Poética (traducción de José Goya y Muniain)/Capítulo III

Nota: Se respeta la ortografía original de la época


CAP. III.


1 Hablemos ahora de la Tragedia, resumiendo la definicion de su esencia, segun que resulta de las cosas dichas. Es pues la Tragedia[1] representacion de una accion memorable y perfecta, de magnitud competente, recitando[2] cada una de las partes[3] por sí separadamente; y[4] que no por modo de narracion, sino moviendo á compasion y terror, dispone á la moderacion de estas pasiones. Llámo estílo deleytoso al que se compone de número, consonancia y melodía[5]. Lo que añado de las partes que obran separadamente, es porque algunas cosas solo se representan en verso, en vez que otras van acompañadas de melodía. Mas, pues se hace la representacion diciendo y haciendo; ante todas cosas el adorno de la perspectiva[6] necesariamente habrá de ser una parte de la Tragedia, bien[7] así como la melodía y la diccion: siendo así que con estas cosas representan. Por diccion entiendo la composicion misma de los versos: y por melodía lo que á todos es manifiesto. Y como sea que la representacion es de accion, y esa se hace por ciertos Actores, los queles han de tener por fuerza algunas calidades segun fueren sus costumbres y manera de pensar; que por estas calificamos tambien las acciones; dos son naturalmente las causas de las acciones; los dictámenes[8], y las costumbres: y por estas son todos venturosos y desventurados.

2 La fábula es un remédo de la accion: porque doy este nombre de fábula á la ordenacion de los sucesos; y de costumbres á las modáles por donde calificamos á los sugetos empeñados en la accion: y de dictámenes á los dichos con que los interlocutores dan á entender algo, el bien declaran su pensamiento. Síguese pues, que las partes de toda Tragedia que la constituyen en razon de tal, vienen á ser seis; á saber, fábula, carácter, diccion, dictámen, perspectiva y melodía: siendo así que dos[9] son las partes con qué imitan, una cómo[10], y tres las qué[11] imitan: y fuera de estas no hay otra. Por tanto no pocos Poetas se han exercitado en estas, para decirlo así, especies de Tragedias; por ver que todo en ellas se reduce á perspectiva, carácter, fábula, diccion, dictámen y melodía recíprocamente.

3 Pero lo mas principal de todo es la ordenacion de los sucesos. Porque la Tragedia es imitacion, no tanto de los hombres, quento de los hechos, y de la vida, y de la ventura y desventura: y la felicidad consiste en accion, así como el fin[12] es una especie de accion, y no calidad. Por consiguiente las costumbres califican á los hombres: mas por las acciones son dichosos ó desdichados. Por tanto no hacen la representacion para imitar las costumbres; sino válense de las costumbres para el retrato de las acciones. De suerte que los hechos y la fábula son el fin de la Tragedia (y no hay duda que el fin es lo mas principal en todas las cosas), pues ciertamente sin accion no puede haber Tragedia: mas sin pintar las costumbres puede muy bien laber la: dado que las Tragedias de la mayor parte de los modernos no las expresan. En suma, á muchos Poetas ha sucedido lo mismo que entre los pintores á Zeuxis respeto de Polignoto: que éste[13] copia con primor los afectos[14], quendo las pinturas de aquel no expresan ninguno. Además que aunque alguno acomóde discursos morales, cláusulas, y sentencias bien torneadas; no por eso habrá satisfecho á lo que exíge de suyo la Tragedia: pero mucho mejor Tragedia será la que usa ménos de estas cosas, y se atiene á la fábula y ordenacion de los sucesos. Mas, las principales cosas con que la Tragedia recrea el ánimo, son partes de la fábula, las[15] Peripecias y Anagnorisis. Prueba de lo mismo es, que los que se meten á Poetas, ántes aciertan á perficionar el estílo y caracterizar los sugetos, que no á ordenar bien los sucesos, como se vé en los Poetas antiguos casi todos.

4 Es pues la fábula lo supremo y casi el alma de la Tragedia: y en segundo lugar entran las costumbres. Eso mismo acaece en la pintura: porque si uno pintáse con bellísimos colores[16] cargando la mano; no agradaria tanto como el que biciese un buen retrato con solo albayalde: y ya se dixo que la fábula es retrato de la accion, y no mas que por su causa, de los agentes. La tercera cosa es el dictámen: esto es, el saber decir lo que hay y cuadra al asunto: lo quel en materia de pláticas es propio de la política y retórica: que aun por eso los antiguos pintaban á las personas razonando en tono político; y los modernos en estílo retórico. Quanto á las costumbres, el carácter[17] es el que declara quél sea la intencion del que habla en las cosas en que no se trasluce, qué quiere ó no quiere. Por falta de esto algunas de las pláticas no guardan el carácter. Pero el dictámen[18] es sobre cosas en que uno decide, cómo es, ó cómo no es lo que se trata, ó lo confirma en general con algun epifonéma. La querta es la diccion del estílo. Repito conforme á lo ya insinuado, que la diccion es la espresion del pensamiento por medio de las palabras; lo que tiene igual fuerza en verso que en prosa. Por lo demas[19], la quinta que es la melodía, es sobre todas suavísima. La perspectiva es sin duda de gran recréo á la vista; pero la de ménos estudio y ménos propia de la Poética: puesto que la Tragedia tiene su mérito aun fuera del espectáculo y de los farsantes. Además que quento al aparato de la escena, es obra mas bien[20] del arte del Maquinista, que no de los Poetas.

5 Fixados estos puntos, digamos ahora, quél debe ser la ordenacion[21] de los sucesos; ya que esto es lo primero y mas principal de la Tragedia. Sentamos ántes[22], que la Tragedia era remédo de una accion completa y total, de cierto grandor: porque tambien se halla Todo[23] sin grandor. Todo es lo que tiene principio, medio, y fin. Principio es lo que de suyo no es necesariamente despues de otro: ántes bien despues de sí exíge naturalmente que otro exísta ó sea factible. Fin es al contrario lo que de suyo es naturalmente despues de otro, ó por necesidad, ó por lo comun; y despues de sí ningun otro admite. Medio lo que de suyo se sigue á otro, y tras de sí aguarda otro. Deben por tanto los que han de ordenar bien las fábulas, ni principiar á la ventura, ni á la ventura finalizar; sino idearlas al modo dicho.

