardo O' Connor [n 11], no sea mui rápida, a lo ménos mas lenta que en su parte inferior, de modo que no ofrece obstáculo a la navegacion en vapores pequeños. Debemos al mismo autor algunos otros datos sobre su curso: su lecho está formado, lo mismo que el del rio Traful, de cantos rodados cuyo diámetro varia de 15 a 30 ctm. A poca distancia del desagüe es estrechado, en la estension de 500 m., a la anchura de solo 35 m., siendo su corriente suave en esta parte. En la mayor parte de su curso entre el lago i el rio Traful corre encajonado entre elevadas sierras; en sus orillas crecen muchos arbustos espinosos i tupidos montes de cipreses.

    La descripcion del señor Guillermo Cox, quien a la inversa, de O'Connor, navegaba el rio aguas abajo, en circunstancias que su atencion estaba absorta enteramente por los peligros de la navegacion, nos pinta detalladamente los escollos, piedras, islas, curvas i rápidos con que tenia que luchar casi sin interrupcion i que aumentaban conforme iba avanzando en la bajada [n 12].

  25. Segun se ve, nos vamos acercando a la bendita "tierra de las manzanas". Ellas producen poco en Nahuelhuapi, pero principian ya a abundar en esta rejion mas templada.

    La buena i espiritual india Maria se esmeró en convidar a sus huéspedes con manzanas, lo mismo que los indios de las Manzanas habian hecho a Villarino e hicieron mas tarde a Cox.

    No deja de ser interesante el hecho que los indios hayan establecido en esta parte un balseo para pasar el rio, porque no esperábamos encontrar entre indios casi salvajes un arreglo de esta clase, que implica cierta estabilidad i adelanto. Como ellos, desde su contacto con los españoles invasores, no vivian solo de la caza sino que se dedicaban a la crianza de animales domésticos, segun tuvimos ocasion de demostrarlo mas arriba, vemos que este cambio ha orijinado algunos principios de civilizacion, como por ejemplo este balseo i el camino a lo largo del rio. Cayeco, quien estableció este balseo para pasar el rio con su familia i animales sin correr riesgo, es el mismo que desea ardientemente hacerse cristiano i adoptar la vida de agricultor.

    Es probable que no será difícil reconocer el lugar donde existiera este balseo, que debió ofrecer condiciones especiales del terreno para efectuarlo con facilidad. Ya que Menendez no nos dice nada sobre la clase de embarcacion (balsa?) que se usaba, dejaremos a los conocedores la tarea de ilustrarnos sobre el particular.

    El señor O. de Fischer en su viaje involuntario del rio Palena a Junin siguió desde el lago Nahuelhuapi, primero por la orilla derecha del rio i le pasó a poca distancia sin dificultad en una parte llana "donde el valle se ensancha i deja lugar a hermosas pasturas". Entendemos que este vado está situado mas arriba del balseo de Cayeco. Desde este punto de Fischer continuó su viaje por el mismo camino que Menendez, el cual, despues de abierto primitivamente por los indios, se ha hecho hoi dia el camino real que orilla la falda oriental de la Cordillera. Parece que fué este mismo camino que usaban los misioneros jesuitas para pasar por Collihuaca i Rucachoroi a Valdivia i Concepcion.

  26. Esta charla graciosa de las indias, recuerda las preguntas de criterio en cierro modo espiritual, que las mujeres araucanas hicieron a Musters, cuando en su viaje con los tehuelches llegó a las primeras tolderías araucanas. Ellas le llamaron la atencion, porque las mujeres de los tehuelches no manifestaban estas gracias en su trato. Es esta una prueba de que la mujer araucana i los araucanos en jeneral ocupan un grado mas elevado en la escala de la cultura que sus vecinos los tehuelches.
  27. Hemos llegado a una notable etapa de nuestro viaje: la desembocadura del rio Traful al rio Limai marca un punto fijo de orientacion para nuestro derrotero; este rio es mencionado aquí por la primera vez en la jeografía, aunque sin su nombre; no hai otro rio caudaloso que caiga al Limai del lado Oeste; el autor nos advierte que viene de "una laguna mediana", el lago Traful, que ha sido esplorado por los autores arjentinos, recientemente por los señores Scott i Hauthal [n 13].

    Menendez nos pinta mui bien las dificultades i riesgos del vado del Traful, que desde aquella época hasta hoi tiene fama de ser peligroso, habiendo causado numerosas victimas, i no carece de importancia por ser un paso obligado. Moreno i de Fischer [n 14] encontraron su paso relativamente fácil; este último viajero quien le atravesó en febrero, le da 20 m. de ancho i 1 m. de hondura. Ademas es un lugar mui pintoresco. O'Connor habla con verdadera énfasis del hermoso paisaje que rodea la confluencia de los dos rios: "aqui i allá observamos sierras de formas tan caprichosas que hai momentos en que el viajero cree encontrarse a las puertas de una ciudad en ruinas. Grandes moles de granito (?) representan palacios circundadas por elevadas pirámides, todas de perfecta regularidad; mas allá se ven como alineados por la mano del hombre, infinito número de peñascos de variadas formas i tamaño, que representan sepulcros de un gran cementerio, contribuyendo a dar mayor verdad los funerarios cipreses que le rodean". Diseminados en la sierra observó piedras que vistas de cierta manera toman formas humanas; la mas notable representa una mujer jigante de pié con el brazo tendido".

