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Compendio de Literatura Argentina: 14

Nota: En esta transcripción se ha respetado la ortografía original.


CAPÍTULO XEditar

RICARDO GUTIÉRREZEditar


Nació este poeta en la ciudad de Buenos Aires el año 1840.

Su musa, sin dejar de ser americana, emprendió desde sus comienzos rumbos nuevos en la poesía argentina.

En el fondo de sus versos hay muchos dolores, muchos arranques y generosos ímpetus de la juventud; muchas borrascas de la pasión encendida y mucho fuego de ese amor que en el alma de los poetas, es fuente de soberana inspiración.

Enamorado de la soledad cae fácilmente en la meditación, y preocupado intensamente por la acción, olvídase de describir el teatro en que aquella se realiza.

Pero esto no le impide penetrar algunas veces triunfante en el campo de la descripción, cuando sobrepone su poderoso talento á sus tendencias naturales. Para justificar lo que decimos basta recordar su espléndido poema Lázaro, prototipo del gaucho cantor, pintado magistralmente en estas estrofas:

Es arrogante y varonil su traza
En la movilidad de su apostura;
La raza de los nobles no es su raza,
Pero es noble y gallarda su figura;
Porte que no envilece ni disfraza
La rara y desenvuelta vestidura,
Que lleva con descuido soberano
El intrépido gaucho americano.
......................................
......................................
No; lleva él las prendas de aquel traje
Que destaca del muro sus colores,
con toda la arrogancia del salvaje
y aquella majestad de los señores;
Y es único padrón de su linaje
El sello de los seres superiores.
Que en el primer relámpago adivina
El ojo observador que lo examina.
De su mirada en el fulgor sombrío
Hay la intensa quietud de un pensamiento.
Hondo como el desmayo del hastío,
Fijo como fatal remordimiento;
Rastro indeleble del afán impío
O del triste y profundo sentimiento.
Que en muda paz ó tenebrosa calma
Habita lo más íntimo de su alma.


No es el Lázaro, el único laurel de la corona poética de Gutiérrez, todas sus poesías líricas son notables. El poeta y el soldado, La hermana de caridad y su poema Magdalena, son composiciones de gran mérito.

Es El Misionero, una espléndida revelación del hombre, mártir de su fé.

Hombre inmortal que brillas
En la aureola de Dios como una estrella.
Yo soy el Fraile que en tu burla humillas.
Yo levanto la Cruz... yo muero en ella!...
Yo soy su misionero.
Yo soy su combatiente solitario;
Todas las sendas sobre el mundo entero
Son para mí la senda del Calvario.


Pero es, sin duda, La fibra salvaje la poesía más notable de este poeta, no sólo por la fuerza de la pasión que en ella se revela, sino también por la infinidad de sensaciones íntimas con que á cada paso nos encontramos en su narración, y que impregnando á sus personajes de esta atmósfera de sensibilidad y de ternura exquisita, la hace reflejar en el espíritu del lector.

En esta poesía, han vibrado con más intensidad que en ninguna otra de sus obras, las cuerdas más tiernas de la delicada lira de Gutiérrez, y su lectura nos trae recuerdos de Bryon, de Espronceda y sobre todo de Alfredo de Musset, en que se encuentran esos admirables trozos de poesía, en que la voz fuerte que exhala el corazón del poeta, repercute en el ánimo del que le admira, despertando profundas emociones.

Mi corazón es fuerte,
Porque su fibra se templó en el mundo,
Bajo el tremendo golpe de la suerte,
Mi alma, recogida
En su dolor profundo.
Puede con el naufragio de mi vida.
¡Adiós! Solo y errante,
Cruzaré sobre el polvo de la tierra,
Con máscara de dicha en el semblante,
Y sofocando un corazón maldito
Que, como atroz delito,
El más sublime amor del alma encierra.


Es notable también por su lirismo La oración, con que Gutiérrez penetra en las regiones de lo sublime.

Oye la voz con que á los cielos llama
El universo que en la tarde gime,
Y alza al Creador sublime
La oración que en tu labio se derrama:
Siente la estrofa que la mar murmura,
Contempla el sol que su corona humilla,
¡Oh mortal criatura!
Y dobla sobre el polvo la rodilla.

Gutiérrez que es juzgado en la literatura argentina como el poeta de la naturaleza y del corazón, ensayó también el teatro, escribiendo con el argumento de su «Lázaro» un drama en dos actos, encontrado entre sus papeles muchos años después de su muerte, y estrenado recién el 12 de Octubre de 1903.

Él no agregará nada á la reputación literaria de su autor, porque su estructura dramática resulta anticuada y débil, aunque se advierte en sus escenas la influencia de las vibraciones poéticas del alma de Gutiérrez.

El drama «Lázaro», es un símbolo, en el que se refleja toda una época, aquella en que el gaucho independiente por su naturaleza y sus aspiraciones, protestaba con la altivez peculiar de su carácter contra la servidumbre que lo deprimía y de la cual se libraba huyendo á los montes y á los bosques.

Por eso la figura de «Lázaro» encama el sentimiento de la patria, y el pensamiento de la independencia en la lucha contra todo lo que represente una valla á sus anhelos de libertad.

Ricardo Gutiérrez ha tenido, en medio de lo sublime de su arte, una predilección marcada á descubrir las sensaciones íntimas de los más delicados momentos psicológicos porque atraviesa el alma en la accidentada lucha de la vida.

Por eso sus poesías nos encantan por la serenidad de las regiones á donde nos transportan sus versos, á lo que hay que agregar, la seducción que ejerce la esbeltez de la forma y lo correcto del lenguaje, condiciones relevantes de todas las composiciones de Ricardo Gutiérrez.