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Estancias XVII
de Medardo Ángel Silva

Nota: Poema número XVII de El árbol del bien y del mal


    Para los que llevamos, como un puñal sutil,
dentro del alma una ponzoña
para los que miramos nuestra ilusión de abril
hecha una mísera carroña;

    inútilmente suena tu pandero de histrión
-¡o, vida frívola y banal!-
¡si no es de nuestros labios la divina canción
primaveral y matinal!


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