Sueños y discursos: 183

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Sueño de la muerte Francisco de Quevedo



Aparteme de allí, que me hendía la cabeza, y vi venir un ruido de pullidos y chillidos grandísimo, y una mujer corriendo como una loca, diciendo:
-Pío, pío.
Yo entendí que era la reina Dido que andaba tras el pío Eneas, por el perro muerto, a la zacapela, cuando oigo decir: «Allá va Marta con sus pollos».
-Válate el diablo, ¿y a casa estáis? ¿Para quién crías esos pollos? -dije yo.
-Yo me lo sé -dijo ella-. Críolos para comérmelos, pues siempre decís: «Muere Marta y muera harta». Y decidles a los del mundo, que quien canta bien después de hambriento, y que no digan necedades, que es cosa sabida que no hay tono como el del ahíto. Decidles que me dejen con mis pollos a mí, y que repartan esos refranes entre otras Martas que cantan después de hartas, que harto embarazada estoy yo acá con mis pollos sin que ande desasosegada en vuestro refrán.
¡Oh, qué voces y gritos se oían por toda aquella sima! Unos corrían a una parte y otros a otra, y todo se turbó en un instante. Yo no sabía dónde me esconder. Oíanse grandísimas voces que decían:
-Yo no te quiero; nadie te quiere.


Sueños y discursos de Quevedo

Preliminares - El Sueño del Juicio Final - El alguacil endemoniado

Sueño del infierno - El mundo por de dentro - Sueño de la muerte