Vaya a saber uno...

Vaya a saber uno...
de Romildo Risso


Jué árbol! Y grande...
Áhura es una piedra.
De haberse partido y hallarlo en pedazos,
Le paso po'encima, sin verlo siquiera...

A lo más, si acaso trompiezo con uno,
Miro y le doy güeltas,
Sigo, convencido de que juesen toscas
Que parecen leña.

Esos que anduvieron ahondando el arroyo,
Lo han tirao a tierra.
Tarde, lo sacaron; de haber sido pronto,
O vive o se pudre - según como juera...

Porque, amigo, basta que una ríaz se agarre,
Pa que el árbol prienda.
No digo, pararse, pero: vida es vida;
Sea como sea...

Mas de uno le muestro que, a los sacudones,
Voltió la tormenta,
Y echaos, pero vivos, están dando ejemplo:
Del tronco -de abajo- saca ráices nuevas...

¿Brotos?: si de diga!... Y flores... y todo...
Como cualisquiera!
No tuvieron juerza, contra juerza bruta;
Pero hay otra juerza!
... ... ... ... ... ... ... ... ...
Este ha cáido entero; pero ha cáido al agua...
Y l'agua, no es tierra...
Y un agua endiablada!... vea lo que hace:
Los convierte en piedra!
Los mata de a poco:

Al cuerpo les dentra,
Con ese veneno que -de juro- tiene,
Pa matar dejando sanito por juera!...
... ... ... ... ... ... ... ... ...
Es misterio, mesmo!... Qué cosa endiablada!...
Se ha dáo, de cristianos que los desentierran
Y están enteritos!...
Vaya a saber uno, el árbol no sea...

Almas muy sufridas.
Que tuito aguantaron con gran fortaleza,
Y al dirse de cuerpo, lo dejan curado
Con algún veneno que tien la pena...

Vaya a saber uno, en pie no los haiga,
Árboles que sufren, lo que ni se sueña!...
Y en vida, ya juntan el veneno ese.
Que los hace piedra...

Pa mi, todo es vida: el árbol, el hombre:
Distintas maderas...
De aquí, yo no paso...
No me dá mi cencia...

Febrero 5 de 1934.