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La pobre gente: 15


ESCENA XIVEditar

Dichos menos GIOVANNA

MÓNICA. -Ya lo ves... Con buenos modos...

FELIPE. -(Que ha estado paseándose, nerviosamente, a Zulma.) ¿Lo has visto?... Y todo por tu culpa...

ZULMA. -¡Por Dios, tata!... Parece que usted quisiera...

FELIPE. -No quiero nada... Pero debías haber tenido un poco más de consideración por tu familia...

MÓNICA. -¡Jesús!... ¡Qué ocurre!

FELIPE. -Una soncera... Que se fundíó el boliche... que ya no hay más costuras... (A las ofícialas.) Pueden irse nomás ustedes: mañana venderemos las máquinas y de lo que saquemos por ellas, trataremos de darles algo. (Las ofícialas se van.) Después... ¡a pedir limosna!

MÓNICA. -¿Podría enterarme de lo que pasa?

FELIPE. -¡Que te lo cuente ella! Decile a tu madre... Decile que has acabado de arruinarnos, de acuerdo con ese buen mozo de tu novio... andá... no tengas vergüenza...

ZULMA. -(Echándose en brazos de Mónica.) ¡Qué malos!... ¡Qué malos!... ¡Mamita querida!...

CUATERNO. -Vea, tía. Sucede de que...

FELIPE. -Usted se calla... Que hable ella...

ZULMA. -Sí... Voy a decir la verdad... Querían que yo... Me tornaron por una perdida de tantas, y viendo que se equivocaban, empezaron a ponerme dificultades en el trabajo... Hoy... hoy... fue toda una vergüenza... Lo de ir a buscar costuras temprano, un pretexto para hacer mejor las cosas... pero yo iba prevenida... y primero me hubiesen muerto... (Con rabia.) ¡Oh!, el muy cobarde...

MÓNICA. -¡Qué infamia!...

ZULMA. -¡Sí, mamá, una infamia!... ¡Una infamia!... ¡Una gran infamia!...

MÓNICA. -¡Vamos, cálmate!...

ZULMA. -No... eso no es lo que más me aflije... Ya pasó, y pasó felizmente... Lo que me desespera es encontrar en casa, quien me eche en cara mi honradez...

MÓNICA. -¡Ave María, muchacha!...

ZULMA. - ¡Y que sea tan luego mi padre!...

MÓNICA. -(A Felipe.) ¿Vos?... ¡La verdad es que sos capaz de todo!...

FELIPE. -Eso es... Ahora échenme las culpas... como si no tuviera bastante con la desgracia que nos ha caído encima...

CUARTERNO. -(Aparte.) ¡Qué canalla!...

FELIPE. -Me parece que en vez de estarse lagrimando y con esos romanticismos deberían pensar un poco, en lo que va a ser de nosotros... Si yo tuviera trabajo, no sería nada... Pero fundido el taller, Juan Pedro sin conchavo, la Tita, hasta esa mocosa que se niega a trabajar; el montón de deudas que tenemos encima, y sobre todo la dificultad de encontrar costuras en esta época, no hallo, francamente, no hallo cómo remediar la situación... En eso deberían haber pensado...

ZULMA. -(Exasperada.) Lo ve, mamá; ve cómo tengo razón...