Las palabras de la anciana



LAS PALABRAS DE LA ANCIANA


 
Habló la anciana i sus palabras
Tenían una paz de llanura larga.
I me dijo lo que sufren los viejos
Que se enferman de sol,
Los que tienen el alma atardecida
I el pasado les da una obsesión.
I me dio las disculpas de la niña,
La falta de esperiencia de los años,
I me dijo que no era traición.
Me habló de la maledicencia aristocrática,
Me habló de las calumnias de los hombres,
De la santa quietud del alma buena
I del amor de los hogares pobres...
I en la actitud de bendecirme largo
Levantó los dos leños de sus brazos.

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I me habló la muchacha i sus palabras
Eran como lamidos de perro
Tenían algo en sí que me hacia daño
Parecía que hablaba de lejos.
Me habló de la monotonía de la ausencia
De las palabras que en el alma dejan
Huellas de lecho.
De la crueldad atroz de mi soberbia,
De lo que la apenaban las injurias
I las cosas injustas,
De las niñas románticas de las novelas,
De la tristeza enorme de las novias muertas
I de la luna que es el Anjel de la Guarda
De las parejas que en la noche vagan.
Me hablo de la tristeza de los pianos
del gran presentimiento de la vida que sigue
I de las novias que nos adivinaron
En el galán de una comedia triste.

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Hablé yo i mis palabras
Tenían un orgullo de montaña.
I le dije de la gran altivez de los poetas,
I de la gama de oro de un poema,

Del ser privilejiado de la vida,
De la gran maldición de ser artista,
Del desprecio brutal hácia las turbas
I hacia la incomprensión del alma burda.
Yo le hablé de las frentes arrugadas
I blancas de meditación,
I le dije que pusiera la suavidad de un beso
En mis ojos sonámbulos de Silencio y Dolor.
Le hablé de la tranquila voz de las ancianas
Que tienen un arrobamiento de agua clara.
Le hablé de los rosales alumbrados de luna
De la luna que vierte su nieve en las tumbas,
De los ojos floridos de paisajes internos...

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I dijo sus palabras enormes el Silencio!