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SENADO CONSERVADOR


NOTA 3.ª

Cualquiera otro gasto estraordinario se hará con aprobacion del Supremo Director como superintendente de propios, i por ahora se evitarán todos los que sean de lujo, si no fuese en un caso mui necesario, i aun en éste, arreglándose a nuestras circunstancias.

Con lo que i entendiendo este Excmo. Cuerpo que los padres de la patria admitirán con placer el nuevo plan reformado i que deja de utilidad, solo en la economía, mas de tres mil pesos, de los que deben aplicarse mil pesos para el Instituto, otros tantos para la Casa de Espósitos, reservándose el resto para que sucesivamente se vaya cubriendo lo adeudado para los fondos de la Biblioteca Nacional: mandó S. E. se comunicara la resolucion al Supremo Director para que se sirviera espedir las órdenes oportunas para su cumplimiento, mandando que de la compañía de plaza se señalen ordenanzas a los inspectores de cuartel para el servicio de la policía, encargando que a la hora acostumbrada se retiraran los soldados al punto de su reunion, consultando el servicio público i la menor libertad de la tropa; i habiéndose cumplido en el dia, firmaron los señores senadores el acuerdo con el infrascrito secretario. —Cienfllegos. —Alcalde. —Perez. —Rozas. —Villarreal, secretario.


Núm. 271[1]

Excmo. Señor:

Es en mis manos un oficio de V. E. en que interpone su respetable mediacion para que, si es posible indultar de la pena ordinaria al reo José Tadeo Gonzalez, sin que se haga una ofensa formal a la justicia, se subrogue otra que guarde proporcion con la de muerte.

Este Gohierno habria deferido en el momento a tan honorable interposicion si no advirtiera que ella se funda en un supuesto mui distinto del mérito que motivó la sentencia, efecto, sin duda, de las equivocadas relaciones que han hecho a esa autoridad con el fin de sorprenderle.

Gonzalez no ha sido condenado por conductor de correspondencia al enemigo, como V. E. espone en su apreciable comunicacion. En este caso convengo que tambien podrian estar nuestros espías. Gonzalez sedujo i protejió a su costa la fuga de los prisioneros Garrido i García. Él se jactó de haberlos conducido al enemigo, dejándolos en la vaguería, haciéndose en esto autor de un delito que no habia cometido, por solo el conato de calificarse un frenético antipatriota. Él, por último, conducia nada ménos que seis sarjentos, que puede considerar V. E. como otras tantas compañías que iban a reforzar a Sanchez, precisamente en los momentos en que se sabia que habian desembarcado setecientos hombres en Ta1cahuano del convoi que escoltaba la Isabel. Tal es en resúmen el crímen de Gonzalez. Véalo V. E. confesado i convencido plenamente en el proceso que paso a sus manos. Si él no es reo de muerte o si remitiéndole esta pena no se hiere profundamente a la justicia i a la política que debe rejirnos en las circunstancias, V. E. lo deliberará.

Una guerra feroz de vandalaje se sostiene en el país; a tomar partido en ella fugan repetidamente multitud de prisioneros, de mas de mil que hai entre nosotros; antenoche mismo se han escapado seis, de los depósitos. Las providencias de precaucion se multiplican por todas las autoridades; pero ellas son insuficientes cuando incesantemente son minadas por las inícuas artes de los ocultadores i protectores de la fuga, de cuya raza abunda la capital, especialmente respecto del ejército. Si en esta crísis no se adopta una seriedad escarmentante, quedará el Gobierno responsable de la Nacion, cuando no de su pérdida, al ménos de la dilatacion de una guerra que en todos respectos la lleva a su esterminio. Los militares, por otra parte, no verterán gustosos su sangre por la defensa de un país cuyos hnbitantes vuelven a las líneas enemigas los mismos prisioneros que ellos gloriosamente hicieron a riesgo de su vida; ni por un país cuyo Gobierno mira con lenidad unos excesos que afectan por su naturaleza a la existencia de sus valientes defensores.

No se diga que debe mirarse a Gonzalez en clase de un espía i que con su muerte autorizaríamos la retaliacion. Mucho mas horrible es su delito. Pero permítase considerarle como espía. ¿Teme acaso V. E. que el enemigo sea mas o ménos benigno, mas o ménos cruel i sanguinario, porque se haga o nó la ejecucion? Yo he tenido la gloria de mandar en jefe las fuerzas de la Patria i de honrarla alguna vez al frente de ellas, i V. E. creerá seguramente lo que yo mismo he visto i todo el ejército. En la campaña de 1817 fueron a nuestros ojos descuartizados por el enemigo cinco oficiales nuestros que desgraciadamente hizo prisioneros. ¡Víctimas infelices! Siempre nos será amarga la aflictiva memoria de los capitanes Cienfuegos, Tenorio i Villagra i de los tenientes Paredes i Muñoz. Jamas nuestros espías al caer en sus manos dejaron de espirar. ¿Pero qué es lo que recuerdo a V. E.? Nuestros soldados rasos hechos prisioneros en la funcion de 6 de Diciembre en Talcahuano, fueron, en mi presencia i de todo el ejército sitiador, ultimados en un cadalso por los bárbaros i despiadados españoles. Sanchez, ese monstruo de la iniquidad i de la sangre, no admite ahora a nuestros parlamentarios; se niega a toda transaccion; hace una guerra de muerte i de esterminio, llamando en su


  1. No hemos podido encontrar en los archivos el oficio del Senado a que se refiere el Director Supremo en el párraro primero de este anexo (Nota del recopilador.)