    La vejetacion se presenta al viajero que viene del oriente por la primera vez en forma alegre i resplandeciente, como el vestíbulo de los impenetrables i oscuros bosques de "árboles de majestuosa elevacion (Reiche)", que le esperan mas Oeste: "gran variedad de flores de suave i agradable perfume i muchas enredaderas de diferentes clases contribuyen a dar mayor realce a este grandioso cuadro de la naturaleza (O'Connor)" [n 15].

    Los señores Dusen i Wiederhold fueron tambien impresionados vivamente por el imponente paisaje de los alrededores del Traful: "cerca de él las rocas de basalto (designadas comunmente como rocas negras) se hallan desarrolladas en una forma espléndida i mui fantástica [n 16].

    En este mismo punto el rio Limai, que ha recorrido hasta aquí un valle lonjitudinal, da una vuelta al NE, para buscar su salida de la Cordillera i tomar la direccion hácia el Atlántico: el valle cambia en esta parte de lonjitudinal a trasversal. Hemos señalado ya varias veces, en el curso de este libro, que este cambio típico que se efectúa en todos los valles de alguna estension, produce cada vez un cambio en su carácter; en esta parte el valle se estrecha, de modo que encontramos invariablemente en el codo formado por ella una corrida de angosturas, encajonados i escollos del rio. Asi sucede que el lecho del rio Limai esté sembrado aquí de los rápidos mas peligrosos que hicieron zozobrar a Cox i dificultaron tanto la subida de los esploradores arjentinos Obligado i O'Connor.

    Tocó al intrépido viajero Guillermo E. Cox la adversa suerte de naufragar en uno de estos terribles rápidos, perdiéndose el objeto principal de su empresa de establecer la navegabilidad del rio Negro i una nueva ruta transatántica. La necesidad imperiosa de evitar el contacto con los indios hostiles le impedió estudiar previamente el terreno a su paso, de modo que tuvo que lanzarse impertérrito a esta vertijinosa carrera en que faltó poco para que él i sus compañeros perdiesen la vida [n 17].

    Habiendo naufragado a la hora del crepúsculo, Cox pasó una noche bien triste; al dia siguiente asomaron a la vista de su campamento "dos indios que quedaron como petrificados al verle". No podemos seguirle en el curso trajedioso de su cautiverio i rescate i de sus vueltas repetidas por el paso de Ranco.

    Los esploradores arjentinos han señalado la ubicacion del gran rápido en que naufragó [n 18]. Resulta que quedó a corta distancia del punto que habia alcanzado Villarino, de modo que el curso del rio Limai desde su oríjen en el lago Nahuelhuapi hasta el Atlántico quedó establecido definitivamente.

    La navegabilidad del rio bajo ciertas condiciones no se escluye por el hecho que Cox haya naufragado. O'Connor le recorrió el primero todo entero remontándole aguas arriba; Dusen i Wiederhold probaron practicamente que se puede navegar tambien en la direccion opuesta. Tomando las precauciones necesarias i escojiendo una época favorable del año, se puede navegar el rio desde luego. Segun Wiederhold el río es mas abundante en agua en tiempo del derretimiento de la nieve, de octubre a enero, meses en que su navegacion será mas fácil.

    Sabemos que Villarino halló la bajada por el rio Negro espedita en mayo despues de las primeras lluvias en la Cordillera. Parece que los meses de invierno son favorables tambien para la navegacion del rio.

    Se comprenderá que la poderosa mano del hombre podrá mejorar, i talvez trasformar del todo en lo futuro las condiciones deficientes del estado vírjen en que se encuentra el lecho del rio.

  28. Recibimos aquí un nuevo dato, talvez el mas auténtico, sobre el oríjen del nombre del rio Limai: era este el nombre del lugar en que Menendez se hallaba en ese momento i de él le recibiera la parte inmediata del rio, ya que los rios, segun tuvimos arriba ocasion de demostrar varias veces, en la intelijencia de los indios no poseen una denominacion propia que abarque su curso en conjunto. Con el tiempo, cuando se sintiera la necesidad de darle un nombre al rio, se le puso el que llevaba en este lugar que es señalado hoi todavia en algunos mapas bajo el nombre "Limaicito". Los indios i tambien los españoles, como Menendez, llamaron el alto Limai "el desagüe" o "el desaguadero" (Falkner), ateniéndose a su oríjen en el lago de Nahuelhuapi.

    Menendez habia preguntado el dia dos de marzo a los indios de Mancuuvunay por el rio Lime i le habian contestado "que no habia tai rio". Sabiendo ahora que el lugar en que se encontraba, se llamaba "Limay", se volvió a acordar del rio Lime i preguntando de nuevo por él, sus guias le advierten que es otro rio, tan grande como "el desagüe", que se halla solo a una o dos jornadas del alojamionto actual, es decir que es el rio llamado actualmente Chimehuin o Colloncurá que dista efectivamente mui poco de aquel punto. La descripcion de los indios es exacta, solo no se comprende que este segundo rio lleve un nombre idéntico al primero, puesto que es difícil admitir una diferencia entre "Lime" i "Limai".