6 Supuestas las cosas ya tratadas, pues que lo hermoso, v.g. un bello objeto viviente y quelquier otra cosa que se compone de partes, debe tener éstas bien colocadas, y asimismo la grandeza correspondiente, porque la hermosura consiste en proporcion y grandeza; infierese que ni podrá ser hermoso un animal muy pequeñito, porque se confunde la vista empleada en poco mas de un punto; ni tampoco si es de grandeza descomunal, por que no lo abraza de un golpe la vista: ántes no perciben los ojos de los que miran por partes el uno[24] y el todo: como si hubiese un animal de legua[25] y media: Asique como los cuerpos y los animales han de tener grandeza sí, mas proporcionada á la vista; así conviene dar á las fábulas tal estension que pueda la memoria retenerla fácilmente. El término de esta estension respeto de los espectáculos y del auditorio, no es de nuestro arte; puesto que si se hubiesen de recitar cien Tragedias en público[26] certámen, la recitacion de cada una se regularía por relox de agua[27], segun dicen que se hizo alguna vez en otro tiempo. Pero si se atiende á la naturaleza de la cosa, el término en la estension será tanto mas agradable, quento fuere mas largo, con tal que sea bien perceptible. Y para definirlo, hablando sin rodeos, la duracion que verosimil ó necesariamente se requiere segun la série contínua de aventuras, paraque la fortuna se trueque de feliz en desgraciada, ó de infeliz en dichosa, esa es la medida justa de la estension de la fábula. Dícese que la fábula es una: no, como algunos piensan, por ser de uno solo; ya que muchísimas[28] cosas suceden á uno en la vida, varias de las queles de ningun modo forman unidad[29], así ni mas ni ménos vários son los hechos de uno, de los queles nunca resulta una accion. Por tanto yerran al parecer todos quentos Poetas han compuesto la Heracleida[30] y Teseida, y semejantes poemas; figurándose, que pues Hércules fué uno, se reputa tambien una la fábula. Mas Homero, como en todo lo demas es excelente[31], tambien parece haber penetrado esto, fuese por arte ó por agudeza de ingenio: pues componiendo la Odisea, no contó todas quentas cosas acaeciéron á Ulises, v.g. haber sido herido[32] en el Parnaso[33], y fingido estar loco en la revista del exército. De las queles cosas no porque una faltáse, era necesario ó verosimil que sucediese la otra. Pero cuenta las que concurriéron á la accion determinada, quel decimos ser la Odisea[34], igualmente que la Iliada[35]. Es forzoso pues, que como en las otras artes representativas una es la representacion de un sugeto; así tambien la fábula, siendo una imágen de accion, lo sea, y de una, y de esta toda entera; colocando las partes de los hechos de modo que, trastrocada ó removida quelquiera parte, se trasforme y mude el todo; pues aquello que ora exísta, ora no exísta, no se bace notable; ni parte es siquiera del todo.

7 Es manifiesto asimismo de lo dicho, que no es oficio del Poeta el contar las cosas como sucediéron, sino como debieran ó pudieran haber sucedido, probable ó necesariamente: porque el Historiador y el Poeta[36] no son diferentes por hablar en verso ú en prosa (pues se podrian poner en verso las cosas referidas por Herodoto; y no ménos seria verdadera historia en verso, que sin verso); sino que la diversidad consiste en que aquel cuenta las cosas tales queles sucediéron; y éste como era natural que sucediesen. Que por eso la Poesía es mas filosófica y doctrinal que la Historia; por quento la primera considera principalmente las cosas en general; mas la segunda las refiere en particular. Considerar en general las cosas es quél cosa conviene á un tal decir ó hacer, conforme á las circunstancias ó á la urgencia presente; en lo quel pone su mira la Poesía acomodando los nombres á los hechos. Referir las cosas en particular, es decir, qué cosa hizo ó padeció en realidad de verdad Alcibiades. En órden á la Comedia la cosa es bien clara; porque compuesta la fábula de sucesos verosímiles, segun esos, ponen á las personas los nombres que les vienen á cuento: no como los coplistas burlescos, tildando por sus nombres á sugetos particulares. En la Tragedia se valen de los nombres conocidos; porque lo factible es creible: mas las cosas que nunca se han hecho, no luego creemos[37] ser factibles. Al contrario es evidente que los hechos son factibles; porque no hubieran sido hechos, si factibles no fuesen. Sin embargo en algunas Tragedias uno ó dos nombres son los conocidos[38], los demas supuestos: en otras ninguno es verdadero, como en el Antéo y en la Flor de Agaton[39], donde las aventuras son fingidas bien como los nombres: y no por eso deleyta ménos. Por lo quel no siempre se ha de pedir al Poeta el que trabaje sobre las fábulas recibidas, que sería demanda digna de risa; visto que las cosas conocidas de pocos son sabidas, y no obstante á todos deleytan. De aquí es claro que el Poeta debe mostrar su talento tanto mas en la composicion de las fábulas que de los versos, quento es cierto que el Poeta se denomina tal de la imitacion. Mas lo que imita son las acciones: luego, aunque haya de representar cosas sucedidas, no será ménos[40] Poeta: pues no hay inconveniente en que várias cosas de las sucedidas sean tales queles concebimos que debieran y pudieran ser, segun que compete representarlas al Poeta. De las fábulas sencillas y acciones, se nota que las episódicas son de malísimo gusto. Llámo fábula episódica aquella en que se entremeten cosas que no es probable ni forzoso que acompañen á la accion. Estas los malos Poetas las hacen por capricho; los buenos en gracia de los Farsantes: porque haciéndolas á competencia para las tablas, y alargándolas hasta mas no poder; muchas veces se vén precisados á perturbar[41] el órden de las cosas.

