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ESCENA IIIEditar

FELIPE y MÓNICA

FELIPE. -¡Qué tanto cumplimiento! Cuando no hay, no se paga...

MÓNICA. -Pero tampoco se toma leche... yo no lo siento por mí, ni por vos... sino por esas pobres criaturas que tienen que alimentarse... ¡y por Zulma!... Ahora no más llega la pobre cansada de la caminata y no encuentra con qué desayunarse... La suerte que me ha quedado pan de anoche... (Se pone a servir el café.) ¡Tita! ¡Raúl!... Vengan a tomar el café. (A Felipe.) Ahí tenés...

FELIPE. -(Disponiéndose a servirse.) ¿Dijiste que había pan?

MÓNICA. -Sí. Pero no pa tu pico. (Saca un pan grande del cajón de la mesa y lo divide en tres porciones.) ¡Pa Raúl, pa la Tita y pa Zulema!

FELIPE. -¿Yo no tendré boca, verdad? (Toma una de las porciones.)

MÓNICA. -(Intentando arrebatárselo.) No seas grosero. ¡Parece mentira!...

FELIPE. -¿Te has creído que no tengo estómago, también? (Hace sopas con fruición, mientras Mónica va hacía adentro y vuelve acompañando a los chicos, que deben aparecer somnolientos.)