    No cabe duda alguna que el verdadero Limai será el desaguadero de Nahuelhuapi; segun hemos espuesto arriba, este es mencionado ya bajo el mismo nombre por Olivarez; Falkner le llama "rio Lime" [n 19]; el virei ("Instruccionl" art°. 6) habla del rio Limec, tal vez segun los informes de Falkner; aquí volvemos a encontrar el nombre "Limai" como el de un lugar situado a su orilla, denominacion que se ha trasferido al rio. En cuanto al rio Chimehuin, es señalado por Falkner como el desaguadero del lago Huechun Lauquen, sin darle nombre; Villarino le llama rio Catapuliche o Huechun.

    Es seguro pues que el nombre "Lime" no corresponde al Chimehuin, como lo dan a entender los guias de Menendez. Parece que esta desintelijencia provino de que Cayeco, haciendo caso omiso de los nombres propios de los rios por no entender su significado, creyera que Menendez le preguntara por el otro rio que estaba cerca. Nuestro autor estrañaba con razon estas contradicciones, pero se informó con satisfaccion que ya se estaba acercando al segundo rio.

    Puede ser que investigaciones futuras esclnrezcun nlgo mas esta cuestion.

  29. En esta parte el valle se ensancha i se hacen mas abundantes los manzanos (Arroyo Tres manzanos); se pasa por un estenso llano i se llega al Arroyo Pichi Limai, siguiendo desde ahí por el angosto cajon de este arroyo (de Fischer). Se reconoce fácilmente en ellos "el llano hermoso i largo" i "el rio pequeño entre arboles" de nuestro autor. El camino atraviesa desde aquí la península formada por los rios Limai, Colloncurá i Caleufu, subiendo a alguna altura.
  30. En este lugar vemos a Menendez entusiasmarse i asumir el papel de un paisajista, pintándome a grandes rasgos el incomparable panorama de la vista que le ofrecia esta altura que domina todo el valle del rio Colloncurá desde el volcan Lagnin i el lago Huechun Lauquen hasta cerca de su confluencia con el rio Limai, abrazando de una mirada el célebre "pais de las Manzanas".

    No estando personalmente orientado sobre esta risueña comarca, no nos atrevemos oa, ubicar los cerros i cordones que menciona. Parece que no se fijó en el volcan Lagnin, porque el cerro cubierto de nieve i que remata en pirámide no le corresponde por estar situado al Este; no debe ser tampoco el cerro del Perro (1290 m.), que se eleva como atalaya a espaldas de la villa de Junin porque segun su altura no alcanza a la rejion de la nieve. La estension calculada del valle i el oríjen del rio Chimehuin en un lago (el famoso "lago del límite" de Falkner), al que sus guias atribuyen exajeradamente mayor estension que al Nahuelhuapi, son datos preciosos que recibimos con placer en este punto memorable no solo por ser el mas lejano que alcanzara, sino tambien bajo otro aspecto.

    Nuestro Menendez, creyendo sin duda, ser el primer viajero que contemplara ese campo risueño, estaba completamente ignorante que un antecesor suyo, Basilio Villarino, a quien ya conocemos, habia recorrido pocos años ántes ese valle i ese rio, habiendo llegando hasta allí embarcado desde el lado del Atlántico. De este modo Menendez efectuó ahora en este punto, sin saberlo, la primera conexion auténtica de dos espediciones salidas en latitud austral desde océanos opuestos, obteniéndose un corte completo i bastante detallado de todo el continente comprendido entre ellos.

    Que este hecho importante en la historia de la jeografia quedara desconocido a Menendez i tambien a nosotros hasta al dia de hoi, no fué sin duda culpa de él. Su ignorancia fué debida probablemente a la separacion en que se mantenian las colonias de España una de otra, porque de otro modo no se comprende como la esploracion de Villarino no se haya comunicado al gobierno de Lima, i por él a Menendez.

    Fué ménos aun la culpa, de este que la posteridad no se haya impuesto ántes del hecho, puesto que él le dejó señalado aquí en la parte que lo concernia, sino que la ignorancia se debe a que sus diarios permanecieran inéditos durante mas de un siglo i que el de la tercera espedicion, en que esa conexion se verificó, se publicara solo ahora.

    De ese mismo punto Menendez divisaria tambien, situados a sus piés, los lejendsrios campos del rio Calcufu, en que Cox recibió la hospitalidad del noble cacique Incayal, en 1863 a su vuelta de Valdivia, i Moreno del altivo Shaihueque en 1876, despues de que el primer cacique obedeciendo a las órdenes del segundo, le habia cedido el campo para retirarse a Nahuelhuapi. Moreno pasó, pocos años despues, en 1880 otra temporada en Caleufu como prisionero de Shaihueque, en la cual su vida corrió inminente peligro.

    El lugar en que residia el mezquino cacique Paillacan, que tuvo preso a Cox luego despues de su naufrajio, si no ha sido este alojamiento de Menendez, debe haber sido el de la tolderia del cacique Millahuan que encontraremos luego.

  31. La tolderia del cacique Millahuan era relativamente importante por el número de almas, que la componian, i gozaba, segun parece, de cierto órden i tranquilidad. Nos interesa especialmente la enumeracion de sus animales domésticos. Las vacas i ovejas figuraban en corto número, sea que no haya posado mucho tiempo desde su introduccion a estas tierras, son por la falta de aplicacion a su crianza. De todos modos estos animales indicaban que esta reduccion vivia en asiento mas o ménos estable, es decir que no era nómade propiamente dicha; aunque mudara tal vez su campo en busca de pasto para sus animales, las vacas i ovejas no le permitirian hacer viajes largos. Poseia por eso algo de civilizacion, distinguiéndose de los tehuelches, que viven solo de la caza, i ocupando una posicion media entre estos i los araucanos de Chile que eran labradores con viviendas fijas.
  32. Millahuan, como buen hijo de Arauco, aprovechó la visita de su hermano para celebrar una fiesta, una borrachera en regla. Cayeco dejó con este motivo sus armas guardadas, conforme a la costumbre jeneral en estos casos i relatada por todos los autores.

