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Nota: En esta transcripción se ha respetado la ortografía original.


XXXI.Editar

Ay de quan ricas esperanzas vengo
Al deseo mas pobre y encogido,
Que jamás encerró pecho herido
De llaga tan mortal, como yo tengo.

Ya de mi fe, ya de mi amor tan luengo,
Que Fili sabe bien quan firme ha sido,
Ya del fiero dolor con que he vivido,
Y en quien la vida á mi pesar sostengo;

Otro mas dulce galardon no quiero,
Sino que Fili un poco alce los ojos
A ver lo que mi rostro le figura:

Que si le mira, y su color primero
No muda, y aun quizá moja sus ojos,
Bien serán mas que piedra helada y dura.