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Escena VIEditar

DOÑA LIBERATA, LALO, LISANDRO y AMELIA.


DOÑA LIBERATA.- (Regresa con el niño.) Aquí lo tiene.


LALO.- (Extrañado.) ¡Oh, en casa!... ¡Ah! ¡Ya sé!... ¡Viniste a traerme el regalo!... ¿A verlo?... (Corre hacia LISANDRO que lo alza en brazos besándolo con efusión.)


LISANDRO.- ¿Y vos?... ¿No quieres besarme?... Vamos, un beso a tu papá...


LALO.- (Lo besa en la boca y vuelve la cara con repugnancia.) ¡Uf... qué olor feo!


LISANDRO .- (Impresionado, limpiándose con el dorso de la mano.) ¡Ah!, el cigarrillo... Es el cigarro... Los cigarros de hoja que fuma su papá...


LALO.- ¿Y mi regalo?


LISANDRO.- ¡Ah!... El regalo. (Se interrumpe sorprendido al ver el traje flamante del chico y mira alternativamente a los circundantes.)


LALO.- ¡Ahí lo tenés!... ¡Abrilo!...


LISANDRO.- ¡No, no! No es esto... No pude traerlo...


LALO.- ¡Mentira!... Es para engañarme...Trae... trae no más. (Le arrebata el paquete y lo desenvuelve rápidamente.) ¡Qué pavada!... Unos botines... (Los deja caer.) Mirá lo que tengo... ¡Éstos sí que son lindos!... (LISANDRO oculta la cabeza entre las manos.) Te dio rabia porque son más lindos... ¿Eh?... ¡Míralos!


DOÑA LIBERATA.- Nene, venga. Déjese de fastidiar a la gente... (Se lo lleva.)