    Es interesante que este cacique usara todavia arco i flecha, lo mismo que su antepasado Malopara (Rosales) i los puelches en tiempo del padre Laguna, i que las puntas de estas, que fueron jeneralmente de piedra, hubieran sido reemplazadas por las de fierro; Menendez no nos revela nada sobre la procedencia de este artefacto estraño a la industria de los indios.

  33. La noticia inesperada de la ausencia (efectiva o finjida?) del cacique Coluna debia afectar hondamente a Menendez, porque desbarató de un golpe sus planes i esperanzas fundados en este viaje, que habia emprendido aparentemente bajo auspicios tan favorables. Quedó frustrada su tentativa de entrar en relaciones con Coluna i los aucas o sea con los supuestos Ancahuincas, tarea principal que le habia encomendado el virei. El enigmático Coluna, aunque su nombre volviera a aparecer mas adelante en nuestra historia, sin embargo no alcanzó jamas a presentarse en persona.

    No podemos reprochar a nuestro autor su breve resolucion de volverse sin haber obtenido ningun resultado práctico de esta escursion. Como llevaba víveres para veinte i siete dias, tenia de sobra para esperar en este lugar la vuelta de Coluna. Es probable con todo que su determinacion fuera la mas prudente, porque si se hubiera detenido en este punto durante los doce dias fijados para aquella, se habrian juntado mientras tanto muchos indios i se habrian suscitado conflictos, que le era forzoso evitar.

  34. El argumento que decidió a Menendez a desistir de la continuacion de este viaje es mui fundado i ya hemos aludido a él: no se puede entrar a la tierra de los indios sin haber obtenido previamente su permiso. Recordaba en esta ocasion los curiosos informes que le habia dado un hermano de su órden, el P. Fr. Antonio de la Sarta del Colejio franciscano de Chillan, destinado a la propagacion de la fé entre los indios, a su pasada por Valparaiso en 1790. Sabemos por Moraleda que el buque, la Cármen, en que nuestro autor se embarcó para Lima, con el fin de retirarse a Ocopa, receló a Valparaiso [n 20], i fué en esta ocasion que conoció al padre de la Sarta, de cuya persona no poseemos mas datos. Este misionero, que conocia bien a los indios, se refiere a la prision sensacional del Obispo de Concepcion D. Francisco José Maran, por los indios de Boroa o Imperial en 1787 [n 21]. Claudio Gay refiere tambien que el pretesto para este ataque brutal del cacique Analican "fué que los españoles no le habian pedido licencia para pasar por su tierra"; se ve pues que la afirmacion de Fr. de la Sarta concuerda con la historia.

    Los tehuelches observan la misma costumbre. Hablando de ella Antonio de Viedma, dice: "una de las principales causas que tienen para declarar la guerra, es que no puede entrar ninguno en el terreno de un cacique sin pedirle licencia para ella". Para pedirla, el que llega tiene que hacer ciertas formalidades, comenzando con tres humaredes; si no las observa. "es señal de mala fé y en consecuencia se toca luego el arma" [n 22].

    Se ve que el retraimiento de Menendez de entrar al territorio de Coluna sin su permiso, era justificado por esa regla de uso jeneral i estricto entre los indios.

  35. La relacion de este indio, que acababa de volver de El Cármen, no trae casi nada de nuevo i guarda una uniformidad perfecta con la de la "lenguaraza" casada con el cuñado de Cayeco i citada ántes (dia 3 de marzo); ella es casualmente la misma "india Maria", que se habia mostrado tan afable con los espedicionarios, i que vivia en el camino, de modo que la volveremos a encontrar luego. Hasta el cuento de la "cacica Basilia" se repite aquí en la misma forma. Se hace constar la navegabilidad del rio Negro hasta la confluencia del Colloncurá con el Limai, sin agregar nada sobre la viabilidad de este último. Llama la atencion que este intelijente indio traia semillas destinadas a ser sembradas, bien que ellas no darian talvez en ese clima poco aparente; debió haber encontrado allá una persona amante del progreso, que se las proporcionara.
  36. Los espedicionarios pasaron a la ida, por la casa de esta india situada en el balseo i volvieron ahora a verla para averiguar algo mas sobre "Chico Buenosaires", poblacion nueva para Menendez, de que contaban tanto los indios.

    Fué gracioso i al mismo especialmente relevante para Menendez que esta india realmente aguda reconociera en la tonsura o corte especial de pelo, que él usaba en observancia de su regla monacal, el mismo que habia observado en dos relijiosos de El Cármen, haciendo constar de esta manera que ellos eran hermanos de su Orden. Era esta una rara coincidencia que debia darle una grata sorpresa i la prueba de que su venerable órden, que disfrutaba de una reparticion casi universal, habia penetrado a las mismas latitudes en el Atlántico que él en el Pacífico. En las relaciones de Antonio de Viedma i de otros autores sobre la costa del Atlántico de aquella época se mencionan efectivamente algunos regulares de San Francisco, que fueron talvez los que la india habia visto.

