Historia XVII:Religión rusa


En Rusia, como en el Imperio bizantino, el clero se dividía en dos clases. —Los monjes, apellidados clero negro, vivían juntos en conventos que poseían extensas fincas, y eran los únicos que seguían estudios. El superior del convento, llamado higumeno (jefe), era un gran personaje, como los abades en Europa.— Los sacerdotes, llamados popes, que servían las parroquias, constituían el clero blanco. Aprendían escasamente a leer y a cantar los oficios, y vivían de lo que les daban los fieles. Eran todos casados, el matrimonio era obligatorio para ellos; pero les estaba prohibido volverse a casar. Cuando un pope enviudaba, no podía permanecer en el cargo.

Los popes, pobres, ignorantes, llevando la misma existencia que los campesinos, eran menospreciados. El clero negro gobernaba la Iglesia. No se elegían los obispos sino entre los monjes. La Iglesia rusa tenía por jefe al Patriarca de Moscou, que era entonces casi tan poderoso como el zar.

El zar Alejo, que reinó desde 1645 a 1676, fué dulce y devoto, y se le denominó «el Pacífico». Se levantaba muy temprano para asistir a largos oficios. Nombró Patriarca de Moscou a un monje instruido, Nicon, y le permitió hacer una reforma en la Iglesia.

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Los libros de misa y de salmos que el clero ruso utilizaba para recitar los oficios se habían copiado de antiguos manuscritos que tenían faltas debidas a los copistas. Unos monjes griegos, que habían ido a Moscou, se admiraron de que el servicio divino no se dijera en las iglesias rusas del mismo modo que en todas las demás iglesias ortodoxas griegas. Se consultó al Patriarca de Constantinopla, que condenó los usos de Rusia.

El Patriarca reunió en Moscou, primeramente, un Sínodo de obispos y abades rusos, luego un Concilio al que acudieron prelados griegos. Se decidió restablecer la liturgia rusa a su texto primitivo, haciendo desaparecer las faltas de copia que se habían introducido en la Edad Media. Los cambios no se referían sino a pequeñas diferencias de forma. —Los rusos se persignaban con dos dedos, se decidió que debían hacerlo con tres.— El nombre de Jesús se escribía Ijssus, con una sola j; se decidió escribirlo con dos.

Como no había en Rusia buena imprenta, en Venecia fueron impresos los libros nuevos de liturgia.

Pero cuando se quiso aplicar esta reforma, muchos rusos, sobre todo los más piadosos, se indignaron porque se cambiaban las formas a que estaban habituados. Consideraban a los católicos de Europa como latinos herejes, la liturgia impresa en Venecia les parecía una herejía procedente de los latinos. Los monjes y los que se dedicaban a copiar los libros de iglesia acusaron al Patriarca de herejía y anunciaron el fin del mundo. Muchos sacerdotes y monjes se negaron a recitar la nueva liturgia. El Patriarca mandó encerrar en prisión a un obispo que se resistía.

Los seglares, descontentos, se negaron a ir a las iglesias donde se utilizaban los libros corregidos, y acabaron por apartarse en absoluto de la Iglesia. Así empezó el «cisma», (en ruso raskol). Los que se separaron fueron llamados raskolniks, (cismáticos). Ellos se dieron el nombre de «Viejos creyentes».

El Gobierno persiguió a los raskolniks conforme a la ley rusa, fueron condenados a muerte y algunos perecieron en la hoguera. Muchos huyeron a los bosques desiertos y fundaron numerosos aldeas.

El raskol continuó estando prohibido, pero nunca se ha podido acabar con los raskolniks. Constituyen hoy, sobre todo en el Norte, gran parte de la población rusa. Figuran en gran número entre los comerciantes.


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