Yacen en este mármol la blandura

A la muerte de una dama, representanta única


Yacen en este mármol la blandura,
la tierna voz, la enamorada ira,
que vistió de verdades la mentira
en toda acción de personal figura;

la grave del coturno compostura,
que ya de celos, ya de amor suspira,
y con donaire, que, imitado, admira,
del tosco traje la inocencia pura.

Fingió toda figura de tal suerte,
que, muriéndose, apenas fue creída
en los singultos de su trance fuerte.

Porque como tan bien fingió en la vida,
lo mismo imaginaron en la muerte,
porque aun la muerte pareció fingida.