Siluetas parlamentarias: 17

Nota: En esta transcripción se ha respetado la ortografía original.
TORIBIO MENDOZA


El mas buen mozo de los representantes de Cuyo en ambas Cámaras del Congreso.

Mendoza y Zapata son los cuyanos ministeriales del Senado, como Civit y Serú encabezan la representación situacionista de esas provincias andinas en la Cámara de Diputados.

Solo Barros y Dávila en el Senado, ambos representantes de La Rioja, forman parte del centro independiente; como San Román, el diputado legítimo de esa noble provincia, habria dado lastre á la oposición en el seno del Parlamento, cuyas puertas le cerró la insensatez de sus adversarios.

Fuera de los dos opositores nombrados y de las cuatro mediocridades citadas, no hay un solo representante de Mendoza, San Juan, Rioja y San Luis que merezca el trabajo de ser mencionado.

Apenas si Cortés y Gil consiguen hacer que sobresalgan sus frentes entre los incógnitos parlamentarios que presiden D. Rubén Ocampo y D. Agustín Cabeza.

¡Y una de esas Provincias era, no hace mucho, representada por Rawson y Sarmiento!

Pero dejaré de lado comparaciones enojosas é impertinentes, y con el permiso del simpático Senador de San Luis me tomo la libertad de sacarlo del montón, como una muestra admisible de la producción parlamentaria del círculo situacionista de San Luis de la Punta.

Tiene para mí un doble mérito el Senador Mendoza, que lo hace sobresalir entre sus demás correligionarios y colegas.

Su trato es agradable, y eus afecciones son intensas. Lo he oido conversar con desenvoltura y amenidad en las reuniones familiares del malogrado doctor Leguizamón.

Y cuando este distinguido diputado sacudió el polvo de sus plantas, abandonando el mundo, el Senador Mendoza que lo apreciaba de corazón, hizo público su sentimiento derramando abundantes lágrimas sobre la tumba entreabierta del amigo.

Y sin duda que, en tan deplorables circunstancias, es cuando se puede medir la vibración sensible de las cuerdas del cariño humano.

De todo lo cual se deduce que es un franco y buen amigo. Es, además, un sportman de marca....

¿Serán suficientes esas condiciones para rematar la cúpula de un talento político?...

La suite, ici-bas.

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Como inteligencia, el Senador Mendoza la tiene en tensión suficiente para discernir aún lo que está fuera del alcance de la vulgaridad.

Pero, nada mas.

Es incapaz de concebir nada nuevo, dentro del orden de las relaciones políticas del realismo contemporáneo. Está convencido de que toda la política se reduce á las intrigas ya sabidas de memoria por nuestros politicastros de tres al cuarto.

Seré, empero, justo con el Senador Mendoza. ¿Qué de estraño tiene que nada haya innovado en materia de concepciones políticas, si otros de mayor valer y fama que el representante de San Luis no se atreven á enderezar francamente hácia nuevos rumbos en las combinaciones de los partidos internos de nuestro pais?....

No se podría exigir que el Senador Mendoza fuese un Wagner de la música política. No es un coloso, ni mucho menos.

Pero sí puede reprochársele, como á tantos otros hombres no destituidos de talento y que forman parte del elenco oficial, que, por lo menos, no haya iniciado alguna partitura pasable en el repertorio político del bando ministerial del Senado.

Nada! Al revés, no ha desperdiciado ocasión de poner en relieve la plasticidad de su carácter, colaborando en todos los trucs parlamentarios de la «izquierda dinástica».

Votante de las sanciones mas monstruosas, de las que su partido se ha responsabilizado alegremente, el Senador Mendoza ni siquiera ha calculado la importancia que, aun para los que mandan, adquieren los caracteres sanos, y susceptibles, por sus rasgos de independencia, de servir de excelentes elementos directivos en el seno de la facción mas dejada de la mano.... del público.

Mas aún: el Senador Mendoza ha llegado en su maleabilidad política á fígurar en uno de los incidentes mas gráficos del Parlamento de 1886.

Todos conocen el famoso desempate de una votación del Senado en la mas famosa ley de imprenta.

Dias antes, el Presidente de tan alto caerpo, un inofensivo y preciado alter-ego del Jefe del Ejecutivo, obtuvo el primer aplauso popular de su incolora existencia política, haciendo inclinar una votación indecisa al lado de la razón y de la justicia.