8 Mas supuesto que la representacion es no solo de accion perfecta, sino tambien de cosas terribles[42] y lastimeras: estas quendo son maravillosas, suben muchísimo de punto: y mas si acontecen contra toda esperanza por el enlace de unas con otras: porque así el suceso causa mayor maravilla, que siendo por acaso y por fortuna (ya que aun de las cosas provenientes de la fortuna aquellas son mas estupendas, que parecen hechas como adrede: por exemplo la estatua de Micio en Argos, que mató al matador de Micio cayendo sobre su cabeza en el teatro: pues parece que semejantes cosas no suceden acaso): es consiguiente que tales fábulas sean las mas agradables.

9 De las fábulas unas son sencillas, otras complicadas; la razon es, porque las acciones de que son imágenes, se vé que son tambien de esta manera. Llámo accion sencilla aquella que continuada sin perder[43] la unidad, como queda definido, viene á terminarse sin peripécia ni anagnórisis; y complicada la que tiene su terminacion con reconocimiento ó mudanza de fortuna, ó entrambas cosas: lo quel debe nacer de la misma constitucion de la fábula: desuerte que por las cosas pasadas avengan natural ó verosimilmente los tales sucesos: pues hay mucha diferencia entre suceder una cosa por estas ó despues de estas aventuras.

10 La revolucion[44] es, segun se ha indicado, la conversion de los sucesos en contrario: y eso, como decimos, que sea verosimil ó forzoso. Así en el Edipo, el que vino á darle buenas nuevas, con intencion de quitarle el miedo de casarse con su madre, manifestándole quién era; produjo contrario efecto: y en el Lincéo, que siendo conducido á la muerte, y Dánao tras él para darsela; sucedió por las cosas que interviniéron, el que Dánao muriese, y se salváse Lincéo. Reconocimiento[45], segun lo declara el nombre, es conversion de persona desconocida en conocida, que remata en amistad ó enemistad entre los que se vén destinados á dicha ó desdicha. El reconocimiento mas aplaudido es, quendo con él se juntan las revoluciones, como acontece con el Edípo[46]. Hay tambien otras suertes de reconocimientos: pues en las cosas insensibles y casuales acaece á la manera que se ha dicho[47]: y puede reconocerse si uno hizo tal, ó no hizo[48]; dado que la mas propia de la fábula y de la accion es la sobredicha: porque semejante revolucion y reconocimiento causará lástima y espánto: queles son las acciones, de que se supone ser la Tragedia un remédo. Fuera de que por tales medios se forjará la buena y la mala fortuna. Mas por quento el reconocimiento de algunos ha de ser reconocimiento; síguese que se den reconocimientos de dos géneros: algunos de una persona sola respeto de la otra, quendo esta ya es conocida[49] de la primera: y á veces es necesario que se reconozcan entrambas: por exemplo, Ifigenia fué conocida de Orestes por el despacho de la carta; y todavía Oréstes necesitaba otra señal, para que le conociese Ifigenia. Segun esto, dos son en órden á lo dicho[50] las partes de la fábula; revolucion y reconocimiento: otra tercera es la pasion. Pasion es una pena nociva y dolorosa, como las muertes á la vista[51], las angustias mortales, las heridas y cosas semejantes.

11 Las partes pues de la Tragedia, que como esenciales se deben practicar, ya quedan dichas. Las integrales, en que como miembros separados se divide, son estas[52], Prólogo, Episódio, Salida, y Coro. El Coro tiene dos diferencias; una es la Entrada, y otra la Paráda. Estas son comunes á todas las Tragedias: propias son las variaciones de escéna y las lamentaciones. El Prólogo es una parte entera, y precede á la entrada del Coro. El Episódio es una parte de por sí, y el intermedio entre la Entrada y la Paráda del Coro. Finalmente la Partida es una parte entera de la Tragedia, despues de la qual cesa totalmente la música del Coro. Tocante al Coro, la Entrada[53] es la primera represen tacion de todo él; y la Paráda el recitado del Coro, que no admite Anapesto[54] ni Coréo. Lamentacion es el llanto comun del Coro en vista de la escéna lamentable. Quáles sean, repito, las partes esenciales de la Tragedia que se han de poner en obra, consta de lo referido. Las integrales sonº las que acabo de apuntar.

12 Ahora conviene añadir consiguientemente á lo dicho, qué cosas han de proponerse, y quáles evitar los que forman las fábulas: dedonde resultará la perfeccion de la Tragedia. Primeramente, supuesto que la composicion de la Tragedia mas excelente ha de ser, no sencilla, sino complicada, y ésta representativa de cosas espantables y lastimeras (como es propio de semejante representacion); es manifiesto que no se han de introducir ni personas muy virtuosas que caygan de buena en mala fortuna (pues eso no causa espánto ni lástima, sino ántes indignacion); ni tampoco malvadas, que de mala fortuna pasen á buena (pues esta entre todas las cosas es agenísima de la Tragedia, y nada tiene de lo que se pide; porque ni es humano, ni lastimoso, ni terrible); ni tampoco sugéto muy perverso, que de dichoso páre en desdichado; porque tal constitucion, dado que ocasióne algun natural sentimiento, no producirá compasion ni miedo[55]: porque la compasion se tiene del que padece no mereciéndolo; el miedo es de vér el infortunio en un semejante[56] nuestro. Asique, tal paradero no aparece lastimoso, ni temible. Resta pues el medio entre los dichos: y éste será el que no es aventajado en virtud y justicia; ni derrocado[57] de la fortuna por malicia y maldad suya, sino por yerro disculpable; habiendo ántes vivido en gran gloria y prosperidad: quales fuéron Edípo, Tiestes, y otros ilustres varones de antigua y esclarecida prosapia. En conformidad de esto, es preciso que la fábula bien urdída sea mas bien[58] de un exito sencillo, que no doble, como algunos[59] pretenden: y por[60]mudanza, no de adversa en próspera fortuna, sino al contrario de próspera en adversa: no por delitos, sino por algun error grande de las personas, que sean ó de la calidad dicha, ó en todo caso ántes mejores que peores. Lo que se confirma por la experiencia. Porque antiguamente los Poetas ponian en rima sin distincion las fábulas ocurrentes: pero ya las fábulas mas celebradas están reducidas á pocas familias; á saber, las de Alemeon[61], Edípo, Oréstes, Meleágro, Tiestes y Télefo; y á quantos otros aconteció padecer, ó hacer cosas terribles. Por lo qual la Tragedia segun arte mas perfecta es de esta forma: y así yerran los que esto culpan en Eurípides de que tal hace en las Tragedias, muchas de las quales terminan en desdichas; siendo eso, como queda declarado, lo que hace al caso: de lo qual es argumento grandísimo que así en los tablados, como en los certámenes las tales son celebradas por mas trágicas, si salen bien[62]. Y cierto, Eurípides si bien no acierta[63] en todo, aloménos es tenido por el mas trágico de todos los Poetas. La segunda forma de Tragedia, que algunos llaman la primera, es la que tiene doble[64] destíno (como la Odisea, que acaba en suerte contraria de los buenos á los malos); y es reputada por la primera por la decadencia de los Teatros: dexándose llevar[65] los Poetas del antojo de los mirónes: que no es de tal casta el deleyte que se percibe de la Tragedia; sinoque será mas propio de la Comedia: pues en ella, bienque sean entre sí enemigos tan mortales, como Egisto y Oréstes; al fin se parten dándose las manos; y ninguno muere[66] á las del otro.

