LLAMARADA ROJA


El sol poniente arrastra con el día
Y pone sangre, sangre en toda cosa,
Y es aquel mar de sangre alguna rosa
Monumental que muere de sangría.

Sangra nubes de fuego en la folía
De su martirio, vuelto venenosa,
Y es tal la rebeldía que la acosa
Que incendia el todo en convulsión bravía.

El cielo, el mar, la tierra, son tan rojos
Que en volverlos cenizas pone antojos
La rosa colosal agonizante.

Y por llorarla, cuando ni una gota
Queda en su vena fatalmente rota,
La noche viste luto sollozante!