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Acto primeroEditar

Habitación pobre en un conventillo. En escena 3 o 4 máquinas de coser. Mesa grande en el centro y un aparador al foro.


ESCENA IEditar

FELIPE Y MÓNICA

FELIPE. -(Hablando hacia adentro.) ¡Qué embromar!... ¡Tantas consideraciones!... ¡Si no te levantas voy yo!... ¡Y te ajusto las cuentas!... Todos los días sucede igual. ¡Haraganes!... ¡Parecen patrones!... (Refunfuñando va a abrir la ventana y se encoje al sentir la impresión de fresco.) ¡Ah, Mónica!... Hacé levantar a la Tita también... que tengo que llevarla a la calle Piedad... a ver si encuentra de una vez donde acomodarse... ¿Qué decís?... ¡Eso es! (Remedando.) ¡Contemplaciones! ¡Pobrecitos!... Peor será que mañana no tengan qué comer... (Revisa las ropas que debe haber sobre la mesa.) ¿Y por qué Zulema no se ha llevao esos chalecos?... Porque era mucho bulto, ¿no?... Contestá, pues...

MÓNICA. -(Apareciendo con un calentador, cafetera y tazas, con aspereza.) ¡Ya voy, hombre!... ¿Qué te duele?

FELIPE. -Nada... que ésa se ha dejao casi toda la costura que debía entregar hoy... La señorita necesita un automóvil para ir a entregar...

MÓNICA. -¡Callate! ¿No sabes acaso que esa es la costura devuelta ayer?

FELIPE. -¿Y no han tenido tiempo de pegar esos botones? Cómo se conoce que falté una noche de casa... Las niñas se vuelven puro conversadero. Cuando yo no estoy, nadie es capaz de hacerlas trabajar... ¡Muy bien que para cobrar se apuran!...

MÓNICA. -¡Sí!... i Cuando cobran!... Dejate de embromar. Si bien sabemos por qué te fuiste ayer...

FELIPE. -¿Tengo yo la culpa acaso de que me falte la moneda?...

MÓNICA. -Si trabajaras...

FELIPE. -Mirá, che... Lo mejor que podés hacer, es callarte la boca, ¿sabés?... (Mónica se va tarareando cualquier cosa.)