  37. Como de costumbre la vuelta de esta escursion fué mucho mas breve que la ida.

    Notamos en la "Razon de los efectos" que la pequeña cantidad de sal, que se llevó no se hallaba en proporcion con la cantidad de víveres e insuficiente para el consumo de tante jente. Esta circunstancia dió motivo al pequeño incidente relatado, que demuestra las buenas relaciones que se habian mantenido entre las dos partes durante la ausencia de Menendez. Conocemos a Lorenzo Mella de ántes; véase e. l. t. I p. 79.

    Vimos arriba que los indios tenian buena sal en abundancia, por lo que los cuidadores del cuartel se acordaron de pedirle al cacique. A uno de estos cuidadores, a Lorenzo Mella, le conocemos desde la segunda espedicion a la Cordillera, habiendo sido uno de los valientes taladores de la partida volante que se adelantó a recorrer las pompas del Este.

  38. "El manco hijo de Cayeco", apellidado en otras ocasiones simplemente "el manco", el compadre i caro amigo del capitan Nicolas Lopez, estaba sirviendo a Mancuuvunay, lo mismo que otro hermano suyo [n 23].

    No conocemos los motivos de que éstos jóvenes, en lugar de servir a en padre, vivieran asociados a este cacique. Seria quizas en calidad de rehenes para afianzar la dependencia de Cayeco, como cacique subalterno, de Mancuuvunay como cacique principal i hereditario de la comarca.

    Es digno de notar que la tradicion i el temor de las terribles malocas para hacer esclavos se habian mantenido vivos entre los indios, apesar de que habia trascurrido un siglo o mas desde que se habia hecho la última entrada desde Chiloé con intenciones hostiles. Esta aprehension esplica la desconfianza primitiva de los indios i su satisfaccion al convencerse ahora, que las miras de Menendez eran puramente pacíficas. Supo evitar conflictos que en el contacto con los indios tan veleidosos podrian haberse producido facilmente; no oimos la menor queja contra su jente que se portó intachablemente. Su conducta digna i circunspecta le ganó el respeto i la afeccion de los indios. Veremos luego que por esta razon aun el capitan tan serio del Sur se mostró cambiado, dando protestas de aprobacion i amistad.

    Menendez al anunciar el dia 10 de marzo que se retiraba, no tenia solo en mira de desistir de su viaje a las tierras de Coluna, sino aun de emprender desde luego su vuelta definitiva.

  39. Bajo el nombre "Cona" soldado i, segun Menendez, capitan se entiende al ayudante del cacique, el segundo en la jerarquía de la tribu o toldería, cargo que es jeneral entre los caciques de la comarca, porque no solo Mancuuvunay, sino tambien Cayeco i Millahuan tenian cada uno su cona o capitan.
  40. No solo la india Maria sino tambien Mancuuvunay se escusaron de acompañar a Menendez a una nueva escursion por lo avanzado de la estacion. Efectivamente él habia salido algo tarde, segun vimos, i mediados de marzo, que corrian ahora, no era una época oportuna para un viaje distante hácia el Sur; a su vuelta le habria sorprendido el invierno en la Cordillera; la falta de víveres era otro argumento positivo i de gran peso. La negativa de ambos no carecia pues de fundamento.
  41. La despedida dió motivo a una escena mui animada i orijinal. Ella hace recordar las primeras comunicaciones de los antiguos navegantes, como Colon i Cook, con tribus primitivas que no habian tenido contacto con las europeos, i en las que se establecia el comercio en su forma mas elemental, es decir como una feria improvisada en que cada parte entregaba sus productos en cambio de otros que recibia en el acto. En virtud de esta costumbre los indios al despedirse i procediendo de buena fé, entregaron buenas i numerosas prendas, cuando Menendez no habia aspirado a retribucion alguna de parte de ellos.

    Ellas consistieron en mantas o pieles de guanaco, que eran la presa preferida de la caza; una de ellas, destinada por distincion a Menendez i probablemente de mas mérito, era de pieles de huemul (corzo ?) que los indios iban a cazar, segun parece a la rejion de los bosques.

    Característica para la ceremonia fué "la gregueria", esa gran confusion de voces i gritos, propia de la algazara usual de sus fiestas (Medina) i análoga al "chivateo" en la guerra; ella fué mas grosera aun por los sonidos ásperos i guturales de la lengua del Sur, que Menendez compara al grito de los grajos.

    No es la primera vez que esta lengua mereció este epíteto. La espedicion enviada por el gobernador Dionisio de la Rueda, en que tomó parte el padre Montemayor i a la que nos referimos antes, dió con "los indios gaviotas llamados con ese nombre por que gritaban como esos pájaros de mar" [n 24]. Vimos tambien arriba que Usauro de Martinez comparaba el dialecto puelche del araucano, es decir él de los indios de Nahuelhuapi, "al graznido de pájaros".

  42. Estos individuos demostraban por su reserva i su negativa de volver a la vida civilizada que tenian mala conciencia. Sin embargo, segun Felix de Azara, no pocos españoles i aun mujeres españolas preferian la vida con los indios por pura aficion.

    El autor señala con mucha razon la influencia perniciosa que estos tránsfugos ejercen sobre los indios. Sabemos de la historia de Villarino, que dos o tres desertores fueron mui perjudiciales a los fines de su espedicion, sembrando entre los indios la desconfianza contra ella por sus calumnias groseras.

