Muy grandes huestes de moros

Nota: Esta transcripción respeta la ortografía original de la época.
XV

M


uy grandes huestes de moros
á Extremadura corrían:
captivan muchos cristianos;
acorro ninguno habían.
Á Rodrigo de Vivar
los acorra le pedían;
don Rodrigo, como bueno,
sus gentes luégo apellida.
Amigos son y parientes
todos los que le venían:
en busca va de los moros,
la su seña va tendida.
Él iba por capitán,
sobre sí buena loriga;
cabalga sobre Babieca;
placer es de ver cuál iba.
Animando va los suyos:
—Nadie muestre cobardía;
pues que todos sois hidalgos
de los buenos de Castilla,

muramos como valientes;
aquí es bien perder la vida.—
Entre Atienza y Sant Esteban
que de Gormaz se decía,
alcanzado habían los moros;
lid campal habían ferida.
Don Rodrigo los venció;
libra la gente captiva:
quitábales los ganados,
siete leguas les seguía.
Tantos mató de los moros,
que contarse no podían:
gran haber ganara d’ellos,
captivos en demasía;
doscientos son los caballos
que á don Rodrigo cabían;
cien mil marcos el despojo;
él todo lo repartía
entre toda la su gente
comunmente, sin cobdicia.
Á Vivar se había tornado
con gran honra que adquiría;
de todos es muy loado,
y del Rey á maravilla.