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CÁMARA DE DIPUTADOS

doña Cármen Suárez. Este trámite que la misma interesada indica en su solicitud es tanto mas necesario cuanto que del contesto del memorial presentado a la Cámara bien poco se infiere que ilustre lo bastante para formar juicio acerca de las razones de equidad que puedan favorecer a la recurrente.

Sala de la Comision, i Setiembre 10 de 1845. — José G. Palma. — Pedro J. Lira. — Antonio Varas.


Núm. 129

Doña Cármen Suárez, viuda de don Francisco Dinator, tiene pendiente ante esta Cámara una solicitud en que pide se autorice a la Municipalidad de Santiago para concederla una reparacion de los perjuicios sufridos por su marido en la construccion del reñidero de gallos. La Comision de Justicia ha juzgado oportuno, se oiga a la Municipalidad sobre el particular; i la Cámara, conformándose con su dictámen, ha dispuesto se remita a V. E. la indicada representacion para que se sirva pedir a aquella corporacion los datos necesarios para la acertada resolucion de este asunto.

Dios guarde a V. E. Santiago, Setiembre 12 de 1845. — RAMON LUIS IRARRÁZAVAL. — Ramon Renjifo, Diputado Secretario. — A S. E. el Presidente de la República.


Núm. 130

El Presidente de la República se ha servido espedir hoi el decreto que sigue "Habiendo quedado sin uso en la secretaría de la Cámara de Diputados dos sillas que pueden servir para la Sala del Consejo de la Universidad, el Secretario de la espresada Cámara hará entregar las dichas sillas al Bedel de la Universidad don Félix Leon Gallardo, para el fin indicado. Tómese razon i comuniqúese"

Lo trascribo a Ud. para su intelijencia i fines consiguientes

Dios guarde a Ud. — Manuel Montt.


Recibí las dos sillas que se espresan en el oficio que antecede. — Santiago i Setiembre 11 de 1845. — Félix Leon Gallardo. — Al Secretario de Cámara de Diputados.


Núm. 131[1]

Sabemos que el señor Diputado Palazuelos presentará a la Cámara una mocion pidiendo que se autorice al Gobiernopara comprar los cinco principales cuadros de Monvoisin que aun existen en el pais, i que serán llevados a otra parte, si no se acepta la última propuesta hecha por su dueño, que segun estamos informados no pasa del valor de ocho mil pesos.

Laudable nos parece el Celo del señor Diputado i digno del mas completo resultado i deseáramos que los señores Diputados se persuadiesen de las ventajas positivas que la nacion reportaria de una adquisicion tan importante.

Sin duda que fuera desacuerdo de nuestra parte pretender, ni formar un Gabinete de Pinturas, ni crear una escuela chilena. Las bellas artes en sus altas manifestaciones, son flores delicadas que piden para medrar, un suelo largamente preparado por la mano de la civilizacion. Nuestros jóvenes serán mui tarde artistas, en el sentido mas lato de la palabra. No tendremos pintura histórica, no entraremos en competencia con las escuelas italiana, española, flamenca, francesa; en hora buena: pero la pintura como una industria, como un medio de Vivir i de llenar necesidades actuales de la sociedad, interesa aclimatarla en el pais, i hacerla dar frutos sazonadas; i en este sentido la adquisicion de una coleccion de cuadros de mano de maestros, seria un capital nacional puesto a redituar en obras del pais, que pueden llegar a ser de un mérito relevante.

La ausencia de Mr. Monvoisin ha dejado a Santiago sin un retratista i si vienen de afuera algunos ¿por qué no seria preferible que jóvenes del pais optasen tambien al lucro que esta profesion deja, si estuviesen debidamente preparados por el estudio? ¿No seria placentero, en efecto, que viésemos mañana levantarse fortunas debidas al pincel feliz de nuestros compatriotas?

I resultados de este jénero pueden obtenerse, sin disputa alguna con la adquisicion de los cuadros de Monvoisin, que el señor Palazuelos propone. Todos nuestros colejios dan la instruccion suficiente en el dibujo para que las capacidades reconocidas pudiesen sacar partido de esta adquisicion. Conocemos veintenas de jóvenes que llegan a poseer el dibujo en los colejios, hasta un grado de perfeccion admirable, pero una vez obtenido este estéril resultado, una vez revelados los talentos que distinguen a un jóven, su carrera termina ahí, o mas bien diremos, la carrera que la naturaleza le señala se malogra porque no es posible pasar del dibujo a la pintura por falta de modelos. Porque el maestro de pintura no puede decir a sus discípulos, haga

  1. Esta sesion ha sido tomada de El Progreso del 5 de Setiembre de 1845, núm. 879. — (Nota del Recopilador.)