    No seria imposible que uno de estos tránsfugos, el mayor, haya sido Miguel Benitez, un bribon de la peor clase i desertor de Villarino.

  43. El autor hace esta proposicion al cacique en virtud de la sujestion del virei (artos 6 i 10) de pedir oportunamente rehenes a los indios.
  44. Hemos manifestado ya que la tercera espedicion es mui notable, descollando por la escursion del autor por el Limai, de que acabamos de imponernos, i por el descubrimiento de la antigua mision que presenciamos ahora.

    Quiso una casualidad mui feliz que Menendez diera con este lugar, que le reveló la situacion de la antigua mision, sobre la que la historia ni la tradicion habian conservado dato fehaciente alguno. De este modo él, que no nos comunica nada sobre los jesuitas antiguos, cuya historia parece haber ignorado, hallo aquí un testimonio auténtico de las memorables empresas i hechos de estos predecesores suyos. Nosotros que hemos recorrido su lejendaria historia desde su principio hasta el fin, hallamos en las ruinas de su establecimiento i en su sepulcro, descubiertos por Menendez, el epílogo de la historia de Nahuelhuapi, o sea la conclusion natural i satisfactoia de nuestra narracion. Nos consuela sobremanera saber donde estuvo situada la mision fundada por el humanitario i virtuoso P. Laguna i donde elucubraba el infatigable P. Guillelmo sus ensayos literarios i su famoso proyecto del camino de Vuriloche. Nos inclinamos con respeto delante de sus restos i de los del infortunado mártir Elguea.

    La clara y detallada descripcion de Menendez nos hace contemplar conmovidos la capilla i la habitacion, el teatro de los trabajos, desvelos i sufrimientos de aquellos héroes; a su vista desfilan delante de nuestra memoria todos los incidentes de la historia de la Mision. Los lijeros perfiles de la antigua mansion i los restos hallados por Menendez, que hoi dia habrán quedado un tanto mas borrados, indicarán a futuro transeunte la residencia de los primeros campeones de la civilizacion al pié oriental de la Cordillera austral.

    Se sabe que los jesuitas de América fueron mui hábiles en la eleccion de los sitios para sus establecimientos. En esta mision se confirma tambien esta regla, porque su situacion es admirable: ella reunia "bella vista", buenos terrenos, buen puerto para las embarcaciones, comunicacion espedita por agua por el lago i con Chiloé, fácil acceso al camino de Vuriloche, cuya entrada se hallaba a las puertas de ella, i en fin una buena posicion estratéjica para la defensa contra los indios. Agréguese a eso que, gracias a esta situacion ventajosa, una embarcacion menor podia llegar desde el puerto de la Esperanza o sea Puerto Blest por canales i los lagos Moreno hasta mui cerca de la Mision, sin esponerse a las fuertes borrascas del lago abierto, condicion que podrán aprovechar tambien hoi dia los vecinos de Puerto Moreno i San Cárlos, lugares situados a poca distancia de ella.

    Los restos de la Mision, que se habian sustraido a su destruccion violenta i al desgaste del tiempo, fueron relativamente considerables: la delineacion de los edificios, la calle, el sendero que conducia al lago, la bóveda con las osamentas, unas pocas madrinas o postes que estaban todavia en pié, el suelo enrajado de la casa i varios objetos pequeños, entre ellos la plancha con círculos que hace pensar en algun instrumento matemático que perteneciera al padre Guillelmo,—todo atestiguaba un establecimiento de relativa importancia i comodidad. Las seis calaveras fueron las de este mismo padre i de Elguea i de varios feligreses i allegados a la casa i de quienes nos habla Olivarez.

    El incendio ocurrido a la muerte de Elguea habia dejado en pie algunos postes de la capilla, de los que se consumieron algunos por el incendio reciente producido por el sarjento Tellez en la escursion que hizo con Menendez el 20 de enero del año anterior por el istmo de la Península; el autor se equivoca al decir que fué on diciembre.

    La casa habia sido consumida del todo por las llamas, porque solo quedaban restos del "enrajado" del suelo. Esta palabra es un término provincial de Chiloé usado hasta hoi dia, i significa el entablado del piso; parece que este nombre proviene de que el piso se formaba antiguamente de palos rajados.

    Menendez encontró este campo de ruinas enteramente solitario señales de frecuentarse por los indios. Podemos figurarnos que se hubiera conservado entre ellos una vaga tradicion del aciago acto vandálico ejecutado por sus mayores, juntándose a este recuerdo la supersticion que debia inspirarles el culto cristiano, como por ejemplo la leyenda de la "Señora Española".

    Ha sido sensible para mi, saber despues de años que habiendo estado con Hess en la península de San Pedro tan cerca de la antigua mision, no hubiéramos tenido una inspiracion para buscarla.

    Hoi dia i ántes que nuestra edicion de los viajes de Menendez divulgara el descubrimiento de la mision por este autor, su asiento ya habia sido reconocido por los colonos o esploradores modernos de Nahuelhuapi. El señor Francisco P. Moreno, sin estar informado sobre los datos de Menendez, me comunicó que la mision fué situada probablemente en dicha península, puesto que se habian encontrado en ella ladrillos i otros restos que atestiguan una vivienda antigua de pobladores civilizados.

