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Sentencia del TOF 3 dictada en el caso del atentado contra la AMIA el 29 de octubre de 2004 (111)

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  • TÍTULO I. LA CAUSA POR EL ATENTADO
    • CAPÍTULO VI. Carlos Alberto Telleldín
        • C) El taller de Nitzcaner
          • 2) Prueba
            • c) Declaraciones


Prestaron declaración durante la audiencia de debate Marcelo Fabián Jouce, socio de Nitzcaner en el taller mecánico, y sus empleados Francisco Bonnefon y Pablo Mario De la Cruz Arévalo. También depusieron acerca de circunstancias relativas a dicho comercio Alicia Noemí Trotonda y Augusto Carlos Curel.


Marcelo Fabián Jouce manifestó que en 1994 alquilaba un local con Ariel Nitzcaner, ubicado en la calle Ituzaingó de Villa Maipú, provincia de Buenos Aires, donde funcionaba un taller de mecánica, chapa y pintura. Expresó que un viernes de julio de ese año, Telleldín llevó al taller una Renault Trafic, con chapa patente colocada, de color blanco, sin puerta lateral, con un logo pintado en los dos paneles de costado que eran como dos semicírculos que, creía, abajo tenían la inscripción “disc-jockey”.


Explicó que la camioneta llegó enganchada con una cuarta a un automóvil Sierra, color verde, que la remolcaba, no recordando a la persona que lo conducía. Según los dichos del testigo, Telleldín solicitó que le quitaran los logos, como así también unas maderas que había dentro de la caja, tanto en el piso como en los costados, a fin de venderla lo más estándar posible. Requirió, asimismo, la reparación con masilla de un golpe que tenía en la parte trasera y otro que estaba arriba, en la delantera. Mencionó que el nombrado manifestó que había publicado el rodado para la venta el fin de semana siguiente.


En primer lugar, indicó, removió los logos con una pulidora y luego Arévalo de la Cruz se encargó de sacarle los golpes y pintar las reparaciones. Recordó que con Nitzcaner sacaron las maderas y los listones del interior, negando que se le hubiera efectuado alguna reparación en la amortiguación trasera o algún procedimiento relacionado con los elásticos.


Relató también que el día en que Telleldín llevó la camioneta, ayudó a Nitzcaner a extraer el motor –que se hallaba en condiciones normales- retirándolo el primero del taller. Añadió que a los dos días, según creía un lunes, Telleldín llevó, en el baúl de un Escort, otro motor; precisó que colaboró para colocarlo en la Trafic, sin intervenir en la reparación de la parte mecánica.


En orden al segundo motor, apuntó que era muy parecido al extraído a la camioneta; que no advirtió nada extraño. Señaló que creía que se le había sacado la tapa, que era naftero, no presentaba rastros de incendio, partes derretidas, ni algún olor en particular, a la vez que aclaró que desconocía los efectos producidos por el fuego sobre los motores.


Recordó que carecía de las partes de aluminio y cableado; era el fierro donde se colocaban los pistones, que estaba sucio como si hubiera estado a la intemperie. A lo expuesto agregó que el motor se encontraba “clavado”, ya que Nitzcaner lo golpeaba con unos tacos de madera, no recordando si alguna persona del taller lo limpió, pero entendió que fue colocado directamente en la camioneta.


El testigo refirió que la Trafic, tras las reparaciones comentadas, le fue entregada a Telleldín en la fecha convenida, según creía un día viernes, no pudiéndolo precisar ya que ese día no trabajó.


Aseveró que nunca vio la camioneta incendiada de “Messin”, que luce a fs. 239, ni una Trafic quemada a la vuelta del taller. Tampoco reconoció las piezas que componían el motor secuestrado entre los escombros de la A.M.I.A. como el colocado en el utilitario; reconoció, en cambio, la fotografía aportada por Pedro Sarapura como la camioneta llevada por Telleldín al taller.


A la vez, Jouce narró que participó de un allanamiento en el taller e incluso indicó a los funcionarios policiales que las maderas que estaban en un costado eran las que habían extraído de la Trafic, reconociendo en tal sentido las maderas y listones fotografiados a fs. 10.569/10.574 y 11.668/11.672.


