Sueños y discursos: 154

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Sueño de la muerte Francisco de Quevedo



-Si me acuerdo -dije yo-, oído he decir que estás enterrado en un convento de religiosos, mas hoy me he desengañado.
-Ya que has venido aquí -dijo- destapa esa redoma.
Yo empecé a hacer fuerza y a desmoronar tierra con que estaba enlodado el vidrio de que era hecha, y díjome:
-Espera. Dime primero, ¿hay mucho dinero en España?; ¿en qué opinión está el dinero, qué fuerza alcanza, qué crédito, qué valor?
Respondile:
-No han descaecido las flotas de las Indias, aunque Génova ha hecho unas sanguijuelas desde España al Cerro del Potosí, con que se van restañando las venas, y a chupones se empezaron a secar las minas.
-¿Genoveses andan a la zacapela con el dinero? -dijo él-. Vuélvome jigote. Hijo mío, los genoveses son lamparones del dinero, enfermedad que procede de tratar con gatos; y vese que son lamparones porque solo el dinero que va a Francia no admite genoveses en su comercio. ¿Salir tenía yo, andando esos usagres de bolsas por las calles? No digo yo hecho jigote en redoma, sino hecho polvos en salvadera quiero estar antes que verlos hechos dueños de todo.


Sueños y discursos de Quevedo

Preliminares - El Sueño del Juicio Final - El alguacil endemoniado

Sueño del infierno - El mundo por de dentro - Sueño de la muerte