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Ven, Anarda brillante

Ven, Anarda brillante
de Manuel Botelho de Oliveira


I
Ven, Anarda brillante,
Darás luces al día,
Quitarás la tiniebla al alma mía;
Darás al mismo instante
Con tus plantas, y rayos
Alientos al vergel, al Sol desmayos.

II
Ven al prado, y si alcanza
Piedades el morirme,
Mira el verde laurel, el roble firme;
Pues dirá mi esperanza,
Pues dirá mi amor noble,
Mi esperanza es laurel, mi amor es roble.

III
Verás que el Tajo apura
Oro, y plata canora,
El jazmín, y el clavel, que alienta Flora
Porque de tu hermosura
Retraten el tesoro
El clavel, el jazmín, la plata, el oro.

IV
Si fiera te pregona,
Como hermosa, mi vida,
Este jardín, y bosque te convida.
Pues para tu corona,
Y para el mal, que alteras,
Flores brota el jardín, el bosque fieras.

V
Ven en fin, que si vienes,
En acentos suaves
Esos floridos coros de las aves
Te darán parabienes,
Pues si vienes ahora,
Verán tus ojos Sol, tu rostro Aurora.

VI
Ven pues al bosque, y cuando
Vinieres fatigada,
Aquí te ofrecen, oh Ponzoña amada,
El río cristal blando,
El viento auras gustosas,
Los olmos pabellón, lecho las rosas.

VII
Ven en fin, que la fuente
(Si callo lo que lloro,
Si me encubro la fe, con que te adoro)
Por cándida, y corriente
Te dirá con su canto
La fe de un pecho, de un amor el llanto.
Canción, nunca de Anarda
Hablando la hermosura,
Que no soy dulce Orfeo de Anarda dura.


Esta poesía forma parte del libro Música de el Parnaso (1705)