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Estancias XVI
de Medardo Ángel Silva

Nota: Poema número XVI de El árbol del bien y del mal


    Hastíos otoñales... ya nada me entusiasma
de cuanto me causara infantiles asombros
y así voy por la vida, cual pálido fantasma
que atraviesa las calles de una ciudad de escombros.

    Y mi alma, que creía la Primavera eterna
al emprender sus locas y dulces romerías,
hoy ve, como un leproso aislado en su caverna,
podrirse lentamente los frutos de sus días!


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