Sueños y discursos: 164

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Sueño de la muerte Francisco de Quevedo



Es Dios verdad que cuando dijo Pero Grullo, me pareció que le vía las alas.
-Huélgome de conocerte -repliqué-. ¿Que tú eres el de las profecías que dicen de Pero Grullo?
-A eso vengo -dijo el profeta estantigua-, de eso hemos de tratar. Vosotros decís que mis profecías son disparates, y hacéis mucha burla de ellas. Estemos a cuentas: las profecías de Pero Grullo, que soy yo, dicen así:

. Muchas cosas nos dejaron
. las antiguas profecías:
. Dijeron que en nuestros días
. será lo que Dios quisiere.

Pues ¡bribones, adormecidos en maldad, infames!, si esta profecía se cumpliera, ¿había más que desear? Si fuera lo que Dios quisiere fuera siempre lo justo, lo bueno, lo santo; no fuera lo que quiere el diablo, el dinero y la codicia, pues hoy lo menos es lo que Dios quiere y lo más lo que queremos nosotros contra su ley; y ahora el dinero es todos los quereres, porque él es el querido y el que quiere y no se hace sino lo que él quiere, y el dinero es el Narciso, que se quiere a sí mismo y no tiene amor sino a sí. Prosigo:


Sueños y discursos de Quevedo

Preliminares - El Sueño del Juicio Final - El alguacil endemoniado

Sueño del infierno - El mundo por de dentro - Sueño de la muerte