Vuesa merced se puso a la ventana


Al mismo sujeto de la dama que le dijo «Dios le provea»


Vuesa merced se puso a la ventana,
y luego conoció que era poeta.
(Que la pobreza nunca fue secreta:
sin duda se lo dijo mi sotana.)

Si bien no a todos fiera y inhumana
estrella sigue y saturnal corneta,
a muchos dio carroza, a mí carreta;
para otros Venus, para mi sultana.

Soy en pedir tan poco venturoso,
que sea por la pluma o por la espada,
todos me dicen con rigor piadoso:

«Dios le provea», y nunca me dan nada;
tanto, que ya parezco virtuoso,
pues nunca la virtud se vio premiada.