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CÁMARA DE DIPUTADOS

pleados, propietarios de campanillas, i hombres de partidos semi-muertos i neutralizados por la época. Esta masa de hombres se halla profundamente impregnada del principio de conservacion, ella quiere a la sombra de este principio guardar sus intereses en primer lugar; i en segundo, no esponer al pais a las horribles plagas que ha vomitado la anarquía en los Estados vecinos. Si puede objetarse a estos hombres egoísmo, falta de espíritu público, i aun ideas atrasadas, es preciso confesar que el camino seguro está por su parte, i que mas de una vez, tambien lo está el buen juicio i la sensatez. Estos hombres gobiernan al pais en realidad, i lo gobiernan porque el pais lo quiere i porque su estado de civilizacion i de riqueza no pide otra cosa de mandatarios.

Si Chile exijiera gobernantes reformadores i hombres llenos de vida, los habria: pero el pais no los pide, i no los hai. Esta clase aristócrata, permítasenos este mal nombre, está hoi tranquila, i sin divisiones i gobierna a la República del modo mas pacífico que puede imajinarse: su látigo es el no conviene por ahora, i su eleccion consiste en el silencio. Ella preside a las elecciones, i construye los gabinetes, hace las leyes i nombra los empleados; i el grupo de cualquiera de sus miembros en medio de un salon hace mas eco que un grito de la prensa.

Cuando estos hombres promueven una mejora, se lleva a cabo; cuando la promueve la prensa, se queda todo en palabras i proyectos. Sin embargo, no son estos hombres del todo inaccesibles a la prensa; a veces se dejan estimular, hasta se entusiasman algunas veces ¡pero cuidado como se les hable! Es preciso tener todos los miramientos posibles, i hablarles con una voz suave i respetuosa, pues que tienen el orgullo a la derecha i la intolerancia a la izquierda.

El pueblo es otra cosa en nuestro pais. Se compone de hombres dedicados esclusivamente al progreso material e individual; de comerciantes, de artesanos i de pobres labradores. Hai animacion en su vida, pero es la animacion de los brazos, no de las cabezas. Esta animacion no se refiere directamente al bien del pais, pero es el elemento mas poderoso de sus progresos.

Los hombres del pueblo hablan poco de Gobierno, i los artículos de variedades son los que mas leen en los periódicos. Gruñen tambien algunas veces contra el poder, i sobre todo contra las autoridades subalternas; pero sus clamores son sordos, i el tiempo sólo los consuela i los distrae.

Algunos creen que en Chile el pueblo duerme, i que algun dia hará una terrible esplosion; mas nosotros no lo tememos, porque bajo las apariencias de ese sueño, la verdad es que el pueblo se cambia gradualmente, se ilustra i se acostumbra a respetar las formas i los principios. Por otra parte, lo que llamamos Gobierno, tambien hace su conversion poco a poco, i no se presenta obstinado en su camino. Este doble cambio, i esta converjencia del pueblo i del Gobierno conducirá a la realizacion del sistema representativo, si no hai suceso estraordinario que rompa el actual equilibrio.

Tambien debemos alistar en las banderas del pueblo a la juventud estudiosa, esta juventud que tanta influencia tiene en las Repúblicas principalmente, i que se distingue en todas partes por el espíritu de independencia i de novedad; esta juventud que desafía al poder incesantemente, i protesta siempre contra el presente i el pasado; esta juventud que se cree sabia en un instante, i que habla i escribe cuando piensa, que yerra mucho, pero que aprende a pasos ajigantados; que es atrevida, pero dócil, impotente pero patriota. ¿Qué hace esta juventud en nuestro pais? nada mas que estudiar i trasmitir un poco de su fuego a su alrededor. Ni es bastante numerosa para ser fuerte, ni tiene tantas pretensiones como para que se le tema, la pobre se muere por un aplauso, i un silbo tambien la mata; trabaja por la gloria literaria, su corazon está puro, su cabeza llena de castillos en el aire, hasta que un empleo varia sus intenciones i las vuelve positivas. Entónces se pasa del pueblo al Gobierno, pero le lleva a éste un buen continjente de ideas i de buenos sentimientos que lo modifican, i lo componen.

En una sociedad de esta manera organizada, no faltan hombres estravagantes, que tienen espíritu público, pero que conservan todos los instintos de la revolucion. Estos claman contra los abusos, los abultan, tambien, i desean hacer la oposicion; pero no saben por dónde comenzar; i lo que es mas, no tienen valor para hacerla. Estos hombres son los que claman porque la prensa estalle, i la censuran amargamente por la suscricion del Gobierno. Ellos los que tienen en la punta de la lengua la palabra libertad, i que distribuyen largamente el epíteto de servil a diestra i siniestra; pero todo su patriotismo no pasa de ahí, i se evapora en palabras. No sirven para Ministros porque no entienden de administracion; no sirven para Diputados porque no tienen proyectos que proponer, i tampoco valen mucho para la prensa porque no saben o desdeñan escribir.

Hé ahí el panorama político de nuestro pais. Pero por una parte, un pueblo que no se ocupa de intereses jenerales, ni comprende a la administracion, que siente la vara del Alcalde, pero no el brazo del Gobierno; un pueblo que sólo un O'Connell, o un grande ambicioso podrían cambiarlo ántes de tiempo. Por otra parte, se ve a una clase numerosa que piensa, que entiende la miseria de los gobiernos, pero que quiere mantener el sociego público a toda costa; que trabaja por ilustrarse i por ilustrar al pais, pero que teme ensayar nuevos principios; que introduce mejoras, pero sin entusiasmo i a medias que marcha, pero como sin quererlo i sin sen