13 Cabe sin duda el formar un obgeto terrible y miserable por arte de perspectiva: y no ménos cabe hacerlo por la constitucion bien ordenada de las aventuras; lo que tiene el primer lugar, y es de Poeta mas diestro. Porque la fábula se debe tramar de modo que, aun sin representarla, con solo oir[67] los acaecimientos, qualquiera se horroríce y compadezca de las desventuras: lo que avendrá ciertamente al que oyere leer la Tragedia del Edípo. Pero el representar esto por medio de la perspectiva es cosa de ningun estudio[68], y que necesita de maniobra. Pues ya los que presentan á la vista, no un obgeto terrible, sino precisamente monstruso[69], no tienen que vér con la Tragedia: que de esta no se ha de pretender todo linage[70] de recreacion, sino la que lleva de suyo: y como la que resulta de la compasion y del terror la debe preparar el Poeta mediante la imitacion, es claro que se ha de sacar de los hechos mismos.

14 Vengamos abora á declarar quáles de ellos son atroces y quáles lastimosos. Vése desde luego ser necesario que las acciones recíprocas de los hombres sean ó entre amigos[71], ó entre enemigos, ó entre personas neutrales[72]. Si el enemigo matáre al enemigo, no causa lástima, ni haciéndolo, ni estando á punto de hacerlo; sino en quanto al natural sentimiento: ni tampoco si se matan los neutrales. Mas lo que se ha de mirar[73] es, quando las atrocidades se cometen entre personas amigas: como si el hermano mata ó quiere matar al hermano, ó el hijo al padre ó á la madre, ó hace otra fechoría semejante. Verdad es que no es lícito alterar las fábulas recibidas: como el que Clitemnestra murió á manos de Oréstes, y Erífile á las de Alemeon; bienque deba el Poeta inventar por sí mismo fábulas nuevas, ó usar con discrecion de las ya recibidas. Expliquemos mas qué quiere decir con discrecion. Lo primero, puede cometerse la accion, como la representaban los Poetas antiguos, á sabiendas entre personas conocidas; segun que tambien Eurípides representó á Medéa matando á sus hijos. Lo segundo, se puede cometer una atrocidad, ignorando que lo sea al tiempo de cometerla; y despues reconocer la persona amada, como el Edípo de Sofocles; donde se pone cometido el error ántes[74] del dia de la representacion. Pero en la Tragedia misma se representa en acto de cometerlo el Alemeon de Astidamante; y Telégono en la de Ulíses herido. Lo tercero[75] enfin, quando está uno para cometer alguna de las cosas irremediables, y la reconoce ántes de hacerla: y no hay otra manera fuera de estas; siendo, como es necesario, el hacer, ó no hacer; y á sabiendas, ó sin saberlo. De todo esto lo peor es el intentar hacerlo á sabiendas, y no[76] executarlo: porque tiene todo lo perverso y ménos de trágico, no padeciendo nadie. De aquí es, que ninguno se vale de ella sino raras veces, como en el Antigona Emon contra Creonte. Lo ménos malo es, si se intenta, y se hace. Pero mejor, quando se hace sin conocerlo; y hecho el mal, se reconoce: pues en tal caso falta la intencion perversa, y el reconocimiento llena de estupór. Lo mas terrible es lo último, pongo por exemplo; en el Cresfonte Merope intenta matar á su hijo, y no lo mata; sinoque vino á reconocerlo: y en la Ifigénia sucede lo mismo á la hermana con el hermano; y en la Hele estando el hijo para entregar su madre al verdugo, la reconoció. Por esta causa es dicho antiguo que las Tragedias se reducen á pocos linages: porque buscando los Poetas asuntos, no de inventiva, sino de fortuna; halláron este modo de adornarlos en los cuentos sabidos. Asique se vén obligados á recurrir[77] á las familias en que aconteciéron semejantes aventuras. En suma, acerca de la ordenacion de los sucesos, y cómo, y quáles han de ser las fábulas, se ha dicho lo bastante[78].

