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Acto IEditar

Un comedor.

Escena IEditar

JULIÁN y AMELIA.


JULIÁN.- (Se alza y busca dónde arrojar la colilla de su habano.) ¿Quieres que te ayude? ¿No has terminado aún?


AMELIA.- (Desde su habitación.) Sí, vení... ¡No! ¡No, no, no!... ¡Tené paciencia!... ¡Quiero darte la sorpresa!... Que me veas vestida.


JULIÁN.- ¡Mujer!... Hace media hora...


AMELIA.- (Cerrando la puerta.) No seas loco... No entrarás...


JULIÁN.- ¡Jesús!... ¡Nunca te habré visto los brazos!... (Aproximándose y haciendo fuerzas para abrir.) Vamos... ¡no seas pava!... ¿Qué?... ¡Pero qué tonta!... ¿Será acaso la primera vez que...? Abrime pues... Se me ha antojado. Te alcancé a ver un poquito y... Bueno, vos tenés la culpa... Te pensás que impunemente se tienta la curiosidad de un hombre... ¡Eh!... ¿cómo?... (Irónico.) ¡Claro!... ¡A buena hora, candil, te apagás!... pero, dejate de zonceras. ¡Abrí!... Abrime por favor...


AMELIA.- (Asomándose.) ¡Vaya!... ¡Aquí estoy!... ¡No, no!... ¡Retírate un poco!... ¡Así no!...


JULIÁN.- ¿Y cómo?


AMELIA.- Te vas allá, más lejos... La sorpresa.


JULIÁN.- (Alejándose.) ¡Aquí estoy, pues!...


AMELIA.- (Avanzando majestuosa.) ¿Qué tal? ¿Me queda bien?


JULIÁN.- ¡Ya lo creo! ¡Así!... Espléndido. Tenés buen gusto.


AMELIA.- ¿Recién lo has descubierto?


JULIÁN.- Lo confirmo una vez más.


AMELIA.- ¿No tiene un chingue la pollera de este lado?... Parece que arrastra un poquito...


JULIÁN.- ¡Qué esperanza!... Yo qué sé... Cae muy bien, elegantísimo... ¿A verla espalda?... Date vuelta.


AMELIA.- No he podido prenderme la bata.Para eso pensé llamarte.


JULIÁN.- ¡Ah!... Permíteme, soy muy práctico. (Trabaja inútilmente por abrocharle la bata.)


AMELIA.- (Coqueta, moviendo la cabeza.) ¿Para abrochar... o para...?


JULIÁN.- (Acertando.) ¡Ah!... ¡Ya entiendo!... Para las dos cosas, hijita. Lo último suele último suele ser más difícil... Bueno... ya está... ¿Y ahora?


AMELIA.- ¿Qué?


JULIÁN.- (Remedando.) ¿Qué?... ¿Qué?... ¡Naturalmente!... ¿Crees que trabajo de balde?...¡La changa, pues!...


AMELIA.- ¡Ah!... ¿Con que... la changa?... ¡Sí... sí... sí!... ¿Me queda bien de espaldas?...


JULIÁN.- ¡Lindísimo!...


AMELIA.- Y ahora me verás con sombrero. Precisamente aquí está. (Saca un sombrero de la caja y se lo pone. Cuadrándoselo.) ¿Qué me decís?


JULIÁN.- Digo... digo que estoy esperandoque me paguen mi trabajo...


AMELIA.- ¡Miren qué cosa!... Y yo que aguardaba que lo cobrases adelantado.


JULIÁN.- (Besándola.) ¿Así?


AMELIA.- Debías haberlo hecho al principio...


JULIÁN.- ¡Perdóname, soy tan corto de genio!...


AMELIA.- ¡Angelito!... ¡La inocencia!... Bueno; supongo que ahora tus amigos no dirán que paseas con una cursi...


JULIÁN.- ¡Oh!... Verás esta noche... Nos vamos al Casino... Gran palquete grillé... Después a Palermo en automóvil y a cenar por ahí...


AMELIA.- ¡Eso no!... No quiero exhibirme. Para ti, para ti solito, todo este lujo... Llévame donde quieras con tal que no haya mucha gente...


JULIÁN.- ¡Tonta!... Sería tu revancha...


AMELIA.- ¡No, no, no!... Lisandro anda por todas partes y podría vernos...


JULIÁN.- ¡Vaya un escrúpulo!... ¡Como si tu marido no estuviese bien enterado!... En todo caso, vas conmigo y se guardaría muy bien.


AMELIA.- ¿Y el escándalo? (Llamando.) ¡Mamá!... ¿Quieres ver quién llama?... Bien sabes que no le tengo miedo, pero me disgustaría ponerlo más en ridículo...