Nota: En esta transcripción se ha respetado la ortografía original.


La orden militar.

Uno de esos hombres que exageran y suben á las nubes lo poco que han hecho, llegó á Madrid propalando que venia á pretender una orden militar por los servicios que habia prestado en la guerra de la Independencia.

A los pocos dias de su llegada, y cuando estaba precisamente hablando con algunos amigos de sus pretensiones, llegó un empleacVo que después de haber oido la conversación le dijo:

— Eso es tan cierto, como que yo mismo soy el encargado de traer á V. la orden militar que se le confiere.

— ¡Ah! ¿no lo decia yo? ¿Y qué orden es?

— La de salir de la corte en todo el dia de mañana sin escusa de ninguna clase.