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Escena VIEditar

LUIS, RICARDO, JORGE, MOZO, AGUSTÍN, JULIÁN, LISANDRO, CAPATAZ y VIGILANTE.

VIGILANTE.- (Interviniendo.) Vamos a ver... ¿Quién ha sido?


CAPATAZ.- (Señalando a LISANDRO.) El señor... Proceda nomás, agente... Está borracho y lo ha provocado al señor.


VIGILANTE.- Acompáñeme...


LISANDRO.- Bueno... Pero es mentira... No me resisto. (Al CAPATAZ, amenazador.) Mirá, vos estás vivo, ¿eh?


JULIÁN.- Vea, agente. Aquí no ha pasado nada. Este hombre miente... Fue simplemente una broma de amigos. Lárguelo... Está con nosotros... (A LISANDRO.) ¿No es cierto, compañero?


LISANDRO.- Naturalmente... Yo no hice nada... ¿Amelia se fue?


JULIÁN.- Retírese, agente... (Le pone dinero en la mano, con cierto disimulo. El VIGILANTE se va y los Parroquianos se alejan juzgando la escena con ademanes de burla.) Se acabó... ¡Caramba!... Las mujeres se han ido... Pero queda el champagne... Ricardo, Jorge, péguenle. Y usted Lisandro, acompáñenos... Venga esa mano, ¡qué diablos!... (Se la extiende.)


LISANDRO.- (Estrechándosela.) Natural... Yo no me había metido con usted...


JULIÁN.- (Palmeándolo afectuoso.) ¡Fue una zoncera! ¿Quiere champagne?... ¡Sentémonos!... Esta noche la correremos juntos. (Alzando la copa.) ¡Salud! ¡Choque, compadre!...


LISANDRO.- Salud...


RICARDO.- Y ahora nos va a explicar aquella teoría de los muertos...


LISANDRO.- Hombre sin carácter es un muerto que camina. (La orquesta reanuda el concierto con un cake walk.)