Los doce trabajos:10



El seteno trabajo de Ércules fue cuando vençió e se apoderó en la serpiente que se llamava Idria, guarnida de muchas cabeças, la cual destruié las encontradas e partes de aquella región, venenando e corrompiendo el aire e sorviendo los animales e los frutos de la tierra.


La istoria es puesta assí. En Greçia era un lugar paludoso e encharcado en manera de tremedal, que se llamava por los de aquella comarca Lerne, onde avía una sierpe de estraña figura con muchas cabeças, a la cual dezían Idria. E avía tal natura que por una cabeça de aquéllas que le fuese tajada le nasçién tres, en manera que cuanto más trabajavan en su muerte los que la querían acabar por tajamiento de aquellas cabeças, tanto más ella por su natura multiplicava en su vida por cresçimiento de cabeças. E por cada cabeça que le cresçía ella usava de nuevas fuerças e más dañosos empesçimientos, en tanto que los habitantes de aquella región non podién sobrelevar tanto embargo nin temprar tan poderoso mal. Por eso acordaron ir a otras partes a buscar su vida e dexar la su propria tierra, pues labrar non la podían nin aun los salvajes fructos coger e mucho menos los huesos de sus muertos asconder en sepultura. Todos los ingenios, fuerças e paranças ya provadas contra la dicha sierpe sin fructo o provecho, non avían reposo para tomar entre sí consejo nin algúnt tiempo del año les era remedio e aliviamiento.


Así desesperados, fueron por muchas tierras buscando la vida e consejo cómo de tan pestífero e esquivo mal podrían ser librados o, al menos, aver algúnd espaçio para morar e tornar en e a la patria o tierra suya, a la cual la nativa e natural amor mucho los inclinava.


Contesçió por el mucho buscar que oyeron la fama del glorioso Ercules, que por su virtud por todo el mundo era nombrado, mayormente que estirpava o derramava los tales nozimientos del mundo doquier que los sopiese, por dar reposo a los pueblos e acresçentar la poblaçión de la tierra. Alegres e con esperança fueron a él por longura de días, aspereza e esquividat de fragosos caminos. Contáronle la amargura e fuerça del su exilio o apartamiento e la causa espantable del su desterramiento.


Ércules, oído que los ovo, movido de animosidat piadosa e de piedat animosa, fue con ellos al dicho lugar, confiando en su virtud jamás non vençida con voluntad de sobrar la veninosa sierpe. E cuando fue allá, asaz estovo maravillado de la vista de la sierpe por su desvariada figura e muchedumbre de ponçoñosas cabeças. Con todo eso, non dubdó provar por tajamiento si pudiera aquellas derribar cabeças, cuidando que ante que otras nuevas cobrasen el ponçoñoso poderío, las que quedasen serién de tajar acabadas. Mas la natura e propiedat singular e desconveniente de la dicha Idra obrando de su condiçión, cuanto más Ércules se apresurava en tajar las serpentinas cabeças, las renovadas e siguientemente salidas más aína cobravan su fuerça e con mayor poder abivando doblavan el defendimiento.


Veyendo esto Ercules, dexó por aquella manera ofender la engañosa Idra, e non fallesçió consejo al su ingenio muy claro, mandando traer muchedumbre de leña e ordenar en manera de muro en derredor de aquel lugar. E aquella ençendida, lançó grant fuego e levantó grandes flamas que paresçían al çielo llegasen. Así fue ardida la fiera sierpe e toda la espesedumbre del feno o yervas de aquel logar, do ella se ascondía e morava. Fueron por el sotil fuego la muchedumbre e cuasi sin cuenta cabeças en çeniza convertidas en uno, que non pudieron ser tajadas suçesivamente por la dura espada. En esta manera ovieron reposo los de allí moradores por el de Ércules benefiçio, a cuyo loor esto fue recordado.


Aquesta manera de fablar es poética, en parte fabulosa e en parte parabólica e figurativa, significan do los deleites de la carne, que son propiamente como sierpe nozible que destruye todo benefiçio vir tuoso e consume los fructos de buenas obras, comiendo los omnes, quexándolos a la muerte a natura multiplicativa, ca, quitándole una cabeça o manera de deleite, muchos otros tales e tanto valientes produze en su lugar, e esto por seer el apetito d'ello e incli naçión natural. E dixeron que nasçién tres cabeças por una, mostrando que tres son los prinçipales viçios de la carne que en uno nasçen, es a saber: pe reza, gula, luxuria. E estonçe las potençias del ánima, que son abitadores de la región del omne, non fallan reposo nin remedio. Allí es el grant tremedal e espes sura ervosa de los viçios e disposiçión de culpas.


