Cancionero, De los más bellos ojos y del gesto

Fragmento CCCXLVIII
Cancionero
 de Francesco Petrarca

De los más bellos ojos y del gesto
que más bello se vio, y de los cabellos
que oro y sol hacían menos bellos,
del dulce sonreír y hablar honesto,

de las manos y brazos que de un gesto
a Amor dieran los más rebeldes cuellos,
de los pies bellos sin igual a ellos
desde que Adán en el Edén fue puesto,

tomaba vida yo; hoy en el cielo
contenta al Rey y todos sus correos;
mientras yo quedo ciego y sin abrigo.

Solo a mis penas hallo este consuelo:
que, para mí, quien sabe mis deseos,
granjee la gracia de llevar consigo.