Recordación Florida/Tomo II Libro XIII Capítulo VI

Nota: En esta transcripción se ha respetado la ortografía original.


CAPITULO VI.


De un singular y admirable monstruo que nació de una india, natural y vecina del pueblo de Santo Domingo Sinacao.

Aunque en este particular de criaturas monstruosas puede haber muchas en el mundo, porque no es cosa muy apartada del orden de la naturaleza, pues puede acaecer el engendrarse muchas veces por sobra ó falta de la materia generante, siendo la madre que los concibe más ó menos prolífica y fecunda; sin embargo, porque esta especial y rara criatura vino después de muerta á Goathemala, remitida con persona de capacidad, por su cura vicario, y causó admiración general su formación monstruosa, me ha parecido no omitir esta noticia, para que los que la leyeran den y repitan alabanzas á la suma piedad de Dios, que pudiendo hacer en nosotros lo mismo, nos crió con perfección á su imagen y semejanza, librándonos sólo por su bondad, sin mérito de nuestra parte, de semejantes defectos.

A los doce días del mes de agosto del año de 1675 nació de una india del pueblo de Santo Domingo Sinacao, poblazón distante cuatro leguas de camino de esta ciudad de Goathemala, un monstruo natural, disforme y admirable en la formación de su cuerpo, de figura hermosa y perfectamente humana en la perfección y simetría fisonómica. De un solo vientre nacían dos distintos perfectos cuerpos separados y desunidos en la pluralidad de sus troncos, cada uno dellos con dos cumplidos brazos y perfectas manos, dos rostros agradables y hermosos y de una similitud igual y parecida en el todo, dos piernas proporcionadas a la competente edad de su oriente, y sobre la parte que hace la cintura otra pernezuela muy corta, aunque también acompañada como las otras de su pie y dedos correspondientes. No demostraban miembro que demostrase y advirtiese la clase verdadera y natural de su sexo, porque en aquella parte brotaba y nacía la una de las tres piernas que era la pequeña. Estos habían de ser lo que llaman los indios chachaguates y nosotros gemelos, y nacieron, por haberse unido como refiero, lo que ellos llaman nannasos y nosotros monstruos. Fueron bautizados por el vicario de su pueblo, religioso del orden de Predicadores. Trájose á Goathemala, donde no hubo casa de vecino de porte y autoridad donde no estuviese; túvele en la mía, donde le contemplamos muy despacio, y conservo un retrato verdadero suyo. Intentóse, muerto, con este cuerpo singular y raro hacer lo que se eatila con los cuerpos de los hombres sobresalientes y héroes grandes, que era preservarle con la aromática costosa unción de los bálsamos; cuyo costo hacía el Presidente D. Fernando Francisco de Escobedo, gran bailío de Lora en la religión de San Juan, con ánimo de remitirle á España; pero discurrieron los cirujanos ser sin tiempo, á causa de alguna corrupción introducida en este admirable y prodigioso cadáver, y algún molimiento en la delicadeza de la mole, con que hubo de volverse á remitir á su pueblo, donde en la iglesia dél fué sepultado, con su madre, al tercero día después del parto y nacimiento deste prodigio de la naturaleza.