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Nota: En esta transcripción se ha respetado la ortografía original.


XXXVII.Editar

O tú, que desde mi niñez tuviste
Dentro en mi eterno pecho eterno nido.
Agora de él (y no sé como ha sido)
Ha tan poco, tristeza, que saliste:

¿Podré vivir sin aquel llanto triste,
Que de mis ojos ha siempre llovido?
¿Y sin aquel dolor, con que he crecido,
De quien tan larga y liberal me fuiste?

Déxamelo probar, tristeza mia:
¿A qué tornas tan presto? ¿Has por ventura
Miedo, que á tu lugar venga alegría?

No acertará á venir; vive segura;
Ni yo la acogeré, que es compañía,
Que, quanto al sol de nieve copo, dura.