Coloquio entre los paisanos Mauricio Baliente y José Centurión

El matrero Luciano Santos
Coloquio entre los paisanos Mauricio Baliente y José Centurión​ de Antonio Lussich

MAURICIO BALIENTE
¿Por acá don Centurión?
Bien haiga con su madrina
¡A que al rastro de una china,
se ha largao esta ocasión!

CENTURIÓN
Ni por pienso dio en el punto,
le diré él porque llegué:
de mi pago me ausenté
por librarme ser dijunto.

BALIENTE
Esa es cosa muy formal
y serio se pone el caso.

CENTURIÓN
Dentro de un rato amigaso
oirá el gran merenjenal.

¿Y a usted que tal le va yendo?

BALIENTE
Medio cordial de salú
pero de riales a flüs
de esta cancha van juyendo.

Pucha que se ha güelto viejo,
tiene la barba y el pelo
como esas nubes del cielo
de un blanco medio azulejo.

CENTURIÓN
¡Que quiere amigo Baliente,
las penurias de esta vida
me han puesto el alma abatida
y el corazón impotente.

Tanto he sufrido cuñao
tan mala ha sido mi suerte,
que muchas veces la muerte
al Cielo se la he clamao.

BALIENTE
Siempre triste don José
porque ingrato es su destino;
corte hermano otro camino.

CENTURIÓN
¡Si el mesmo sino tendré!

BALIENTE
Nunca sea desconfiao,
son cambios que tiene el hombre,
y quien por ellos se asombre
jamás saldrá bien parao.

CENTURIÓN
Quiera oír su voto el Cielo,
y sus palabras de aliento
no se pierdan en el viento,
trocando en suerte mi duelo.

BALIENTE
Suelte a volar su carancho,
y cuente la albersidá
que lo ha traído por acá,
abandonando su rancho.

CENTURIÓN
Para la oreja aparcero,
escuche y no se me asuste,
que tuito el desbarajuste
le contaré por entero.

BALIENTE
Tiene pronta mi atención,
estoy dispuesto a escucharlo,
largue el royo sin cortarlo
de esa fiera rilación.

CENTURIÓN
Mas antes de rilatar
acomodaré a mi obero,
que por él salvé este cuero,
que quisieron ojalar.

BALIENTE
Metaló aquí en la ramada
y tomando un cimarrón
me contará la aflisión
de esa su alma atribulada.

¡Ah! ¡Pingo para un apuro!
Y de yapa que es cruzao.

CENTURIÓN
Montando en él, no hay venao
contra mis bolas siguro.

Esa suerte Dios me dio
ni al más pintao embidéo,
no muento maula ni feo
demasiao maula soy yo.

BALIENTE
No se achique mi aparcero,
como cuadro es de valer,
¡porque sin merma ha de ser
aquel gaucho terutero!
Que otro tiempo jue el primero
pa la guerra y el amor,
pueta de menta y cantor
letrao de labia y de cencia
su nombre siempre en la ausencia
fue alabao como el mejor!

CENTURIÓN
No amigaso, con los años
todo se pierde en la vida,
lo que fue ilusión querida
hoy se cambió en desengaños.

BALIENTE
Boy a prender un tisón
¿Tiene mistos compañero?

CENTURIÓN
¡Cuando le ha faltao yesquero
al que es gaucho de fogón.

BALIENTE
¡Ah terne! Siempre el mesmito,
sólo en el pelo ha cambiao,
y el cuero más chamuscao,
pero en genio, ni un chiquito.

CENTURIÓN
Y usté tamién ño Baliente,
con su peso y con su calma
da caídas que van al alma
¡y queman como aguardiente!

BALIENTE
Alcance de aquel montón
charamujas pa quemar,
verá en un rato chispiar
como yesca este fogón.

Sirba de más, de ahí arriba
descuelgue aquel asador,
tengo un asao de mi flor
para templar la barriga.

¿Su buche ha de andar flacón?

CENTURIÓN
Como maleta vacida.

BALIENTE
Ganelé, pues, la partida
y delé doble ración.

Aura trate de domar
ese vientre tan arisco,
si se amansa del peyisco
nos saldremos a pasiar;
de paso lo he de llevar
a una güena pulpería
y aunque sea con lejía
mamaos hemos de salir;
¡Para que tristes vivir
pudiendo haber alegría!

CENTURIÓN
¿Pero digamé cuñao
tan sólo se encuentra aquí?

BALIENTE
Si siempre solo viví,
y solo, el mundo he traquiao.
Pa las hembras soy curao,
pues no me enriedo en sus tientos
soy libre como los vientos,
como en el aire el chajá;
y el amor nunca me hará
salir del pecho un lamento.

CENTURIÓN
De una piscoira me habló
cierta vez, que había tenido,
y siguiendo a su partido
de esa prenda se ausentó,
la que de pena murió
(Dios la tenga en santa gloria),
pero siempre en su memoria
ritratada la tenía;
cuasi lloraba ese día
cuando rilató su historia.

BALIENTE
Olvide ño Centurión
ese recuerdo tan triste,
que mi pecho no resiste
y me parte el corazón;
cuentemé la rilación
de lo que a usté le ha pasao;
qué trifulca lo ha obligao
abandonar la querencia,
tal vez su sola alvertencia
de algún pango lo ha salvao.

Coloquio entre los paisanos
Mauricio Baliente y José Centurión