Por último, manifestó que luego de ese allanamiento fue detenido y trasladado al Departamento Protección del Orden Constitucional, donde vio un bloque de motor y también pedazos de chapa. Durante su estadía en esa dependencia policial, aseguró Jouce, Telleldín le solicitó que dijera que la camioneta que llevó al taller estaba quemada y que los paños quemados se habían reemplazado por chapas con remaches, no recordando si le ofreció algo para recompensarlo o si sólo le manifestó que tenía un par de automóviles.


A su turno, Pablo Mario De la Cruz Arévalo indicó que en 1994 trabajaba como pintor de vehículos en varios talleres, incluido el de “un tal Ariel”, en Villa Maipú, donde desarrolló sus actividades a partir de mediados de ese año. Allí, señaló, vio una Renault Trafic blanca, sin puerta lateral, de estado general normal, que permaneció en el taller aproximadamente una semana, desconociendo cuándo y quién la llevó y retiró. Negó haber visto para esa época una camioneta quemada en los alrededores del taller.


Sobre la Trafic, expresó, realizó trabajos de lijado y pintura en los laterales, donde, dedujo, hubo unos logos. Si bien en un principio no recordó si pintó la parte posterior o si el rodado presentaba alguna abolladura, luego de leérsele un tramo de su declaración prestada ante el magistrado instructor, aclaró que en la parte trasera derecha -sobre el marco de la puerta, en el techo-, tenía un golpe, presentando otro similar –como ondulaciones- en el sector delantero, bordeando el parabrisas, también sobre el techo.


Aseveró que realizó retoques de pintura dentro de la cavidad del motor, del lado derecho, no recordando si éste estaba colocado o si vio uno en algún otro lado del taller. No obstante, puntualizó que vio un motor cuando empezó a trabajar y que era el único que había en el lugar, sin poder precisar si se trataba del mismo que estaba colocado en la Trafic o si alguien lo había llevado al taller. Con relación a ese motor, aseguró que no presentaba indicios de estar quemado, no recordando si era naftero.


Al exhibírsele la fotografía aportada por Pedro Sarapura, expresó que la Trafic sobre la que trabajó no presentaba logos a la vista, pero las partes que pintó se correspondían con la ubicación de esas impresiones en la foto. A la vez, reconoció en las vistas fotográficas obrantes a fs. 10.569/10.574 y 11.668/11.672 el taller y, si bien afirmó haber visto el interior de la camioneta, no recordó si lucía un revestimiento de madera con listones de aluminio, ni, en su caso, quién lo extrajo.


El testigo admitió conocer a Carlos Telleldín por haberlo visto en varias oportunidades en el taller, además de las veces que concurrió para controlar los trabajos que se estaban realizando sobre la camioneta a la que hizo referencia. Negó conocer a Ana Boragni; empero, reconoció que una rubia, de mediana estatura, de nombre Ana, siempre hablaba con Ariel o con Marcelo.


Por su parte, Francisco Bonnefon relató que entre mediados de mayo y diciembre de 1994 trabajó haciendo changas en el taller de chapa y pintura de Ariel Nitzcaner.


Explicó que allí vio una camioneta Renault Trafic que fue retirada el 9 de julio de ese año, comentando quien lo hizo que la había publicado para la venta; según creyó, el vehículo permaneció en el lugar durante una semana, sin poder precisar quién y cuándo la dejaron. Describió el utilitario como blanco, corto, sin puerta en el costado, con el interior forrado con maderas como para evitar golpes en la carga que transportaba; negó haber visto los logos.


Con relación al motor, aseguró que cuando vio la camioneta se hallaba desarmado, ocupándose Ariel de armarlo. El testigo no supo decir si se hallaba quemado, toda vez que, según indicó, no trabajó en su colocación en el rodado. Tampoco pudo precisar cuándo llevaron al taller el motor que se colocó en la Trafic.


Asimismo, explicó que se pintaron los costados del vehículo, donde la pintura se hallaba rasqueteada, tarea en la que no intervino, toda vez que era chapista. Puntualizó que su participación en el arreglo no resultó necesaria por no presentar problemas de chapa.


Al exhibírsele la fotografía aportada por Pedro Sarapura, señaló que la camioneta a la que hizo alusión era de ese tipo, reconociendo las maderas fotografiadas a fs. 10.569/10.574 y 11.668/11.672 como las extraídas del interior de la Trafic. Refirió que supo que se llevó a cabo un procedimiento en el taller, por cuanto en una oportunidad, al concurrir a su trabajo, encontró el lugar clausurado.