15 Acerca de las costumbres se han de considerar quatro cosas: la primera y principal, que sean buenas[79]. Las costumbres como quiera se conocerán, si el dicho ó el hecho de una persona, segun queda notado, diere á entender la intencion con que obra; siendo malas, si ella es mala; y buenas, si fuere buena: y cada sexô y estado tiene las suyas. Porque hay muger buena, y buen criado: bienque respeto del hombre, la muger[80] es quizá de peor condicion; y absolutamente la condicion de un esclavo es baja. La segunda cosa es que cuadren bien: pues el ser varonil á la verdad es bueno; pero á una muger no cuadra[81] el ser varonil y valiente. Lo tercero, han de ser semejantes á las nuestras: por que ya está indicado que se ha de mirar á esto; y es cosa distinta del pintar las buenas y acomodadas al sugeto. Lo quarto, de genio igual: y dado que uno sea desigual[82] en el genio, el que le reméda y hace su papel, ha menester mostrarse siempre igualmente[83] desigual. Hay un exemplo de modáles depravadas sin causa en el Menelao del Orestes: y otro contra el decoro y congruencia es el llanto de Ulíses en la Escíla, no menos que la relacion de Menalípe: y de inconstancia, la Ifigénia en Aúlide[84]; que en nada se parece despues á la que pedia merced poco ántes. Por esta razon es menester así en la descripcion de las costumbres, como de los hechos, tener siempre presente ó lo natural ó lo verosimil; que tal persona haga ó diga las tales cosas: y que sea probable ó necesario que esto suceda tras esto. Dedonde consta tambien que las soluciones de las dificultades han de seguirse naturalmente de la misma fábula; y no como en la Medéa por tramoya[85]; y en la Iliada la quedada[86], resuelta[87] ya la vuelta. Sí que se podrá usar de arbitrios sobrehumanos en cosas que no entran en la representacion, ó son ya pasadas, ni es posible[88] que hombre las sepa: ó en las venideras que piden prediccion ó anúncio: porque sibien atribuimos á los Dioses el saber todas las cosas[89], no se sufre ninguna estrañeza[90] en los hechos: sino es que se presupongan á la Tragedia; como las del Edípo[91] de Sofocles. Y como sea la Tragedia imitacion de las personas mas señaladas; debemos imitar nosotros á los buenos pintores de retratos; que dándoles la forma propia y haciéndolos parecidos al original, los pintan mas hermosos: de la misma manera el Poeta representando á los coléricos y flemáticos, y á los de otras semejantes condiciones, ha de formar de ellos un exemplar de mansedumbre ó entereza: como Agatón y Homero de Aquíles. Estas cosas sin falta se han de observar, y además de eso las que por necesidad acompañan á la poesía para uso de los sentidos[92]; que tambien es fácil errar en ellas muchas veces. Pero de las tales se ha escrito lo competente en los libros sacados á luz de esta materia.

16 Qué cosa es anagnórisis, ya se tocó arriba; pero es de varias maneras. La primera y menos artificiosa, de que muchísimos usan por salir del apúro, es por las señas. De estas unas son naturales, como la lanza con que nacen los Terrigenas; ó los lunares, quales son los de Carcino en el Tiestes: otras son sobrepuestas: de ellas impresas en el cuerpo, como las cicatrices; de ellas esteriores como los joyeles: y en la Tíro la barquilla. Aun de estas se puede usar mas ó menos bien. Así Ulíses por la cicatriz de una manera fué reconocido por su ama[93] de leche, y de otra por los[94] Pastores; siendo, como son, menos artificiosas las que se muestran para ser creidos, y todas las demas de este jaez que las descubiertas impensadamente; qual fué la de Ulíses en los baños. La segunda manera es la inventada por el Poeta; y por tanto no carece de artificio: como en la Ifigénia Oréstes reconoce á su hermana, siendo despues reconocido por ella: ella por la carta escrita; él por las señas que dió. Este dice aquí lo que quiere el Poeta, y no en fuerza de la fábula: y por lo mismo está cerca de incurrir en el vicio notado de falta de artificio[95]; pues igualmente se pudieran enlazar varias otras cosas. De esa manera es el ruido de la lanzadera en el Tereo de Sofocles. La tercera[96] es por la memoria de lo pasado, sintiéndose al vér ú oir algun obgeto, como en las Victorias de Venus por Diceógenes; el otro viendo una pintura, dió un suspíro; y en la conversacion de Alcinoo, Ulises oyendo al Citarista, y acordándose de sus hazañas, prorumpió en lágrimas; por donde fué conocido. La quarta por via de argumento; como en las ofrendas al sepulcro: Algun semejante mio ha venido aquí: ninguno es mi semejante sino Oréstes: luego él ha venido. De esta manera se vale Polides el sofista en la Ifigenia, poniendo en boca de Oréstes una ilacion verosimil; que habiendo sido sacrificada su hermama, él habia de tener la misma suerte. Tal es tambien la de Teodéctes en el Tidéo, quien dice; ser nieto[97] del que yendo con esperanza de hallar á su hijo, pereció en el camino: y la de las hijas de Finéo, las quales mirando el lugar fatal, arguyéron ser inevitable la parca; que su hado era morir allí, pues allí mismo habian sido espuestas á la muerte recien nacidas. Hay tambien cierto argumento aparente por la falsa conclusion del teatro; como el falso nuncio de Ulises[98]: el qual dixo en prueba que conoceria quál era su arco (y no le habia visto); y el teatro como le viese acertar, infirio falsamente que conocia á su dueño. El reconocimiento empero mas brillante de todos es, el que resulta de los mismos sucesos, causando admiracion los lances verosimiles: quales son los del Edípo de Sofocles, y de la Ifigénia (donde se hace verosimil[99] que quisiera escribir); siendo así que los tales brillan por sí solos, sin necesitar de señales sobrepuestas y diges: el segundo lugar tienen los que se hacen por argumento.

