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Escena VEditar

DOÑA LIBERATA, AMELIA y LISANDRO.


LISANDRO.- (Desde la puerta.) Nada... Venía a traer estos botincitos para el nene...


AMELIA.- ¿No le he prohibido que se ponga ante mi vista? ¡El nene no precisa regalos de nadie! ¡Puede marcharse!...


LISANDRO.- (Avanzando tímidamente.) No te enojés, Amelia... Me voy...Me iré en seguida... no pienso incomodarte... ni decirte nada. ¿Sabés?...Un amigo que me debía unos pesos... Rovira, ¿te acordás?... Bueno, me debía unos pesos y lo que me vio, se acordó de lo que me debía y me los pagó... veintisiete pesos que yo le había prestado...


AMELIA.- Acabe de una vez...


LISANDRO .- Yo entonces le compré estos zapatos a Lalo y no te enojés... Aquí te traigo lo que sobró por si te hace falta... (AMELIA, abrumada, baja la cabeza.)


DOÑA LIBERATA.- ¡Infeliz!... (Igualmente impresionada hace un gesto compasivo.)


LISANDRO .- ¡Son veinticinco!... justitos... Para algo sirven...


AMELIA.- (Dulcemente.) ¡No, no Lisandro!... ¡Guárdalos!... No me hacen falta...


LISANDRO.- ¿Es porque yo te los traigo? ¡A mí tampoco me hacen falta! Tomalos... Vine yo porque... porque tenía ganas de verlo y regalarle los botincitos... ¿No está?... Si no querés que me vea aquí en casa, digo, aquí en tu casa, me lo mandás a la puerta con la abuela. ¿De veras no te hacen falta esos pesitos?


AMELIA .- Mamá... traigaló... (DOÑA LIBERATA vase.) Sentate.


LISANDRO.- ¿Está muy travieso? ¿No te da mucho trabajo? ¡Pobrecito! Hoy le di diez centavos y se puso contentísimo... Dijo que pensaba guardarlos para juntar muchos y comprarse un traje de pantalón largo... ¿Pensás mandarlo a la escuela después de las vacaciones? Yo que vos, mirá, le enseñaría a leer en casa... Es mucho mejor... En la escuela...