La pulga que abortó



El domador de pulgas (Madera 5).png


LA PULGA QUE ABORTO


L

A maternidad había creado complicaciones, las pulgas dentro de su civilización, habían perdido las dilataciones óseas, y los músculos de largas extensiones planas, no cumplían con su cometido en el momento del parto.

Una pulga soltó los huevos antes de llegar a la rendija que se le había destinado para el sostén de la raza. Aquello era un aborto. Tal vez las pulgas en el futuro ya no iban a poder brincar, entonces la ciencia médica creció en asocio de las religiones. Nunca las pulgas pensadoras, comprendieron porqué las cosas de la imaginación se ligaban tanto con los jeroglíficos médicos y las exploraciones en los órganos internos de las pulgas.

Las creencias complicaron la maternidad, debían multiplicarse las familias, así las pulgas hijos tuvieran que morirse de hambre. Y los médicos le dijeron a una pulga: “señora, si usted tiene un hijo hay que rajarle la barriga". Ella era creyente y se la rajaron.

Se fundó un control, del nacimiento, amor y muerte que las pulgas mortales aceptaron, de pulgas humanas, como ellas, pero que eran representantes de los poderes celestiales. Y ofrecían en nombre del Creador General, el cielo, que era un lugar a donde se llegaba con alas. Tal vez como los médicos tenían que ver, con dejar la tierra, y no con el pasaporte divino, nació la unión de los templos con las medicinas de patente.

Los señores pulgas que cuidaban las enfermedades, sufrían su descontento, porque tenían competidores que hacían milagros, eso le restaba mérito a la ciencia. También dentro de los doctores se crearon muchas envidias. La envidia era entre las pulgas una cosa como menospreciar a la pulga eficiente para no tener que compararse con ella.

Se fundaron los hospitales pero las pulgas no gustaban de las pulguitas de hábito, y de gorro planchado con goma. Porque las pulguitas de hábito en nombre de Dios y lo peor, antes de la muerte, dejaban sufrir mucho a las pulguitas enfermas. Las pulgas decían mucho, que allí faltaba el corazón. Una pulga muy enferma se orinó en la cama, a cualquier pulga enferma le sucede eso, la pulga de hábito la mandó a una ducha, muy enojada, y como la pulga enferma no parecía, la buscaron, y no había salido porque se murió en el baño.

Contaban también que las pulgas médicos eran muy bromistas; claro, el sentido del humor es algo muy importante, aún en las operaciones; la pulguita que estaba para ser rajada recibía narcótico y se dormía a merced de las pulgas médicos, pero como los doctores pulgas eran muy graciosos, hacían bromas, la operación duraba mucho y se moría la pulguita.

Una pulga sociólogo, dijo que faltaba amor al trabajo, y que los médicos no sabían de amor profesional, sino del deseo de aparecer importantes dentro del orden social Y aquel impulso nacía de las pulgas padres, que querían tener hijos médicos con aire de señores pulgas.

Fué terrible, y algunas pulgas serias lo comprendieron, que pulgas médicos, se metían a literatos, y a los pobres se les hacía un enredo con la vida sexual, la patología, y la aptitud para vestir las cosas y decirlas. Y lo peor fué cuando esos médicos pulgas, descubrían las estatuas con discursos, y colocaban las placas en las casas en que otro médico había tenido que ver con la muerte de alguna pulga ilustre.

Muchas pulgas empezaban a reunirse, las pulgas justas protestaron ante la vida, por la injusticia con que se trataba a las pulgas investigadoras. Los laboratorios eran en realidad los que mantenían el contacto con la vida, pero mal dotados. Le parecía a las pulgas de mando, que no había que dar mucho dinero para cosas tan pequeñas como las del microscopio.

También algunos de los médicos pulgas de alma humana, no eran tratados como se lo merecían, otros de aparato, ganaban mejor la vida. Había entre algunos médicos pulgas, verdaderos apóstoles.

Muchas pulguitas prefirieron curarse con aguas claras, las cuales decían contener, soluciones ínfimas de drogas, otras más optimistas o decepcionadas, recurrieron a las almas de los muertos. Hubo pulgas que ingresaron por correspondencia a unos hospitales invísibles e insensibles; de estos actos y otros del estilo espiritista habrá de darse cuenta en otro capítulo de esta historia que trata de las pulgas.

Un padre mató al pulgón novio de su hija; él al morir le decía: le juro que yo no le hice eso a su hija, el padre no sabía que el médico pulga le había estado poniendo inyecciones (para fortalecerla).

La biología; estudio al cual se aplicaban muchas pulgas de anteojos; es la ciencia que trata de la vida...