17 Mas quien trata de componer fábulas y darles realce con la elocuencia, se las ha de poner ante los ojos lo mas vivamente que pueda. Porque mirándolas así con tanta evidencia, como si se halláse presente á los mismos sucesos; encontrará sin duda lo que hace al caso; y no se le pasarán por alto las incongruencias. Buen exemplo tenemos en Carcino, en quien parecio mal que hiciese resucitar á su Anfiarao[100] de donde estaba el templo; y engañóse por no mirar el sitio del prodigio como presente: conque fué silvado en el teatro, ofendidos de esto los mirones. Demas de esto se ha de revestir[101] quanto sea posible de los afectos propios: porque ningunos persuaden tanto como los verdaderamente apasionados: de aquí es, que perturba el perturbado, y el irritado irríta devéras. Por eso la Poesía es obra del ingenio ó del entusiasmo: porque los ingeniosos á todo se acomodan; y los de gran númen en todo son estremados. Las fábulas, ó antiguas ó nuevas, el mismo que las pone en verso, debe ántes proponérselas en general, y despues conformemente aplicar los episodios, y entreverar las particularidades. Quiero decir, que la fábula de la Ifigenia, por exemplo, se puede considerar en general de esta forma: Estando cierta doncella á punto de ser sacrificada, y desaparecida invisiblemente de entre las manos de los sacrificantes[102], y trasplantada á otra region, donde por ley los estrangeros eran sacrificados á cierta Diosa; obtuvo este[103] sacerdocio[104]. El porqué vino allá (á[105] saber, porque un Dios se lo aconsejó por cierto motivo) eso no es del asunto considerado en general, ni tampoco conqué fin vino. Comoquiera, ya que vino y fué preso; estando para ser sacrificado, reconoció, y fué reconocido: ó del modo imaginado por Eurípides, ó del que discurrió Polides, haciéndole decir, segun era verosimil, ser disposicion del Cielo, que no solo su hermana, sino tambien él mismo fuese sacrificado: y de aí provino su libertad. Hecho esto, determinando las personas, se forman los episodios: los quales se ha de procurar que sean apropósito: como en el Orestes la furia por la qual fué preso, y la libertad socolor de la purificacion. En la representacion los episodios son cortos; la Epopeya los alarga mas. Por cierto que el cuento de la Odisea es bien prolijo: y se reduce á que andando perdído por el mundo Fulano muchos años[106], y siendo perseguido de Neptuno[107] hasta quedar solo; y estando por otra parte las cosas de su casa tan mal paradas, que los pretendientes[108] le consumian las rentas, y armaban asechanzas á su hijo; vuelve á su patria despues de haber naufragado, y dandóse á conocer á ciertas personas, echándose al improviso sobre sus enemigos, él se salvó y perdió á ellos. Este es el asunto: los demás son episodios.

18 En toda Tragedia debe haber enláce y desenláce. Las cosas precedentes, y muchas veces algunas de las que acompañan la accion, tegen el enláce: las restantes[109] sirven al desenláce. Quiero decir, que el enláce dura desde el principio hasta la parte última dedonde comienza la mudanza de buena en mala fortuna, ó al contrario: y el desenláce desde el principio de tal mudanza hasta el fin: como en el Lincéo de Teodectes forman el enláce las cosas pasadas[110] y el rapto del niño: el desenláce dura[111] desde la imputacion de la muerte hasta la postre. Hay empero quatro especies de Tragedias; que otras tantas, diximos, ser sus partes. Una es la complicada; que toda está entretegida de revolucion y reconocimiento. Otra es la lastimosa; como los Ayaces[112], y los Ixiones[113]: la tercera es la característica[114]; como las Ptiótidas y el Peléo: la quarta es la simple; como las hijas de Forcio, y el Prometéo, y qualesquiera sugetos infernales[115]. A la verdad un Poeta debe hacer todo lo que pueda por adquirir quantas mas y mayores perfecciones le sean posibles, atento que vivimos en un tiempo en que no perdonan nada á los Poetas: porque ha biendo florecido Poetas excelentes en cada una de estas partes, pretenden que uno solo se haya de aventajar á todos en la excelencia propia de cada uno. Lo que sí es demanda justa; que no se diga ser otra la Tragedia, siendo la misma ni mas ni ménos que si fuese la misma fábula[116]. Y esto se verifica de las que tienen el mismo enláce y desenláce. Tambien hay muchos que enlázan bien, y desenlázan mal: pero es preciso que ambas cosas merezcan siempre aplauso[117]: y que no se haga de la Tragedia un poema épico. Llámo aquí poema épico un compuesto de muchos cuentos: como si uno quisiese meter toda la Iliada en sola una Tragedia: pues en ella, por ser tan dilatada, las partes guardan la magnitud correspondiente: pero en los Actos dramáticos lo prolijo es contra la opinion recibida. En prueba de esto, quántos han tomado por asunto la conquista entera de Troya, y no por partes[118] como Eurípides en la Niobé y la Medéa (al revés de lo que hizo Esquílo): ó son reprobados, ó salen mal en el certámen; y así es que Agatón cayó en nota por esto solo. En las revoluciones[119], y en las acciones sencillas se logra lo que se desea por maravilloso, por ser esto de suyo trágico y agradable. Lo qual sucede quando un hombre sagáz, pero malo, es engañado, como Sísifo: y algun valiente, pero injusto, es vencido: ni á eso se opone la verosimilitud: ántes, como dice bien Agatón, es verosimil que sucedan muchas cosas contra lo que parece verosimil. En la representacion es menester que hable el Coro por boca de una sola persona, y que sea parte del todo[120], favoreciendo al buen partido, no al uso de Eurípides, sino al de Sofocles. Pero lo que otros Poetas permiten al Coro, no parece que sea mas de la fábula ó tragedia que se representa que de otra: y así cantan abora los intermedios, á que dió principio Agatón. Y cierto, qué mas tiene ó cantar intermedios, ó insertar[121] relaciones de un episodio en otro, y aun el episodio entero de una[122] pieza diversa?

19 Ya se ha tratado de las demas cosas, réstamos hablar del estílo y de la sentencia: sibien lo concerniente á la sentencia en los libros de la Retórica, como mas propio de aquel arte, queda declarado. En la sentencia se contienen todas quantas cosas se deben adornar con el estílo: quales son; el demostrar, el desatar los argumentos, y el comover los afectos: á saber, la compasion, el temor, ó la ira, y otros semejantes: tambien el amplificar y el disminuir. Por otra parte es evidente, que tambien es preciso valerse de los mismos arbitrios en las representaciones, siempre que sea necesario ponderar lances, ó lastimosos, ó atroces, ó grandiosos, ó verosímiles. La diferencia está en que unas cosas se han de representar sin discursos; otras por necesidad debe mostrarlas el que habla razonando, y darles eficacia en virtud del razonamiento; donde nó, qué serviria la persona que habla, si las cosas por sí solas agradasen, y no por sus palabras? En órden al modo de decir hay cierta especie de doctrina, la qual regúla los gestos de la pronunciacion, y se ha de aprender de la farsa, y del que poséa el primor[123] de este arte: v.g. qué significa mandato, qué súplica, qué narracion, qué amenaza, qué pregunta, qué respuesta, y lo que frisa con esto. Pues por la noticia ó ignorancia de estos ademánes[124] ninguna tacha resulta en la Poética; á lo ménos que sea digna de aprecio. Porque quién se podrá persuadir á que hay falta en lo que reprende Protágoras; que en vez[125] de suplicar, mandaba el que dixo: Canta, Diosa, el enojo: por quanto nota este, que el mandar hacer, ó no, tal cosa, es precepto? Así déxese esto á un lado, como materia de otra facultad, y no de la Poética.

