Los doce trabajos:4


Por diversas maneras la orden de aquestos trabajos han los auctores variado, algunos poniéndolos segúnd orden natural e de tiempo e otros segúnt orden artifiçial e de dignidat. E aprovada es la que Boeçio ha tenido en el su cuarto libro De consolaçión, en el metro final, siguiendo la orden de dignidat. E allí ha puesto qu'el primero trabajo fuese domar los çentauros. E por esso, siguiéndolo, aqueste trabajo porné primero en orden e asentaré como çimiento en este primero capítulo, contando la istoria, siquiera poética ficçión, que es tal.


Segúnd Ovidio en el su Metamorfóseos ha registrado, afírmase que fue un gigante a quien llamaron Uxio, el cual se enamoró de Juno, deessa del aire, fija de Saturno e madrastra de Ércules. Aqueste gigante, aviendo lugar e vagar, quiso con la dicha Juno carnalmente juntarse, mas non consintió ella nin por voluntad se inclinó al loco desseo de Uxio. Non embargante que se viese en poder de tal gigante en logar apartado, guardó con todo eso su honestad, defendiéndose non por fuerça corporal, mas por ingenio e presto consejo de muger entendida, formando en el aire imagen fantástica de muger en la niebla espessa que era entre Uxio e ella a figura de sí muy aína e caso sin tiempo por arte divinal. E aquesta imagen así formada acatando Uxio, cuidó que fuese la verdadera Juno que él amava. E así se juntó con aquella sombra, presumiendo usar carnalmente de Juno, que tanto cobdiçiado avía.


E por este juntamiento empreñóse aquella sombra o mentirosa figura por misterio e voluntad de la deessa. E non solamente conçibió, mas, llegado el tiempo común del parto, parió de una vegada, siquiera de un vientre, animales çiento, que de la çinta arriba avían figura humana e usavan de cavalleriles armas, e de la çinta ayuso avían forma cavallar pelosa e la cola cresçida, corriendo en dos pies con grant ligereza fasta se egualar con el curso de los arrebatados vientos en su correr.


Aquestos animales llamó aquella hedat çentauros. E éstos destruíen, gastavan e corrién con su esquiva desmesura bestial dissipando lo que ante sí fallavan e cuanto podién. Del número de los cuales fue Quirón, maestro de Archilles, e Neso, el que furtó a Dainira, e otros de quien los poethas fazen grant minçión.


Oyendo Ércules el daño que aquéstos en la tierra fazían, movido por favor de virtud e grandez de coraçón cavalleril, quiso empachar la grant osadía de aquéstos e refrenar el su viçioso atrevimiento. Zelando el bien de la patria común e el sosiego d'ella, non dubdó ponerse a peligro, peleando personalmente con los dichos çentauros, informado que por el su padre Uxio fue temptado corromper la su madrasta Juno, e por aquella cobdiçia en la figura mentirosa de la riuve engendró aquellos chimerinos o mezclados de diversas naturas animales, que embargavan la política vida del cuerpo místico de la cosa pública.


Aqueste Ércules, por la divinidat de su madrasta Juno ayudado en este caso, sobró los çentauros, fuera echándolos e encogendo en las ásperas selvas del monte Pelias; e por el su miedo escondidos en las oscuras cuevas del monte Ossee, non osando más tornar entre los omnes a quien daño fazían, dándose al uso del caçar las bestias fieras en las esquivas espesuras e desabitadas de Rodope. Fue así librada la tierra de tal subjecçión e daño por aqueste virtuoso cavallero Ércules, a remembrança del cual e gloria pusieron en las istorias los poetas aqueste trabajo; e aun a exemplo de los estonçes bivientes e de los que después avían de venir.


Esta manera de fablar es fabulosa, ca non es semejable de verdat nin conforme a las obras de natura comunes e usadas. Empero la su significaçión, segúnd Fulgençio ha declarado en la su Methología e los otros que descubrieron las figuras poéticas por razon qu'el fructo de aquéllas fuese entendido e cogido a benefiçio de la moral vida, entiéndese por la deessa Juno la vida activa, que acata las temporales cosas e se ocupa en ellas. Por esso es dicha deessa del aire, a mostrar la poca firmeza de las temporales cosas, empero es divinal por seer de las cosas que convienen a la conservaçión de la vida de los omnes. Es dicha madrastra de Ércules, que es interpetrado virtuoso, e por eso porque las ocupaçiones temporales contrallan, tientan, turban e desvían al omne virtuoso, embolviendo e abaxando la sabieza humana en las terrenales cosas, faziéndole bien paresçer lo que le embarga venir al su devido fin.