    A pesar de la prolija descripcion de Menendez i del dato de Moreno no he podido ubicar la mision en el plano con toda certeza. Me habria sido posible tal vez conseguirla, instituyendo una requisicion de datos de personas que han frecuentado este lugar, he desistido de la tentativa de resolver este i otros problemas análogos para no privar a los autores jóvenes del aliciente de poder contribuir tambien por su parte a la solucion de ellos.

    Es evidente que la ensenada mencionada por Menendez sea el "golfo de la Duda de O'Connor; la Mision se hallaba, segun la descripcion, algo arriba de su entrada: falta saber solo en que lado estaba; la hemos situado en el plano a la mano izquierda del que entra, con razon casi igual la podriamos haber colocado a la derecha. A mas de las plantas visibles de los edificios podrá guiar el riachuelo indicado por Menendez. El benévolo lector escusará pues, si sucediera que la situacion marcada en el plano no esté del todo conforme.

    Moraleda refiere que, segun una "Relacion de Buenos Aires", el cacique Huichilec, pocos años despues de la muerte del (primer) cacique Manquehunoi, vió "las casas hechas por algunos españoles, aunque algo maltratadas", i supone que éstas hayan sido las de la Mision. Le constaba ademas que "en 1792 (1793!) existian clavados en su lugar algunas de las madrinas o postes de la iglesia o casas con otros varios fragmentos de aquella poblacion" [n 25]. Parece que obtuvo estos últimos datos de Menendez; no indica la situacion de la Mision.

  45. El descubrimiento de la antigua mision impresionó hondamente a Menendez: teniendo a la vista la prueba palpable de su existencia i que habia funcionado en buenas condiciones en ese lugar tan bien escojido, no pudo ménos de entusiasmarse vivamente, concibiendo a su vez el firme propósito, que se le abia presentado ántes solo en forma vaga, de establecer una mision nueva en este mismo lugar. Con este nuevo horizonte, que se abria dando a su actividad un rumbo práctico i noble a la vez, se apartaba sin duda de su mente el fantasma de los Césares, que de alguna manera le habia preocupado ántes.

    La amenidad i las demas ventajas del sitio de la Mision le tenian cautivado, de modo que se pintaba esta empresa como mui hacedera. Contaba ante todo con la fertilidad del terreno, tanto para la ganaderia por su abundancia de pastos, como tambien para el cultivo de la tierra, punto este último en que sus cálculos fueron quizas un poco exajerados. Ademas contaba ya con el elemento tan dificil de los indios, cuya buena voluntad i respeto jeneral se habia granjeado merced a sus consejos i su conducta sumamente hábil, habiéndose captado la firme adhesion de los caciques Cayeco i Millahuan, mientras que Mancuuvunay se mantenia todavia algo reservado. Con antecedentes tan favorables i con el apoyo de su Orden i de la autoridad civil, habria podido fundar una mision en Nahuelhuapi con visos de completo éxito.

    La piadosa sentencia, con que pone punto final a estas consideraciones, refleja su humilde subordinacion a la voluntad de Dios en esta empresa nueva.

    Como para demostrar su aptitud i los estudios a que se habia dedicado para allanar esos propósitos, nos obsequia una traduccion al araucano de esta misma sentencia. Menendez trataba de perfeccionar su saber: no habia consultado solo a Molina, sino que habia principiado tambien a aprender el araucano para poder catequizar a los indios.

    El Dr. Rodolfo Lenz, el sabio rejenerador de la lengua araucana, quien ha tenido la bondad de traducir esta frase araucana a peticion mia, la califica de araucano poco puro o sea de dialecto eclesiástico doctrinal: ella dice segun el autor nombrado, "Dios disponga por su misericordia lo que le agrade", es decir, es una circunscripcion de la frase en castellano que le precede.

    Juntando los notables resultados i las hermosas espectativas que acabamos de recorrer, la tercera espedicion se nos presenta como el apojeo de los viajes de Menendez o sea como el punto culminante a que nuestro autor se elevara en su carrera.

  46. La pequeña ensenada descrita aquí no se puede ubicar con los datos de que disponemos; está situada probablemente en la misma península de San Pedro; el futuro viajero la reconocerá fácilmente.

    La tarde trajo un lijero abatimiento del temporal que permitió reasumir el viaje i continuarle durante la noche hasta llegar a puerto Blest; parece que este cambio es frecuente i podrá aprovecharse a favor de la navegacion en este lago tan borrascoso. En el viaje anterior arribó tambien al amanecer a este puerto; Fonck i Hess se valieron igualmente para ganarle, de una lijera remision del temporal durante la noche.

  47. El estado instable de la estensa i fangosa playa de la desembocadura del Peulla al Lago hizo peligrar seriamente a los que se acercaron a pié a las piraguas varadas sobre ella. Nos hemos ocupado ya arriba, al describirla, de estas dificultades. Menendez propone aquí el medio de evitarlas, conduciendo una de las embarcaciones rio arriba (?) a "los Pangues" punto que, segun indica su nombre, es terreno húmedo i firme, diferente de la playa. Convendrá tomar en cuenta su consejo, tratando de identificar ante todo este lugar; una embarcacion menor puesta en él serviria para abordar la mayor que se haya dejado varada en la playa por no poder subir el rio. Veremos mas adelante, en el viaje siguiente (dia 28 de enero de 1794), que se logró evitar este inconveniente serio mediante la medida propuesta.

    Entendemos que los señores Hube i Wiederhold han establecido al Este de la playa un lugar de desembarco que evite los inconvenientes señalados.

