La pulpería

El matrero Luciano Santos
La pulpería​ de Antonio Lussich

BALIENTE
Ya nos bamos acercando:
aquella es la casa e trato,
vamos a pasar un rato
si usté no le anda lerdiando;
y una guitarra hay, que cuando
la tiempla un güen tocador,
la dolzura y el dolor
salen también de sus cuerdas,
que hasta el alma se arecuerda
y toda tiembla de amor.

CENTURIÓN
Beo en el palenque ataos
dos pingos de güena planta,
¡Bien aiga la madre santa,
a quien llevarán montaos!
No vaya a ser que pialaos
salgamos de esta ocasión.

BALIENTE
Ya sabe ño Centurión
que no juyo a un compromiso
y suelo hacer si es precisa
de las tripas, corazón.

CENTURIÓN
Son pocos cuñao Baliente
pa sorprender a un matrero,
y el que ha de aujeriar mi cuero
no ha nacido entre esa gente.
Que ande este gaucho se siente
a la faja es pa peliar,
mi acero sé culebriar,
y al que medio agarre a tiro.
Tal vez de un golpe lo estiro
sino me logra chumbiar.

Vamos pues a madrugarlos
y al hacer la descubierta,
tengamos el ojo alerta
pa de sorpresa agarrarlos;
es preciso pastoriarlos
cada uno por un flanco,
y en un ratito estos blancos
los han de cazar del freno,
y el que se tenga por güeno
verá que no seinos niancos.

BALIENTE
Oiganlé, ya uno coció
y viene a reconocer.
Prontito hemos de saber,
qué madre al mundo lo echó.

La pulpería