E por Uxio se entiende el omne cobdiçioso que non cura de virtud, poniendo toda su esperança en los temporales e fallesçedores bienes, enamorándose de la vida activa, queriéndola del todo aver a su uso. E estos tales la alcançan menos por non aver consigo el çimiento de virtud e buena entençión.


Por esso la dicha vida activa por éstos non derechamente buscada causa error e escuresçimiento de cognosçer virtud en el entendimiento de aquéllos, faziéndoles entender engañosamente que la vida activa sea solamente para alcançar e conservar temporales bienes; lo que non es, sinon para conservar e mantener virtud e vida contemplativa. Este error es la niebla a semejança de sí que la vida activa representa al cobdiçioso, en la cual engañado se delecta e usa de aquélla por actos non devidos. Allí se engendran mostruosos efectos e desaguisadas costumbres, que al prinçipio paresçen humanas e la su fin es bestial e sin honra.


E éstos son los çentauros, cuya muchedumbre es significada por el número de çiento, non dando reposo a la morança de los omnes querientes segúnt razón bevir. Estos çentauros van armados en la parte delantera defendiendo sus maliçias e colorándolas, mas la su fin es desnuda e cognosçida, dexando cola de mala nombradía, non teniendo alguna firmeza, fuyendo así como el viento, mostrando que poco dura la vida de los viçiosos e en viento se convierte, vanesçiendo por olvidança. Contra los tales los virtuosos por zelo de la cosa pública batallan esforçadamente, reprehendiéndolos e refrenando por temporal poderío, apartado de la congregaçión de los omnes dados a vida çevil tan nozible embargo. E así son fuera echados los viçios e embiados a los desiertos e montes, que se entienden por los profundos pensamientos mostruosos e enconados, non dexando los malos pensamientos de fuera poner en obra.


Esto dicho es la alegórica significaçión, empero la verdat de la estoria fue así. Que Uxio era un grand señor en la tierra de Greçia, todo inclinado e dado a la vida activa. E por cobdiçia de enseñorear muchas gentes e subjugar los pueblos se ingenió domar cavallos e cavalgarlos. E fizo así en el comienço çiento de cavallo, que armados corrién aquella tierra, faziéndose obedesçer por temor servil e estragando su voluntad los abitadores de aquellas comarcas. E los omnes e gentes d'esa sazón de tal novedat maravillados como de cosa que de antes non avían visto, cuidáronse que el omne e el cavallo en que cavalgava fuesen un cuerpo mezclado e compuesto de humana e cavalluna figuras. E pusiéronles nombres çentauros, porque eran çiento e porque corrién como aura, que quiere dezir viento o aire movido.


Sabiendo esto el muy fuerte Ércules, fijo de Júpiter e de Almena, fue en aquellas partes e batalló contra los çentauros dichos e vençiólos e fuera echólos de la tierra, confinando aquéllos en las montañas desiertas, dando lugar e azina de virtuosamente e reposada bevir a los que d'ello avían propósito.


Esto fue istoriado por la figura de suso dicha en el primero párrafo a perpetual memoria e duró fasta que es llegada fasta este nuestro tiempo. Çiertamente es espejo o lumbre al estado de los prínçipes mayormente entre los otros, onde pueden claramente veer las virtudes e vida al su estado convenibles. Aprendan, por ende, los que súbditos e vasallos rigen punen de semejar a Ércules, manteniendo justiçia, perseverançia e fortaleza. Guerreen los çentauros, que son los criminosos e malfechores sin bien alguno e, de otra manera, las malas costumbres o detestables usos, e dexen al pueblo bien queriente bevir en reposo. Por el guerrear de los çentauros la justiçia comotativa usen, penando los malos, siguiendo aquel exemplo. E por el reposo de los pueblos la justiçia distributiva, que es más noble parte, cognoscan se deve por ellos cumplir, gualardonando los buenos fechos e serviçios e dando benefiçios a los meresçientes e honrando los virtuosos por favor e testimonio de virtud.


E si spiritualmente esto querrés aplicar al estado de perlado, que deve fuir a los viçios e desechar las malas doctrinas, reluziendo por exemplos e buena fama, sería muy proprio aquesto que en esta istoria es dicho allegar. E por razón de abreviar, déxolo a la discreçión vuestra, que por este e por los otros estados sabrá deduzir este trabajo mejor que por mí podria ser expresamente puesto. E dó fin al primero capítulo.