Pues acórrense a Ércules, que es e se entiende cualsequier virtuoso de los pasados que han sobra do los viçios, mayormente de la carne, por tomar de aquél exemplar fructo. E cuando quieren toller las ocasiones por aquel pensamiento, nasçen más dubdas e delicados peligros, que son cabeças d'esta mala sierpe. A la fin non fallan remedio sinon el grant fuego, que es entendido la grant aspereza de vida e continuado exerçiçio que doman la maliçia de la carne. E estonçes los sus viçios son en çeniza convertidos. Tal fuego como éste aquel virtuoso pasado de quien toman enxemplo ençiende con la nombradía que dexó de la grant penitençia que fizo e aspereza de vida, arredrando de sí toda ocçiosidat, que es lugar palludoso o encharcado por tal como ésta criar sierpe. E en este passo conosçen que non abaste sola reprehensión, que se entiende por el tajar del espada, nin refrenamiento de razón, que es entendido por la fuerça de Ercules, mas sola aspereza de vida, abstinençia e continuado trabajo son fuego poderoso para sobrar, vençer e acabar la Idra de la carne.


Ésta es alegoría, fermosamente segúnt lo pusieron por palabras encubiertas a fin de criar e acresçentar buenas costumbres. Pero la verdat de la istoria, segúnt sant Isidro en las sus Ethimologías pone e otros concordando con él que lo han expuesto, es esto. En Greçia era una grant llanura a que dezían Lerne, onde avía muchas bocas que manavan agua en tanta cuantidat e abundança demasiada que toda aquella tierra de enderredor gastava e afogava, que non podían dar los moradores a ello decurso o escorrimiento, ca la llanura non era pendiente, segúnt era menester. E, por ende, provaron çerrar aquellas bocas finchéndolas de piedras e arena. E por una que çerravan, el poder del agua rompiendo por otra parte, la dura tierra en muchas bocas con mayor fuerça manava. Por esto fue dicha Idra, que quiere dezir agua en lengua griega; e llamáronla sierpe porque andava serpentinamente a bueltas e torçida.


Fizo tanto de daño que los moradores dexaron aquella región, fasta que Ércules veno, sabiendo esto. E por su claro ingenio, queriendo proveer e remediar contra este tan abondoso mal, fizo fuegos de çiertos materiales compuestos que por su natura fazían detener el su corrimiento e decurso de la poderosa agua e bolver por otras partes en el fondo de la tierra. Por manera que de allí adelante aquella tierra fue libre, abitable e bien poblada.


Non curé de poner aquí la manera cómo se fazen los dichos fuegos, segúnd la opinión de algunos que d'ello han escripto, por non alongar las razones o enxerir lo que non faze a la entinçión moral.


E esto que Ércules fizo fue escripto por singular maravilla e benefiçio a loor e nombradía suya. E segúnt escrive Petrus Comestor, Platón, el philósofo, escrivió esta istoria en la su verdat por otra manera, diziendo que en Greçia fuera una donzella de tanta sçiençia dotada que todas las artes e sçibilidades humanas le eran manifiestas, sobre todo en la lógica era muy complida, tanto que por sufismas engañava los disputantes con ella e les fazía otorgar sus proposiçiones por fuerça de subtiles argumentos, fasta que veno Ercules, ya experto en las artes e filosofía, como dicho es en el cuarto capítulo, que por verdaderas e reales demostraçiones convertió en sçeniza e desfizo los paresçientes e sufísticos argumentos de la dicha donzella. Onde por cualsequiera d'estas dichas vías fuese es provechoso enxemplo.


Conviene bien tal semejança a los estados del mundo, señaladamente al de los labradores, que non se deven dar a delicadamente bevir nin estar en oçiosidat o en vano, ca el su estado requiere que tra bajen e coman gruessas viandas e vistan non delicadas vestiduras. E con esto sobrarán la sierpe de la carne, que en ellos ha grant ocasión por falleçerles sçiençia e uso entre gentes virtuosas. E si non fuese por el trabajo e aspereza de vida, caerién de la ocçiosidat en pereza e de la pereza prestamente en la luxuria. E éstos non han tantos defendimientos como los otros estados contra estos viçios, nin han tan clara inteligençia, antes, cuando tajan una cabeça, nasçen muchas e non pueden vençer la sierpe fasta que en la leña de su carne ençienden fuego de tra bajo en la vida rústica o aldeana. E demás desfazen la espesura del feno, que son los aparejos por apretamiento e grosedat de viandas e simpleza de vestiduras. Así matan e matar pueden la Idra de muchas cabeças, siguiendo a Hércules. Averán, por ende, buena tierra e abitable en sí e dispuesta a algúnt fructo e podrán mejor entender en la material labrança.


Egualmente esto faze que es dicho en su manera al estado de menestral, que deve guardarse de ocçiosidat e foír curosamente al viçio de la carne, si quiere aprovechar en su menester, que por trabajo se puede e deve conservar bien biviendo en el estado suyo. Así de los otros podredes segúnt su condiçión buscar, fallar e ordenar la aplicaçión o moralidat convenible por lo que es movido e sumariamente tañido en el capítulo presente.