20 Las partes de toda suerte de habla[126] son estas: elemento[127], sílaba, conjuncion, nombre, verbo, artículo, caso, palabra. Elemento es una voz indivisible, no comoquiera, sino aquella de que se puede formar pronunciacion articulada: ya que tambien las voces de las bestias son indivisibles; ninguna de las quales llámo elemento. Este se divide en vocal, semivocal, y voz muda. Vocal es la que sin adicion alguna tiene voz inteligible: quales son el A y la O. Semivocal la que impelida de otra se pronuncia: quales son la R y la S. Muda es la que con impulso ningun sonido hace por sí; pero unida con la que lo tiene, se hace inteligible. Tales son la G y la D. Estas difieren en la pronunciacion por los gestos[128] y situaciones de la boca, por la blandura y aspereza, por ser largas y breves; y tambien por el acento agudo, grave y circunflejo. De cada una de estas conviene instruirse por medio del arte métrica. Sílaba es una voz no significativa vocal, ó compuesta de semivocal, ó muda unida con la vocal. Así gr sin vocal no es sílaba; y con la vocal a, v.g. gra, viene á serlo. Pero el enseñar estas diferencias tambien pertenece al arte métrica. Conjuncion es una voz no significativa, que ni estorba, ni hace que una voz significativa se pueda componer de muchas voces, ya en el estremo, ya en medios de la cláusula, sino fuese mas apropósito por su calidad ponerla al principio: v.g. A la verdad; Por cierto; Sin duda: ó será una voz no significativa compuesta de muchas voces, capaz de unir las voces significativas. Artículo es una voz no significativa; la qual muestra el principio ú el fin, ó la distincion de la palabra: v.g. Lo dicho; Acerca de esto, cet. ó sea una voz no significativa, que ni quita ni pone, que una voz significativa pueda componerse de muchas voces, tanto en el estremo, como en el medio. Nombre es una voz compuesta significativa sin tiempo, de la qual parte ninguna significa de por sí; pues aun en los nombres formados de dos dicciones no se usa[129] el que una parte signifíque separada de la otra: v.g. en Teodoro el doro no significa[130]. Verbo es una voz compuesta significativa con tiempo, de la qual ninguna parte significa separadamente, como se dixo del nombre. Así es que esta voz Hombre y estotra Blanco no significa el Quándo: mas estas Anda y Anduvo lo significan: la primera el tiempo presente, y la segunda el pasado. El caso es del nombre y del verbo: uno es oblicuo, como Segun esto, ó Para esto, y los semejantes: otro recto en singular ó plural; como los Hombres, el Hombre. El del verbo es segun las personas y modos de interrogar ó mandar; pues Andaba él, y Anda tú, casos son del verbo á la manera dicha. Palabra es una voz compuesta significativa; de cuyas partes algunas significan por sí, mas no siempre con tiempo; porque no toda palabra se compone de nombres y verbos; como se vé en la definicion del hombre: sinoque puede haber palabra sin verbo: lo que sí tendrá siempre es, alguna parte significante: v.g. en esta Cleonteanda el Cleonte. La palabra es una de dos maneras: ó porque significa una cosa sola, ó un complejo de muchas cosas: así la Iliada es una por el complejo: pero la definicion del hombre significa una sola cosa. Las especies del nombre son várias: una es simple (yo llamo simple la que no se compone de partes significantes): otra es doble: y de esta qual se compone de parte significante, y de no significante; qual de partes todas significantes. Podriase tambien dar nombre triplo y quadruplo, como son muchos de los Megaliotas, v.g. Hermocaicoxanto[131].

21 Verdad es, que todo nombre ó es propio, ó forastero, ó metáfora, ó gala, ó formado de nuevo, ó alargado, ó acortado, ó estendido. Llámo propio aquel de que todos usan; y forastero el que los de otra Provincia. Dedonde consta, que un mismo nombre puede ser propio y forastero; mas no para unos mismos. Porque Siguyno[132] para los Chipriotas es propio, y para nosotros estraño. Metáfora es traslacion de nombre ageno; ya del género á la especie, ya de la especie al género; el de una á otra especie; ó bien por analogía. Pongo por exemplo, del género á la especie; Paróseme la nave: siendo así que tomar puerto es una especie de pararse. De la especie al género: Mas de diez mil hazañas hizo UIíses: donde Diez mil significa un número grande, de que usa Homero aquí en vez de muchas. De una especie á otra especie: El alma le sacó con el acero: Con duro acero le cortó la vida: puso Sacar y Cortar reciprocamente: porque ambos á dos verbos significan quitar algo. Traslacion por analogía es, quando entre quatro cosas así se ha la segunda con la primera, como la quarta con la tercera: conque se podrá poner la quarta por la segunda, y la segunda por la quarta: y á veces por lo que se quiere dar á entender, lo que dice respeto á cosa diversa: v.g. Lo que la bota es para Baco[133], eso es la rodéla para Marte: diráse pues; la rodéla, bota de Marte; y la bota, rodéla de Baco: como tambien, lo que es la tarde respeto del dia, eso es la vejez respeto de la vida: conque se podrá decir, la tarde rejez del dia; y la vejez Tarde de la vida; ó como dijo Empedocles, el Pomente de la vida. 2" aunque hay cosas que no tienen fijo nombre de proporcion, todavía se les puede aplicar por semejanza: v.g. el arrojar la simiente, se dice Sembrar; y el rayar la luz del sol carece de nombre: pero lo mismo es esto respeto del sol, que la simiente respeto del sembrador. Por eso se dijo: Sembrando la luz divinamente hecha. De otra manera se puede usar de esta especie de metáfora, tomando lo ageno, y añadiendo algo de lo propio; como si uno llamáse á la rodéla Bota de Marte sí, pero sin vino. Formado nuevamente será el nombre que nadie ha usado jamás, y lo finge de suyo el Poeta; que varios al parecer son tales: como el llamar Ramas á los cuernos del ciervo, y Suplicador al Sacerdote. El alargado es, quando la vocal breve se hace larga, ó se le interpone[134] una sílaba. El acortado, quando se le cercena algo de lo suyo, ú de lo interpuesto. Exemplo del primero es de la cidá[135], por de la ciudad; y Pelideano, hijo de Peléo, por Pelides. Del segundo Dizque, por Dicen que, y En casdé[136], por En casa de: y lo del otro; Una es de ambos la mira, por Mirada: como tambien si de dos vocales se hace una; v.g. vés por vees. Estendido es, quando parte se deja, y parte se añade: v.g. contra el pecho derechísimo, por derecho. Los Nombres se dividen en masculinos, femeninos, y medios ó neutros. Los masculinos acaban todos en N, en R., el en una de estas dos letras dobles Ps, Cs mudas. Los femeninos, que tambien son de tres maneras, acaban siempre en vocales largas, á saber, en E y O, ú vocal que se pueda alargar, como la A; de suerte, que tantas terminaciones vienen á tener los masculinos como los femeninos. Porque las terminaciones en Ps y Cs entrambas acaban en S. Pues no hay siquiera un solo Nombre cuya terminacion sea en consonante, ni en vocal breve. Los acabados en I son tan solamente tres, es á saber, estos Meli, Commi, Peperi: los en Y estos cinco; poy, napy, gony, dory, asty. Los neutros ó medios ya se sabe que han de acabar en I y en V; como tambien en N y S.

