Cancionero, No puede hacer amargo el dulce gesto

Fragmento CCCLVIII
Cancionero
 de Francesco Petrarca

No puede hacer amargo el dulce gesto
la Muerte, pero él sí dulce ella.
¿Qué guarda he de querer, si no es aquella
que me guía a todo bien recto y honesto?

Y Aquel que a dar Su sangre fue dispuesto,
y abrió la puerta que el Infierno sella,
con su muerte conforta mi querella.
Ven, Muerte, pues; que estoy para ti presto.

No tardes; que tu tiempo es hoy venido;
y, si ahora no, pervino en aquel punto
que ella partió muriendo de esta vida.

Desde entonces un día no he vivido;
con ella fui, y con ella al fin me junto,
y es mi jornada con su pie concluida.