Y en idéntica circunstancia, todo un Senador de buena talla ha demostrado poseer menor dosis de carácter que el Vice-Presidente Madero.

Dar mayoría, con la omisión del propio voto!... Mas le hubiera valido declararse convencido por la suprema elocuencia del Ministro. Por mas que lo lamento, debo examinar fríamente todas las faces de la vida política del Senador Mendoza.

Transportémonos á San Luis....

Hay allí inteligencias vigorosas en número mas que proporcional á la población de esa pequeña Provincia.

Sarmiento, un talento claro aunque de carácter mantecoso, relegado al rango secundario de un Ministerio, en el que hubiese podido ser mas útil á su Provincia de lo que ha sido á su partido.

Lobos, talento sólido, vigorizado por una energía moral incomprensible en su cascarada bonhomie, y que permanece en la penumbra de alejamiento cívico en que las circunstancias han sumergido á las agrupaciones populares de la República.

Pérez, que dentro del raquítico vaso de su cuerpo, encierra mucho de la grandeza de ánimo que exorna con una aureola de independencia social los caracteres humanos.

En fin, los Daract, los Barbeito, los Adaro, los Lucero, forman con aquellos la aristocracia intelectual de la sociabilidad puntana.

¿Por qué permanecen en la oscuridad esas mentes, como cascadas que los molineros políticos de San Luis desdeñan, en vez de aplicar fuerzas tan flamantes en pró de la cultura naciente de esa Provincia andina?

No diré que el senador Mendoza posea el egoísmo característico del senador Derqui, en punto á la exaltación de los elementos sanos ó inteligentes de sus comprovincianos.

Pero es evidente que, ó ha puesto algo de su parte, ó ha colaborado de un modo oblicuo, accidental si se quiere, en la obra mezquina de hacer abortar la florescencia intelectual de la juventud puntana.

Se me objetará que el Senador Mendoza no ha tenido en su mano detener el curso de los acontecimientos de su Provincia, ni dar extraordinario impulso á núcleos que ni siquiera le eran próximos por afinidad de opiniones políticas.

Pero quien así defienda al Senador puntano, no hará mas que herirlo con el escudo.

Desconocerá su indiscutible influencia en los asuntos internos de San Luis.

Y se echará en olvido aquel famoso telegrama requiriendo una «oficina de enganche» como preparativo bélico de la última lucha electoral. Sin embargo, el Senador Mendoza vale políticamente mas que sus colegas situacionistas.

Agradable como Pérez, no es inferior en inteligencia á Derqui, y carece de las mañas de Rojas y de Cambaceres, para no hablar sino del cuarteto en «tono mayor» que encabeza la mayoría presidencial del Senado.

Y careciendo de las fogosidades desequilibradas del Senador Rodríguez, lo aventaja en acierto y madurez de exámen.

No le falta buen sentido, y sí mayor robustez de carácter. Esta seria el mordiente del colorido que le falta para ser leader actual del oficialismo de que forma parte.

Hoy su peso parlamentario es relativo a la inferioridad de sus correligionarios.

Aunque no es orador, sabe espresar lo que ha estudiado, y bien que con brevedad, se comprende al oírlo que maneja diestramente las pinzas del criterio en punto á la manera de tomar y examinar los asuntos ordinarios del Parlamento.

Y como acontece con esos hombres de elocución sencilla y lisa, preferible es escucharlo en los corrillos de antesalas ó en las ruedas de «yerba y tabaco» de la Cámara.

Si Mansilla es una de las escasas escepciones á esa regla, se debe á que sus extraordinarias aptitudes de causeur suministran amenidad que le sobra aun para sus lucidos asaltos de esgrima parlamentaria.

Ademas, el general literato es dmirablemente terrible en el sentido estricto que tal vocablo encierra en el Diccionario de las indiscreciones.

Frutos al que jamás, y menos en el Parlamento, dará mordisco el prudente senador por San Luis.

Es agradable, et pas plus. Ni siquiera dragonea de aticista como Posse, ni hace medianas volteretas en el trapecio de las paradojas como Calvo.

Su importancia en los debates del Senado es imperceptible. Solo accidentalmente ha tomado parte en las grandes discusiones del actual período legislativo.

Grandes discusiones! ... No por las réplicas de Derqui, Rojas, Pérez y Gil, sino por los magistrales discursos del leader de la oposición en el Senado.

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Toribio Mendoza