Cancionero, De dos lumbres tal llama a mí venía

Fragmento CCLVIII
Cancionero
 de Francesco Petrarca

De dos lumbres tal llama a mí venía
tan viva y suavemente fulgurando,
y a un tiempo un suave pecho suspirando
tal río de elocuencia en mí vertía,

que sólo hacer memoria de aquel día
parece que me acaba, recordando
cómo iban mis espíritus menguando
a par que su dureza deshacía.

El alma, siempre en el dolor crïada,
(¡mirad si cobra el hábito pujanza!)
este doble placer tan mal contuvo,

que, al gusto de merced jamás usada,
temblando ya de miedo o de esperanza,
entre quedar o abandonarme estuvo.