  48. La vuelta desde Ralun no ofreció nada de notable sino las lluvias i temporales de costumbre. Conocemos ya el puerto de San Luis o Sotomó; la caleta de Cuitue se halla mareada en los mapas, pero no poseemos mas datos sobre ella, que el de que Moraleda recaló tambien a ella con el fin de esperar tiempo favorable para salir del Estero, lo mismo que Menendez [n 26].

    Parece que la separacion del sarjento Pablo Tellez con su piragua durante el tiempo malo i la consiguiente pérdida del bizcocho produjeron una lijera desavenencia entre Menendez i él. Tellez hizo sin embargo todo de su parte para disculparse i le esperó frente a Calbuco para entrar a este puerto en la comitiva de su jefe. La "islita" mencionada por el autor es la de Chaullin; ha sido trasformada por su dueño actual en un bonito parque natural i bautizada con el nombre "Helvetia".

    El autor, lo mismo que en la espedicion anterior, entregó su informe ya a los dos dias despues de su llegada. Esta lijereza nos da una alta idea de su facilidad para escribir. Vemos sin embargo que no le halagó a idea de dedicarse a algun trabajo literario mas detenido a que sus "Diarios" le habrian dado campo. Es probable que volviera luego a las ocupaciones habituales de su ministerio relijioso.


Subnotas
  1. Lista de Relijiosos, etc. e. l. t. II, p. 155.
  2. Esploraciones, p. 279.
  3. Historia, t. IV, p. 338.
  4. l. c. p. 75.
  5. Olivarez, l. c. p. 514; e. l, t II p. 62
  6. King and Fitzroy, l. c. t. I p. 295.
  7. e. l. t. II p. 121, 122, 126, 125.
  8. Angelis, "Documentos", 1837 t. VI. Diario de Villarino, p. 83, 98.
  9. At Home with the Patagonians, p. 99.
  10. e. l. t. I, p, XXI, 80, 95.
  11. Boletin Inst. Jeogr. Argent. 1884, p. 200.
  12. El mapa del señor Joséf von Siemiradzei, que acompaña al escelente informe de su viaje (Einte Forschungreise in Patagonien in "Petermann's Mittheilungen" Gotha 1893, Heft III) da muchos detalles sobre esta parte del curso del Limai, señalando sus grandes vueltas con las penínsulas e islas correspondientes. Otra obra instructiva sobre todo bajo el punto de vista jeolójico, es: Das Rio Negro Gebiet in Patagonien por el Dr. Hugo Zapalowicz Wien 1893.
  13. Moreno, Apuntes prelim. p. 52, 139 i varias láminas.
  14. Albarbacin, Consideraciones, t. II, p. 489: O'Connor, l. c.; de Fischer "Anales d. l. Univ." 1894, entreg. noviembre p. 181.
  15. v. Siemiradzki habla tambien de una hermosa enredadera con flores color escarlata, que es probablemente la "Mutisia patagónica" que encontré en la península de San Pedro.
  16. Dusen i Wiederhold, Nord patagonien, "Die Post" Puerto Montt, 30 octubre, 6 i 13 noviembre de 1897.
  17. Cox, l. c, p. 78.
  18. Segun de Fischer el colono Tauschek halló, hace pocos años, en el Limai restos de la chalupa en que naufragó Cox. Ellos no dejaron de llamar la atencion como comprobante i recuerdo de este lejendario naufrajio. Este es recordado tambien por una reliquia mui modesta que conservo i que es al mismo tiempo un fiel testimonio de la amistad que me liga desde tantos años con Cox: es un Viejo papel gastado que contiene mis instrucciones para el botiquin que habia arreglado para su espedicion i que, segun lo certifica Cox al devolvérmelo hace poco tiempo, "fué bañado en las aguas del Limai".
  19. Falkner nos ha legado una descripcion admirable por su exactitud del "rio Lime o desaguadero del lago Nahuelhuapi"; la hemos dado arriba, por lo que no volvemos a insistir en ella. Nos da tambien una derivacion del nombre de este rio basado sobre su etimolojía. Dice: "los indios llaman este rio Lime Leuvu, porque los valles i pantanos que recorre están llenos de sanguijuelas, que se llama lime en la lengua de los Huilliches".

    No poseemos datos sobre las sanguijuelas de esta rejion, de que este lugar y en seguida tambien el rio derivaran su nombre.

    Segun los autores chilenos (Febres, Havestadt) "lime" significa garrapata, dato que no quisimos dejar de anotar, bien que la diferencia entre estos animalitos molestos y las sanguijuelas sea indiferente para la etimolojía del rio.

    Observaremos todavía de paso que Villarino no conoce absolutamente el rio bajo el nombro Limai sino que le llama rio Encarnacion.

  20. Moraleda, l. c. p. 263; e. l. t. II p. 164.
  21. Es curioso que se hable aquí del Obispo de Penco; debe ser una epresion familiar; por lo demas se ve que este nombre antiguo de Concepcion quedaba todavia vijente en aquel tiempo.
  22. Angelis, l. c., t. VI, Diario de Antonio de Viedma, p. 73.
  23. Véase el dia 28 de febrero de este viaje.
  24. Benjamin Vicuña Mackenna, "Relaciones Históricas" La Ciudad encantada de los Césares, p. 31.
  25. Moraleda, l. c. p. 504.
  26. Moraleda, p. 489