Vióse un guerrero

Vióse un guerrero
de Tomás de Iriarte



 Viose un guerrero en lides y rüinas,   
 páganle en fama, voz que lleva el viento.   
 Desvelose un autor, y está contento   
 sólo con ver su nombre en las esquinas.   
 
 Cede un indiano el fruto de las minas  
 por que le den de conde el tratamiento.   
 Surca un viajero el pérfido elemento   
 para decir: «Estuve en Filipinas».   
 
 Sacrifica en palacio un cortesano   
 su salud, libertad, descanso y rentas,  
 sólo porque le mire el soberano.   
 
 Así yo sufro amor, celos, afrentas;   
 sirvo, pretendo, y tú, dueño tirano,   
 con sola una mirada me contentas.