Hamlet (fragmentos)

Pensamientos, máximas, aforismos y definiciones
entresacados de todos los poemas, sonetos, comedias, historias y tragedias de William Shakspeare con adición de los trozos más selectos contenidos en sus diversas obras (1879)
traducción de Matías de Velasco y Rojas
Trozos selectos: Hamlet
Nota: Se respeta la ortografía original de la época
CONSEJOS DE UN PADRE A SU HIJO.

No publiques lo que pienses ni lleves á cabo idea inmeditada. Sé afable, pero nunca trivial. Une á tu alma con gárfios de acero al viejo amigo que ha sido consecuente; mas no encallezcas tu mano agasajando al primer imberbe, cofrade de un dia. Guárdate de armar camorra; pero metido en ella, obra de manera que el contrario te mire á distancia. Oye á todo el mundo y sé parco de respuestas. Toma parecer de la generalidad; mas reserva tu juicio. Sea tu vestido tan costoso como tu bolsa lo permita; jamás afectado en su hechura; rico, no charro; pues el traje dá á conocer á menudo al que lo lleva. No tomes ni des prestado, porque el prestar hace perder con frecuencia, dinero y amigo, y el pedir prestado embota el aguijon de la economía. Antes que nada, sé fiel contigo mismo, y tan seguro como la noche sigue al dia, jamás llegarás á ser desleal con ninguno. — Hamlet: Esc. 3.ª, acto 1.º

MONÓLOGO DE HAMLET.

Ser ó no ser, hé aquí el enigma.[1] — ¿Cuál es más digna accion del alma: sufrir los tiros, los embates de la fortuna adversa, ó armarse contra un mar de dolores, hacerles frente y acabar con ellos?—Morir—dormir—no más.—Pensar que un sueño concluye las angustias del espíritu y las mil torturas inevitables que son herencia de la humanidad,—es solucion que debe anhelarse con delirio. Morir—dormir—dormir! tal vez soñar! Ah! hé ahí el escollo. El meditar que sueños podrán sobrevenirnos en ese letargo de la muerte cuando hayamos abandonado este bullicioso mundo, debe necesariamente detenernos. Esta es la consideracion que hace nuestra infelicidad tan larga. Quién, si no, sufriria el castigo y escarnio del tiempo, el yugo del opresor, los ultrajes del soberbio, las agonías de un amor despreciado, la lentitud de la ley, la insolencia del poder y el mal trato que el mérito paciente alcanza del hombre indigno, cuando puede por sí mismo conquistar su reposo con un simple puñal? Quién soportaria semejantes opresiones, sudando y gimiendo bajo el peso de una vida intolerable, si el recelo de que hay algo más allá de la muerte, region ignota de cuyos límites ningun caminante torna, no conturbase el espíritu y nos hiciese antes sufrir los males conocidos que volar en pos de otros que ignoramos? Esta prevision nos hace á todos cobardes; á efecto de ella, el fulgor natural de la osadía se trasmuta por completo en el pálido reflejo de la duda, y las empresas de mayor importancia y vigor, mudando de rumbo por la propia causa, pierden su activo carácter.—Ah! silencio! La encantadora Ofelia! Ninfa, ten presentes todos mis pecados en tus oraciones. — Hamlet: Acto 3.°, escena 1.ª


  1. Creo oportuno dar a conocer aqui las opiniones de Johnson y Malone sobre este célebre pasaje:
    «De este celebrado soliloquio, fruto de un cerebro trastornado por mil opuestos afanes que dan cruda batalla al espíritu sin revelarse jamás por las palabras, tratare de precisar el sentido, haciendo ver el sucesivo enlace de los varios sentimientos que lo ocasionan.
    Hamlet, creyéndose altamente injuriado y no hallando reparacion posible sino en los medios más terribles y peligrosos, medita en su situacion y razona de este modo: «Antes de que pueda formar un buen plan de ejecucion, agobiado como me veo por esta fiera congoja, se hace indispensable saber á punto fijo si despues de esta vida presente hemos o no de subsistir. Tal es el problema que, si llega á tener respuesta, debe resolver si es más noble y propia accion del alma sufrir paciente los ultrajes del destino que rebelarse contra ellos y ponerles fin, aun á costa de la existencia misma. Si morir no es más que dormir, y semejante sueño concluye las miserias de nuestro sér, un sueño tal debe ansiarse con ardor; pero si el dormir en la muerte es soñar y retener las facultades de la sensacion, hay que considerar pausadamente qué clase de sueños pueden asaltarnos en ese mortal sopor. Este solo pensamiento impone al nacido la ley de soportar la desventura; pues que otra cosa sino el miedo á ese velardo futuro pudiera hacer sufrir las vejaciones de la vida, prontamente terminadas con un simple puñal? Ese temor es el que influye sobre la conciencia, haciendo que la mente recapacite en el; ese temor es el que entibia los vigorosos impetus, el que refrena la decision del criminal y estaciona la corriente que arrastraba el alma.»—Johnson.
    La explicacion que hace el Dr. Johnson de las primeras cinco lineas de este pasaje, es positivamente errada. Hamlet no trata de inquirir si despues de la existencia mundanal hemos ó no de seguir viviendo, sino solo de si debe conservar la vida ó poner fin á ella, como bien se desprende de los cuatro versos que siguen al primero del soliloquio. La idea y consideracion de lo futuro no se plantea hasta la décima linea del monólogo. El resto del discurso del principe, á contar desde la mitad del quinto renglon, ha sido comentado por el Dr. Johnson con la exactitud que le es propia.—Malone.