Naufragios/12

[ fol. xvij. ]
Capitulo doze,
como los indios nos truxeron de comer.

O

Tro dia saliendo el sol, que era la hora que los indios nos avian dicho, vinieron a nosotros como lo avian prometido, y nos traxeron mucho pescado y de unas rayzes que ellos comen, y son como nuezes algunas mayores o menores, la mayor parte dellas se sacan debaxo del agua y con mucho trabajo. A la tarde bolvieron y nos traxeron mas pescado y de las mismas rayzes : y hizieron venir sus mugeres [ fol. xviij. ]y hijos para que nos viessen : y ansi se bolvieron ricos de caxcaveles y cuentas que les dimos, y otros dias nos tornaron a visitar con lo mismo que estotras vezes. Como nosotros viamos que estavamos proveydos de pescado y de rayzes y de agua y de las otras cosas que pedimos, acordamos de tornarnos a embarcar y seguir nuestro camino : y desenterramos la varca de la arena en que estava metida, y fue menester que nos desnudassemos todos y passassemos gran trabajo para echarla al agua, porque nosotros estavamos tales que otras cosas muy mas livianas bastavan para ponernos en el. Y assi embarcados a dos tiros de ballesta dentro en la mar, nos dio tal golpe de agua que nos mojo a todos : y como yvamos desnudos y el frio que hazia era muy grande soltamos los remos de las manos : y a otro golpe que la mar nos dio trastorno la varca : el veedor y otros dos se asieron della para escaparse, mas suscedio muy al reves que la varca los tomo debaxo y se ahogaron. Como la costa es muy brava el mar de un tumbo echo a todos los otros embueltos en las olas, y medio ahogados en la costa de la misma ysla, sin que faltasen mas de los tres que la varca avia tomado debaxo. Los que quedamos escapados desnudos como nascimos y perdido todo lo que trayamos : y aun que todo valia poco, para entonces valia mucho. Y como entonces era por Noviembre y el frio muy grande, y nosotros tales que con poca difficultad nos podian contar los huessos, estavamos hechos propria figura de la muerte. De mi se dezir que desde el mes de Mayo passado yo no avia comido otra cosa sino maiz tostado : y algunas vezes me vi en necessidad de comerlo crudo, porque aun que se mataron los cavallos entretanto que las varcas se hazian, yo nunca pude comer dellos y no fueron diez vezes las que comi pescado. Esto digo por escusar razones, porque pueda cada uno ver que tales estariamos. Y sobre todo lo dicho avia sobrevenido viento norte, de suerte que mas estavamos cerca de la muerte que de la vida : plugo a nuestro señor que buscando los tizones del fuego que alli aviamos hecho, hallamos lumbre con que hizimos grandes fuegos : y ansi estuvimos pidiendo a nuestro señor misericordia y perdon de nuestros peccados, derramando muchas lagrimas, aviendo cada uno lastima, no solo de si, mas de todos los otros que en el mismo estado vian. Y a hora de puesto el sol los indios creyendo que no nos aviamos ydo nos bolvieron a buscar y a traernos de comer : mas quando ellos nos vieron ansi en tan diferente habito del primero y en manera tan estraña espantaronse tanto que se bolvieron atras. Yo sali a ellos y llame los, y vinieron muy espantados, hize los entender por señas como se nos avia hundido una varca, y se avian ahogado tres de nosotros : y alli en su presencia ellos mismos vieron dos muertos, y los que quedavamos yvamos aquel camino. Los indios de ver el desastre que nos avia venido, y el desastre en que estavamos con tanta desventura y miseria se sentaron entre nosotros : y con el gran dolor y lastima que ovieron de vernos en tanta fortuna començaron todos a llorar rezio, y tan de verdad que lexos de alli se podia oyr : y esto les duro mas de media hora : y cierto ver que estos hombres tan sin razon y tan crudos, a manera de brutos se dolian tanto de nosotros, hizo que en mi y en otros de la compañia cresciesse mas la passion, y la consideracion de nuestra desdicha. Sossegado ya este llanto, yo pregunte a los christianos, y dixe que si a ellos parescia rogaria a aquellos indios que nos llevassen a sus casas : y algunos dellos que avian estado en la nueva España, respondieron que no se devia hablar en ello, porque si a sus casas nos llevavan nos sacrificarian a sus idolos : mas visto que otro remedio no avia y que por qualquier otro camino estava mas cerca y mas cierta la muerte, no cure de lo que dezian, antes rogue a los indios que nos llevassen a sus casas : y ellos mostraron que avian gran plazer dello : y que esperassemos un poco que ellos harian lo que queriamos. Y luego treynta dellos se cargaron de leña y se fueron a sus casas que estavan lexos de alli, y quedamos con los otros hasta cerca de la noche que nos tomaron, y llevandonos asidos y con mucha priessa fuymos a sus casas : y por el gran [ fol. xix. ]frio que hazia : y temiendo que en el camino alguno no muriesse o desmayasse, proveyeron que oviesse quatro o cinco fuegos muy grandes puestos a trechos, y en cada uno dellos nos escalentavan : y desque vian que aviamos tomado alguna fuerça y calor nos llevavan hasta el otro tan apriessa que casi los pies no nos dexavan poner en el suelo : y de esta manera fuymos hasta sus casas donde hallamos que tenian hecha una casa para nosotros, y muchos fuegos en ella : y desde a un hora que aviamos llegado començaron a baylar y hazer grande fiesta (que duro toda la noche) aun que para nosotros no avia plazer siesta ni sueño, esperando quando nos avian de sacrificar : y la mañana nos tornaron a dar pescado y rayzes, y hazer tan buen tratamiento que nos asseguramos algo y perdimos algo el miedo del sacrificio.