LOS GAUCHOS


Yo no sé que es lo que tienen los paisanos de mi tierra,
Esos hijos de la Pampa, la llanura y de la sierra,
Con su triste, improvisado, melancólico cantar;
Cuyas notas son tan suaves como el aura de los mares,
Que modulan en las tardes, al amparo de sus lares
Con sus voces que las artes no han llegado a cultivar.


Quizá viendo de la Pampa la llanura sin medida,
Sientan ellos en su pecho, la emoción indefinida,
El deseo de lo ignoto, que no aciertan a expresar;
Y sus almas se engrandecen al mirar tanta belleza;
Y por eso es que sus cantos tienen todos la tristeza
De lo grande y de lo hermoso de la luz crepuscular.


Son poetas, pero ignoran la retórica y sus leyes;
Ningún yugo reconocen; de los llanos son los reyes
Donde viven solitarios, donde aprenden a rimar;

Y son bravos, y su fuerza vence todas las fronteras,
No temiendo de la muerte las heridas traicioneras,
Y son dulces como niños cuando tienen que cantar...


Mas, los gauchos se acabaron, tiempo ha que está colgada
De los sauces la guitarra, ya de todos olvidada,
De la cual nunca sus dueños se quisieron separar;
Y cual digno monumento de una raza ya extinguida
Se alza noble y majestuosa, la figura entristecida
Del ombú, donde a su sombra, tantos fueron a llorar.


Diciembre 1916.