Historia V:Peticiones de reforma

Capítulo 5 – La crisis religiosa en el siglo XVI
Peticiones de reforma

de Charles Seignobos
Lutero


En todos los países cristianos había quejas, desde el siglo XV, de que una parte del clero no se conducía conforme a las reglas de la Iglesia. Los obispos y abades tenían enormes dominios, en Alemania la tercera parte de las tierras. La mayor parte, hijos de señores, habían obtenido el nombramiento para gozar una nueva posición. Seguían viviendo como grandes señores, vestían como caballeros, cazaban, iban a la guerra, daban grandes fiestas. En los conventos muy ricos, los monjes o los religiosos eran hijos de familias nobles a quienes sus padres habían hecho profesar sin saber si tenían vocación. Las religiosas se vestían como las señoritas nobles, y hasta les ocurría bailar.

Los sacerdotes, por el contrario, apenas tenían con qué mantenerse. La mayor parte de los curatos pertenecían a grandes propietarios que se reservaban las rentas. Los curas no tenían para vivir casi más que lo que sus feligreses les pagaban por los bautismos, casamientos y entierros. Eran pobres gentes que apenas sabían leer, iban a las tabernas, se emborrachaban y jugaban a juegos de azar.

Había quejas de los tribunales de los obispos a los que los seglares se veían obligados a remitir sus causas, lo cual era un medio de sacarles dinero. Había quejas, sobre todo en Alemania, de que se pagaba demasiado dinero a la Curia romana, y se censuraba al Papa por dar muchos buenos puestos a italianos.

En todos los países se reclamaba la reforma de la Iglesia. Esta palabra significaba, no que se quisieran cambiar las antiguas reglas, sino, por el contrario, restaurarlas. (Reformare quiere decir en latín "devolver su antigua forma".) Ni se deseaba suprimir la autoridad del Papa o de los obispos, ni cerrar los conventos, y todavía menos cambiar las creencias o el culto. Tratábase solamente de variar el género de vida de los eclesiásticos y de derogar los procedimientos por los cuales la Curia romana sacaba dinero de los otros pueblos. Los dos grandes Concilios reunidos en el siglo XV para hacer la reforma se habían separado sin haberla hecho. Se hizo en el siglo XVI, en formas muy distintas, en los diferentes países.