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Pasa un día y otro día,
pasa un mes tras otro mes:
tanto tiempo va pasando,
que contarlo ya no sé.
Filtración que gota a gota
sobre un risco da en caer,
grano a grano lo deshace
y horadado al fin lo ve.
¡Pensamientos de mi mente,
gotas sois de amarga hiel!
¿De qué roca tengo el alma
que aún entera dura en pie?
Tres años llevo, tres años
de penar y padecer:
¡lo que en ellos he sufrido,
Dios lo sabe y yo lo sé!
Dulce esposa de mi alma,
sin tu amor, que fue mi bien,
triste y árida es mi vida
como copa de ciprés.
De llorar mi desventura,
ciego al fin me quedaré:
¿para qué quiero los ojos
si tu rostro no han de ver?