22 La perfeccion del estílo es, que sea claro, y no baxo. El que se compone de palabras comunes es sin duda clarísimo, pero baxo. Buen exemplo pueden ser las poesías de Cleofonte y Estenelo. Será noble y superior al vulgar el que usa de palabras estrañas. Por estrañas entiendo el dialecto, la metáfora, la prolongacion, y qualquiera que no sea ordinaria. Pero si uno pone juntas todas estas cosas, saldrá un enigma ó un barbarismo. Si todas son metáforas, será enigma: si todas dialectos, parará en barbarismo: puestoque la formacion del enigma consiste en unir hablando cosas exístentes, al parecer, incompatibles: por la junta de nombres es imposible hacer esto: mas con metáforas es bien fácil: como el otro que dijo[137]; He visto un hombre, que con cobre pegaba fuego sobre otro hombre: y semejantes acertijos. De la confusion de los dialectos[138] procede el barbarismo. Por lo qual se han de usar[139] con discrecion en el discurso. Asique la variedad del dialecto, la metáfora, y el adorno, y las demas figuras referidas harán que el estílo no sea plebeyo ni bajo: y lo castizo de las palabras servirá para la claridad. Ni es poco lo que contribuyen á que sea claro y no vulgar el estílo, las prolongaciones y abreviaciones y estensiones de los nombres: pues en quanto tienen diversa forma de la comun, por ser fuera de lo usado, harán que no parezca vulgar: y en quanto guardan parte de lo usado, conservarán la claridad. Por donde sin razon se burlan los que censuran esta manera de estílo, y hacen mofa del Poeta[140]; de los quales es uno Euclídes el viejo: como si fuese cosa muy fácil el versificar, una vez que se permita el alargar[141] las sílabas quanto se quiera, haciendo de yambos espondéos, conforme lo pide el verso: y traen por exemplo este; A Heticaris he visto á Maratona yendo[142]: y estotro: Y si aun su beleboro no ha nacido. Sea norabuena cosa ridícula el hacer gala de usar á su antojo de esta licencia. La moderacion es necesaria igual mente en todas las figuras: pues quienquiera que usáre las metáforas, y los dialectos, y los demas adornos sin juicio, y con afectacion, caerá efectivamente del mismo modo en várias ridiculeces. Mas quánto valga el decente atavío en los versos, conoceráse por esto: múde uno los nombres figurados moderadamente por razon del dialecto, de las metáforas, y de las demas bellezas, en los nombres ordinarios; y verá ser verdad lo que decimos. Por exemplo; haciendo un mismo verso yámbico Esquílo y Eurípides, mudando éste una sola palabra por la comun usada, en frase nueva, ya su verso es elegante; y el de aquel frio[143]: porque dijo Esquílo en el Filoctetes; Cangréna de mi pié come lo momio: y Eurípides en lugar de Come puso Se regala. Y si por el verso de Homero[144], Un apocado á mí, cenceño y zopo! sustituyere otro así de frases comunes; A mí, siendo pequeño, vil y feo! Y por este; El coche mal parado, y parca mesa; estotro; Una calesa mala, y corta mesa: y en lugar de aquello; Las riberas vocean, diga; Las riberas claman. Asimismo Arifrades befaba los Poetas trágicos, porque usan modos de hablar que ninguno usaria en la conversacion; como, De las casas fuera; y no, Fuera de las casas: Detígo, por De tí[145]; Aquése, por ese; y De Aquíles respeto, y nó Respeto de Aquíles; y tantos otros términos semejantes. Mas no tiene razon: porque todas estas cosas, por no usarse comunmente, hacen que el estílo no sea vulgar; y Arifrades no queria entenderlo. Por tanto, es cosa grande sin disputa el usar de qualquiera de estas cosas oportunamente; pero grandísima el ser metafórico: porque solo esto es lo que se puede practicar sin tomarlo de otro, y es indicio de buen ingenio: pues aplicar bien las metáforas es indagar, qué cosas son entre sí semejantes. De los nombres, los compuestos cuadran mejor á las canciones; así como los vários dialectos á los poemas heroycos ; y las metáforas á los yámbicos; y sibien todas las cosas dichas son de apreciar en los herQycos, todavía en los yámbicos, por quanto imitan todo lo posible el estílo familiar, son mas conformes aquellos nombres que no desdirian en las conversaciones. Tales son los que acompañan la propiedad con la metáfora y ornato. Enfin acerca de la Tragedia, y lo[146] que tambien conviene á la Comedia, bástenos lo dicho.