Expresó Bonnefon que conocía a Telleldín como un cliente más; Hugo Antonio Pérez era quien lo acompañaba al taller; la esposa de Telleldín, según creyó que le comentó Ariel, fue la que se llevó la camioneta. Por último, negó haber visto alguna Trafic quemada en las inmediaciones.


Alicia Noemí Trotonda indicó que residía en la parte trasera de la finca sita en Ituzaingó 2331 de San Martín; que se hallaba separada por un patio, con salida independiente, de un taller que funcionaba adelante, que era alquilado por su hermano a Ariel Nitzcaner. No recordó una camioneta en el interior del taller en 1994, ni tampoco una carrocería incendiada en la esquina de su domicilio.


A ello se suma el testimonio de Augusto Carlos Curel, quien expuso que vivía en un departamento en el fondo de Ituzaingó 2331 de Villa Maipú, San Martín, donde su suegro le cedió un espacio. Explicó que, patio de por medio, a la calle daba un taller, alquilado por Ariel Nitzcaner y su socio Marcelo.


Aseveró que en 1994 observó varias Trafic tanto dentro como fuera del taller, aunque nunca presenció tareas de reparación o pintura sobre ellas, ni vio una camioneta quemada. En tal sentido, al exhibírsele la fotografía aportada por Pedro Sarapura, expresó que vio por lo menos dos o tres camionetas similares, no recordando los logos. Con relación a las fotografías de la Trafic de “Messin” obrantes a fs. 234/235, manifestó que no observó “nada de eso” en el taller. Aseguró el testigo que vio a Carlos Telleldín varias veces en el taller, como así también a Ana Boragni –cuyo nombre ignoraba-, a quien describió como una señora de 1,60 m aproximadamente, de nariz pronunciada y mucho busto, enterándose por los diarios que se trataba de la mujer del primero.


Curel participó de los dos allanamientos practicados en el taller, facilitando en ambas ocasiones las llaves del lugar para el ingreso del personal policial. Reconoció diversos elementos fotografiados a fs. 10.569/10.574 y 11.668/11.672 como secuestrados en los procedimientos.


Al prestar declaración con relación al tema, Ana María Boragni sostuvo que al día siguiente de la extracción del motor de la Trafic de “Messin” en lo de Cotoras, fue llevado al taller de Nitzcaner por Carlos Telleldín, Hugo Pérez o ambos.


La nombrada refirió que en diversas oportunidades concurrió al taller de Nitzcaner para ver una camioneta que allí estaba en reparación, ignorando si se trataba de un vehículo que se había incendiado; en todos los casos presentaba sus vidrios tapados con papel de diario, por cuanto estaban pintando la carrocería con soplete.


Asimismo, indicó que Nitzcaner decía que tenía problemas con la pintura o con unos paños de la camioneta y que se iba a demorar un día más y no descartó haberle hablado a efectos de que agilizase las tareas, tal como lo hizo en muchas oportunidades.


No supo decir si a la camioneta se le realizó algún trabajo de amortiguación o de elásticos; tampoco pudo explicar por qué el motor de la camioneta incinerada no lo extrajo directamente Nitzcaner en su taller, alegando que fue una decisión de su marido. Agregó que éste prefería que Guillermo Cotoras observara los motores que estaban muy delicados, ya que era más detallista, a la vez que mencionó que en varias oportunidades se había procedido de idéntica forma.


Relató que el sábado anterior al 10 de julio observó que la camioneta reparada en lo de Nitzcaner y que, presumía, era la incinerada, se hallaba en la puerta de su domicilio; explicó que era una Trafic blanca, lisa, con dos puertas traseras, con caja cerrada, sin puerta lateral, naftera, sin recordar si era corta o larga; dijo desconocer si le dejaron los tubos de gas.


Boragni, a su vez, no supo decir si fue ella quien retiró la Trafic de lo de Nitzcaner o si lo hicieron Carlos o Hugo, aunque luego, en el transcurso de su declaración, dijo estar segura que ella no había sido. Ello sin perjuicio de que en su testimonio de fs. 10.366 manifestó que había ido a lo de Nitzcaner en remis, retirando sola la camioneta, la que condujo hasta el frente de su domicilio, donde permaneció hasta su venta.


En cuanto a Sarapura, manifestó que lo oyó nombrar como “el titular del supuesto chasis” que tenía el motor de su marido; incluso Telleldín le comentó, una vez detenido, que tuvo la Trafic de Sarapura, a la que le colocó el motor de la incinerada, no recordando de qué manera se obtuvo la carrocería aludida.


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